Pero vamos a ver:
No existen "enfermedades psiquiátricas" como no existen las "enfermedades quimioterápicas" o "radiológicas". Lo que es psiquiátrico es el tratamiento.
La psicóloga -¡psicóloga, por el amor de Dios!- debería saber que el sexo no siempre es A o B, sino que recorre una escala de grises, ya sea por una variación genética "XXY", por una variación congénita -niveles de hormonas durante la gestación- o por la configuración del cerebro en comparación con las gónadas, como ocurre con los transexuales. Que se ve en las tomografías, por el amor de Dios, ¿es que no diseccionaba cerebros de cordero como todos los alumnos?
En este debate se mezcla, con una falta de rigor asombrosa, la homosexualidad con la transexualidad. Sólo los españoles más primitivos siguen confundiendo la elección del objeto de deseo con la propia identidad sexual. ¡Y son expertas! Y su explicación es que depende de lo estructurada que esté la familia o no, es decir, que si el niño sale maricón o travesti, algo habrán hecho mal los padres. Y lo más seguro es que el padre le haya dado por culo al chaval -abusos sexuales, dicen muy finas-. Porque ya se sabe, las únicas familias son de papá, mamá, casados por la Iglesia, con perro y apartamento en la Moraleja.
Si le dejas un niño a un gay le va a sodomizar y al niño le gustará tanto que se pondrá tacones y laca en el pelo. Y a los quince años el padre le cortará la pilila con las tijeras del pescado para que sea un homosexual como Dios manda. El chaval aceptará gustoso porque en el cole le han "adoctrinado" y de mayor votará al PSOE.
Eso sí, sin dar la menor explicación de cómo sucede tal fenómeno de conversión "gay", sin aportar datos, ni indicar los factores concretos de la identidad psicosexual. Sólo existen BUENAS familias y MALAS familias. ¡Por favor! Unas científicas que hablan como si fueran clérigos del siglo XIV.
Y le llaman "atentar contra la integridad física" a operarse a cambiar de sexo. ¡Pero cómo aplicar el lenguaje penal en el caso de alguien que se somete voluntariamente! Y cómo pueden decir que les piden informes como si fuera pedir una pizza ¿Pero acaso desconocen el larguísimo tratamiento de un transexual antes de poder someterse a la operación de genitales?
Al final se les ve el plumero: "Pues ya lo saben: devastador para sus hijos", dice el presentador mirando a cámara. Se refiere, como no, a la asignatura escolar que ha promovido el partido de izquierdas, concretamente, al párrafo donde se pide respeto a todas las variaciones sexuales o de identidad.
¡Es que me explotan las venas de la cabeza!
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