Hay líquidos que por su alto contenido de azúcares logran subir demasiado la glucosa y tienen facilidad para crear sobrepeso u obesidad.
La leche es un ejemplo.
La leche de vaca es muy alta en su azúcar natural, la lactosa. La lactosa es una azúcar muy potente que para las personas que quieren adelgazar es un obstáculo. De hecho, la lactosa es un azúcar tan potente que es la que utilizan los vendedores de drogas ilegales, como la heroína, para “cortar” su droga y abaratar los costos.
Hace años los distribuidores de droga callejera descubrieron que si mezclaban la heroína con lactosa les rendía muchísimo más su embarque de droga. Como la lactosa es una azúcar muy poderosa tiene la propiedad de aumentar el efecto de la heroína y es ideal para mezclarla con ella por esa misma razón.
He conocido varios “adictos a la leche” entre las personas obesas con las que he trabajado. Son personas que “necesitan” tomar leche para sentirse bien porque ya han creado una relación adictiva con la leche. Como la mayoría de las personas desconocen estos atributos de la leche y la industria lechera se encarga de promover su producto como buena fuente de calcio y todo lo otro, la gente se conforma con comprar leche “fat-free” bajo la creencia de que tomando esa leche baja en grasa o sin grasa les ayudará a bajar de peso. No se dan cuenta de que lo que más engorda de la leche es la lactosa que contiene.
Para los diabéticos la leche es especialmente mala como alimento. Hay varios libros que mencionan los efectos nocivos de la leche para los diabéticos y para los no diabéticos. Libros como, “Don't Drink Your Milk!”, escrito por el Doctor Frank A. Oski.
la leche es buena para algunas cosas y no tanto para otras.