A continuación, te facilitaré una serie de reglas para orientarte y brindarte una base sólida así sabrás cuáles son los principios que una Dieta de Definición debe cumplir:
Reducir la ingesta de Grasas. Cortar a 0 las grasas saturadas y sólo comer de las “grasa buenas” en la cantidad que nuestro cuerpo lo requiera. Algunos ejemplos de grasas buenas son el aceite de oliva, las yemas de huevo y el aceite de pescado.
Informate, las saturadas no son tan malas como dices.
Reducir la ingesta de Hidratos de Carbono. Como ya mencioné antes, dependerá de varios factores determina cuál es tu cantidad necesaria, pero para darte una estimativa, reducirás los HC a la mitad; si antes comías 300 gr. de HC al día ahora comerás 150 gr.
Los HC deben ser de “calidad”. Nada de pan, galletas, harinas refinadas. Limítate al arroz, lentejas, avena y verduras.
Esos son mejores por otras razones como los micronutrientes que pueden tener, no por los hidratos que es lo que tu estas intentando rebajar. Y te pregunto, ¿por qué a la noche y no al medio día?
Incrementa la ingesta de Proteínas. De esa manera lograrás unos músculos de buena calidad y libres de grasa.
Incrementa el ejercicio aeróbico. Tras finalizar tu rutina de pesas, agrega entre 20 a 45 minutos de alguna actividad aeróbica como la cinta caminadora, el elíptico, el escalador, una clase de spinning o Body Combat, etc. que te ayudará en la quema de grasas. Durante este tiempo de entrenamiento aeróbico, si es realizado después del entrenamiento con pesas, quemaremos más cantidad de grasa, ya que venimos de estar movilizando todo nuestro sistema energético al haber realizado la rutina en la sala de musculación previamente.
Sólo si tu dieta es muy baja en carbohidratos, disminuirás la intensidad de los entrenamientos con pesas. Levantarás menos peso y consecuentemente incrementarás el número de repeticiones o de series para conservar el glucógeno muscular (HC), ya que estarás ingiriendo menos carbos que antes, y si lo consumes demasiado perderás masa y tonicidad muscular.
Salud!