Y quien decide que es prioritario?
Debería decidirlo el sentido común, que es el menos común de los sentidos.
Así, a bote pronto, y sin pensarlo demasiado, es decir, me puedo colar:
Prioridad:
1º.- Caso de vida o muerte.
2º.- Gravedad de la enfermedad.
3º.- Urgencia del tratamiento para paliar la enfermedad.
4º.- Porcentaje de la población afectada. Habrá que priorizar los casos más generales.
Y a partir de aquí, un mundo de matices, en el que podrían entrar transtornos psicológicos derivados al paciente, etcétera...
Nos podemos encontrar en este caso concreto con que habrá quien piense que la gravedad de un dolor de muelas puede ser menor que la necesidad de un cambio de sexo, pero también es cierto que la urgencia en el tratamiento para paliar la enfermedad, y sobre todo los dolores, es mucho mayor en el caso de la muela.
Además, el porcentaje de personas con enfermedades periodontales es mucho mayor que el porcentaje de transexuales con necesidad de cambio de sexo, y suele ser más apremiante su necesidad, aunque sólo sea por motivos obvios de dolor físico.
Desde mi punto de vista, ésto sólo es cuestión de prioridades. Ojalá hubiera dinero para todos, pero, no habiéndolo, yo me pregunto. ¿Qué es más urgente y necesario?
Pues yo tengo claro que el dentista de mis hijos. Pero también puede ser porque no tengo un hijo transexual. Si así fuera, quizá pensaría de otra forma. En cualquier caso seguiría estando en minoría. Las minorías son importantes, sí, pero su importancia siempre es menor que la mayoría.