Un comentario acerca del Culturismo Femenino
En este reciente artículo Carolyn Bryant,
campeona del Team Universe, comenta sus
particulares inquietudes y el sentimiento
generalizado que existe en el culturismo
femenino norteamericano.
Es el duodécimo asalto de un combate brutal. El
culturismo femenino está despiadamente situado
contra las cuerdas. Aliento tras aliento, lo
mantenemos en pie, consiguen tumbarlo,
conseguimos levantarlo y mantener la lucha, una
lucha por el respeto, la imparcialidad y para
mantener este deporte vivo.
Pero ¡bam! el Ms. Olympia, la primera de las
competiciones femeninas ha sido mutilada por
American Media Inc. De acuerdo con ciertas
fuentes las sanciones rondan los $4.000, lo que
ya es bastante malo cuando el mayor premio en
metálico para una culturista que gana una
competición importante está sobre los $20.000.
Pero esa cantidad es aproximadamente la cuarta
parte de la que puede esperar ganar el
culturista masculino mejor pagado tras una
competición importante, y $30.000 menos de lo
que solíamos ganar. Los promotores afirman que
el culturismo femenino no despierta mucho
interés por parte del público, que no es algo
personal contra nosotras y que "son sólo
negocios".
Y ¡bam! las publicaciones especializadas en
fitness rechazan que figuremos en sus revistas,
dejándonos solas en las portadas. Nos han
relegado a las publicaciones en Internet para
exponermos como un cierto tipo de género
esotérico y soterrado, quizás el único lugar
para promocionar el hermafrodismo. Tras el
reciente debut del Ms. Olympia en el sistema
pay-per-view (pago por visión) puede que sea la
última vez que se emita por este medio. Los
medios de comunicación ofrecen una cobertura
informativa mínima, cuando la hay, poco más allá
de unas pocas fotografías y estadísticas.
Nuestros logros personales y profesionales pasan
a menudo inadvertidas porque cuesta incluirnos
en cualquier publicación especializada en
fitness y la gente que firma los cheques dice
que no somos comerciales. Para decirlo más
claramente, el culturismo femenino simplemente
no vende revistas. ¡Ouch!
Y otro nuevo ¡bam!, los fabricantes de
suplementos no nos ofrecen contratos de
patrocinio meintras que estos son ampliamente
ofrecidos a nuestros colegas masculinos, alguno
de los cuales consiguen ofertas incluso antes de
alcanzar la licencia profesional. Y no importa
si eres una culturista muy atractiva (que sí,
muchas lo somos) o un transexual. La gente huye
de las mujeres con una musculatura muy
desarrollada. Mucha gente, incluyendo
culturistas masculinos, nos consideran grotescas
y nos damos cuenta de que no resultamos
atractivas para el gran público. Sí, es
imprescindible que hagamos lo que sea necesario
para conseguir el apoyo total de la gente dentro
de la comunidad del fitness y aumentar nuestra
base de admiradores y aficionados y esto debería
ser un esfuerzo colectivo. Pero nunca ocurrirá
nada de esto hasta que lo convirtamos en nuestro
objetivo principal.
Irónicamente, el culturismo femenino nunca fue
un sector que rinda grandes beneficios. Comenzó
como un deporte novedoso instituido para dar a
los hombres algo más que comparar aparte de
otros hombres. En 1985, el Felt Forum en Nueva
York fue vendido. Actualmente no podríamos
vender un gimnasio de instituto. La idea de los
hombres que deseaban algo para dar un aliciente
adicional a sus competiciones no ha cambiado
mucho en las últimas dos décadas, pero las
culturistas femeninas no suscitan ya ningún
interés. Así tenemos que tenemos el Body Fitness.
La derrota de la ocho veces campeona Lenda
Murray en el último Ms. Olympia marca el final
de nuestra supervivencia, desde los días de
gloria del pasado en que se requiría de las
mujeres presentar un desarrollo muscular
completo en escena. La cosecha actual de
ganadores parece confundir acerca de lo que
significa un desarrollo muscular completo en una
mujer: belleza, cerebro, fuerza física,... Lenda
tenía todo eso. Cory Everson, Juliette Bergmann,
Rachel McLish, Kiko Elomaa, Carla Dunlap,
Valentina Chepiga y, la tres veces ganadora del
Ms. International, Laura Creavelle también lo
tenían todo. Estas mujeres son pioneras de la
feminidad redefinida. Éstas son mujeres que las
muchachas jóvenes pueden mirar hasta y aspirar
estar como ellas. El público las abraza. ¿Por
qué no volver a traer las formas físicas de los
años 80? Está más a la moda. Todos sabemos que
la moda vuelve cada 20 años y ahora es el
momento.
Nuestros opositores nos discuten que el
culturismo femenino no es un certamen de
belleza. ¡Qué ingenuos! El culturismo femenino
importa tanto la belleza como en el fitness, el
body fitness, y en cualquier deporte que sea
juzgado y visto por hombres. Los hombres desean
ver bonitos músculos, bonitas formas y una cara
atractiva que case con el conjunto. ¡Y qué
diablos! ¡yo también!.
¿Todavía alguien se atreve a discutir que esto
no es cierto? Entonces piense sobre esto. Piense
en una culturista femenina capaz de ganar medio
millón de dólares al año con un aspecto tan
extraño y masculino como Ronnie Coleman.
Simplemente no es posible. Muchas culturistas
profesionales femeninas difícilmente apenas
consiguen salir adelante. No pueden vivir de los
premios recibidos así que conservan sus puestos
de trabajo mientras que otras hacen lo que sea
para conseguir un dólar. Algunas gastan miles de
dólares en sustancias dopantes androgénicas
intentando alcanzar una aspecto que no las lleva
a ninguna parte. Entonces dan marcha atrás y
gastan otros miles de dólares más en cirugía
estética intentando corregir el daño causado por
el abuso de sustancias dopantes. Esto es insano.
Aunque el culturismo sea un deporte extremo, las
mujeres no tienen por que serlo. Nosotras somos
las que escogemos ir contra nuestro sentido
común. Las culturistas femeninas que creen
firmemente en ganar a toda costa nunca serán
verdaderas ganadoras al final.
Ellas disfrutan de forma egoísta de sus
victorias mientras las demás sufrimos y el
deporte sufre. Hemos intentado levantarnos de la
lona desde 1992 cuando los premios en metálico
comenzaron a disminuir y nunca se han
recuperado. Nuestro público y aficionados
disminuyeron junto con las ventas de entradas.
La mayoría abrumadora de culturistas amateur y
muchas de las profesionales que se esfuerzan en
convertirse en Ms. Olympia cierto día deciden no
hacerlo porque no comulgan con los criterios
actuales de los jueces.
Recientemente, tanto IFBB como NPC enviaron una
nota advirtiendo a las mujeres (fitness y body
fitness incluídas) que deben disminuir su
musculatura en un 20%. Estas palabras traerán
nuevos cambios al culturismo femenino. Estos
cambios deberían incluir:
Control anti-doping obligatorio. Gran parte de
este asunto tiene que ver sobre cuán duro deben
entrenar las mujeres que es la base del
culturismo, sin embargo, el desarrollo muscular,
la vascularidad y la dureza que vemos hoy, no.
Simplemente son mejoras químicas y lo peor que
nunca ha ocurrido en nuestro particular deporte.
Lo que hagan los hombres no tiene nada que ver
con nosotras (Saludos, Anita Ramsey). Este
control debe ir más allá de una simple
comprobación del uso de diuréticos.
Obligar a las atletas a pagar por sus propios
controles anti-doping. Si los pasan, entonces
deben conseguir reembolso de su dinero. Así, las
que alberguen dudas serán reticentes a perder
tiempo y dinero en estas pruebas.
Un panel de jueces especializados exclusivamente
en culturismo femenino. Este panel debe incluir
a expertos en salud, bienestar, danza y
estética. Esto asegurará cierta uniformidad en
este deporte.
Más jueces femeninos, especialmente ex-atletas,
no exclusivamente culturistas.
Añadir algunas celebridades como jueces. Pagar a
celebridades para que juzguen en nuestras
competiciones será más emocionante y nos ayudará
a crear mayor espectacularidad y atraer una
variedad más amplia de aficionados a nuestro
deporte.
Más énfasis en las rutinas de poses y en la
puesta en escena durante toda la competición.
Esta ayudará a los promotores a vender más
entradas.
Si no hacemos algo rápidamente, ahora que
sentimos el viento del golpe de gracia, apaga y
vámonos.
Fuente: Carolyn Bryant/Ron Avidan