El pensamiento romantico y esa idea tan idealizada de las relaciones en las cuales el hombre es una especie de Romeo que solo vive para complacer a su musa esta muy equivocada. A mas de un poeta de estos se le caerian los anillos si viesen por un agujero lo que su dama hace los sabados por la noche cuando el se queda en casa y ella esta "con las amigas"
El tratar de complacer a una mujer en todo, el ser excesivamente detallista y cumplidor, aun cuando la mujer no se lo ha ganado es como dije antes el pasaporte mas rapido a unos cuernos. La gente que aun piensa asi es porque una mujer no les ha hecho daño de verdad y siguen en su mundo de fantasia donde todo es perfecto. Ese dia ya veras como cambian las cosas. Y no digo que a partir de ese dia te vuelvas un cabron (que por otra parte es lo que funciona) pero ya vas con mas cuidao y desde luego esa imagen tan rancia de Alex Ubago barato y de poeta enamorado se va por la taza del bater.
Es una elección propia el dejar de ser un poeta enamorado para ser un simple cabrón. Tres veces me clavaron los cuernos, y hasta una vez, que fue realmente épica, lo pude ver con mis propios ojos en el punto en que más "poeta enamorado" me sentía.
Que pensé sobre darle menos importancia a los sentimientos? De tratar a las mujeres de una forma más amistosa, no tan romántica? Seguro. Y así fue, así lo hice. Así me di cuenta de que lo mio nunca fue estar con una persona por la que no sentía algo, antes que intercambiar saliva con una extraña prefiero salir de fiesta con amigos o hacer otro tipo de actividades que me llenen de verdad. Habrá quien se sienta identificado con mi pensamiento, habrá quien me tilde de anormal, pero mi experiencia al "intimar" con mujeres que no conocía previamente, aún siendo mujeres muy bellas, no tuvo un atractivo especial. Sí, podrán haber sido hermosas, pero no había nada especial en ellas, nada único, eran un cuerpo más para descargar las ansias de besar, tocar, sentir físicamente.
No creo que esté bien ser un enamoradizo más, hay que tener autoestima sobre uno mismo, sobre lo que a uno le corresponde. Pero tampoco me parece que por un par de mujeres que no te hayan valorado, vayas a ser un hdp con todas las demás, sin necesidad de decir la frase trilladisima, de no hacer a los demás lo que no querés que te hagan a vos, sino más bien para evitar perdernos la oportunidad de tener una compañera, una persona diferente en nuestra vida, sólo por no ser capaces de superar el dolor, el golpe al orgullo y a lo que en un momento creíamos verdadero, de parte de una persona que entiende las cosas(o quizás no las entiende) de una forma diferente a nosotros.
Yo simplemente cuento mi experiencia personal, luego de esos quiebres amorosos me daban ganas de tirar a la mierda todo el romance, todo el sentimentalismo que parecía no tener sentido; lo que no tenía en cuenta era que esas mujeres no supieron valorar lo que yo les daba, y que además, muchas veces mi sentimentalismo tan divino, cegaba mis acciones al punto de evitar la realidad(que mi objeto amoroso del momento no me correspondía con la misma convicción que yo a ella). Al menos la experiencia me enseñó a ser más precavido.
Lo que me cambió fue la aparición de una persona diferente, que no apareció como un "posible, futuro y proyectado objeto amoroso", ni siquiera como una posibilidad de "levante" por atractivo físico, sino más bien como una amiga, que se fue formando con el tiempo, que se fue consolidando, y en la que encontré valores tan determinantes acerca del compromiso, que me animaron a "abrir mi corazón de nuevo"(sí, super cursi), a volver a escribir las cartas más hermosas y a sentir con el corazón sin ningún miedo.
Y la verdad es que si un día caigo, si un día ella me engaña, son cosas que en este momento evito pensarlas, vivo este momento por lo trascendente que es, y doy todo de mí en ello.
En fin, depende de cada persona. No digo que todos debamos andar buscando un amor último, final, perfecto, romántico, simplemente creo que no hay que cambiar lo que naturalmente queremos ser o quisimos ser alguna vez, sea un poeta enamorado, un hamster rabioso o lo que se nos cante, por cualquier experiencia anterior que hayamos tenido.