Atonito
New member
Ya tenemos muchos hilos dedicados a desahogarnos ante las críticas de esos mala-babas que menosprecian el esfuerzo y la constancia que suponen practicar este deporte / práctica / disciplina.
Pero sospecho que ante las pullas de "la gente normal" son muchos más los comentarios o los gestos que nos inflan el ego, aunque finjamos indiferencia. No puedo creer que alguien practique durante años algo tan duro si no obtiene una gratificación personal aparte del reconocimiento de los colegas del gimnasio.
Sinceramente, me parece que esas quejas son una forma de coquetería, ya que sabemos perfectamente que provienen de lo llamativo de los resultados y de la envidia de los demás. Es una forma "light" de presumir, ¿o no?
Así que este hilo está dedicado a los valientes que puedan quitarse la falsa modestia de encima, airear su narcisismo sin vergüenza -¡no es pecado!- y confesar qué halago o detalle les hizo sentir ese regustillo de orgullo, ese saberse admirado que también contribuye a que el esfuerzo haya merecido la pena. ¡Es terapéutico!
Aunque mi cuerpo no sea tan llamativo como algunos vuestros, tengo que romper el hielo:
Ayer, con unos amigos, un chico que acababa de conocer me miró muy serio y me dijo: "¿A qué gimnasio vas?". Me hizo algún comentario aprobatorio y al rato de conversación le entró la prisa por irse, ¿a dónde? ¡al gimnasio!
Bueno, sentirse un ejemplo a seguir, claro, me dio subidón. No es un ejemplo muy espectacular pero ya me acordaré de algo.
Ahora le toca a otro.
Pero sospecho que ante las pullas de "la gente normal" son muchos más los comentarios o los gestos que nos inflan el ego, aunque finjamos indiferencia. No puedo creer que alguien practique durante años algo tan duro si no obtiene una gratificación personal aparte del reconocimiento de los colegas del gimnasio.
Sinceramente, me parece que esas quejas son una forma de coquetería, ya que sabemos perfectamente que provienen de lo llamativo de los resultados y de la envidia de los demás. Es una forma "light" de presumir, ¿o no?
Así que este hilo está dedicado a los valientes que puedan quitarse la falsa modestia de encima, airear su narcisismo sin vergüenza -¡no es pecado!- y confesar qué halago o detalle les hizo sentir ese regustillo de orgullo, ese saberse admirado que también contribuye a que el esfuerzo haya merecido la pena. ¡Es terapéutico!
Aunque mi cuerpo no sea tan llamativo como algunos vuestros, tengo que romper el hielo:
Ayer, con unos amigos, un chico que acababa de conocer me miró muy serio y me dijo: "¿A qué gimnasio vas?". Me hizo algún comentario aprobatorio y al rato de conversación le entró la prisa por irse, ¿a dónde? ¡al gimnasio!
Bueno, sentirse un ejemplo a seguir, claro, me dio subidón. No es un ejemplo muy espectacular pero ya me acordaré de algo.
Ahora le toca a otro.