Catira
La Walkiria
A mi, definitivamente, me miró un tuerto. Y un tuerto con muuuuy mala leche, además. _comorr_
Ayer no entrené al final. ¿Y porqué no entrené? Pues porque... porque me he quemado el cabello. Y no; por primera vez, no estoy siendo exagerada.
En un ataque de falta de identidad personal absoluta irrigada con una dosis de amor por el riesgo, pasé de rubia infinita a pelirroja color bombona de butano el pasado verano. Y hace dos días, en un ataque de absoluta estupidez, decidí que ya no quería ser más pelirroja. Y quise volver a ser rubia, saltándome todas las normas. Todas.
El resultado yace sobre mi mesa. Mechones rubios, pero rubios color plastidecor amarillo pollo, totalmente chamuscados que caían conforme me peinaba. Y, como las desgracias nunca vienen solas, de los movimientos que hice tanto al teñirme como al peinarme durante horas, la lesión del codo empeoró. Ayer supe al fin lo que es que la epicondilitis de los cojones duela. O eso creía yo...
Esta mañana me he levantado y al mirarme al espejo he gritado. No recordaba la pesadilla de anoche. En lo que quedaba de cabello en mi cabeza, pude apreciar al menos tres colores diferentes; y os aseguro que ninguno de ellos existe.
Me fui corriendo a la peluquería. Me estuve allí cuatro horas y media, con 5 personas trabajando en mi cabeza para intentar arreglar aquello. Si yo fuese hermosa, con una cara angelical, me hubiera hecho un corte de chico y asunto arreglado. Pero no; soy fea y no puedo darme ese lujo, así que me han sacado todo el resto de cabellos chamuscados intentando respetar lo más posible un medio largo de cabello que me haga parecer una persona normal, y no una yonki. Funcionó; y, aunque no me gusta cómo me veo, reconozco que todo el esfuerzo de las chicas ha resultado en un corte chulísimo y un color más que aceptable. Si fuera guapa, estaría de puta madre.
Se ve que como tuve suerte y logré salvar algo de cabello, quien quiera que me esté deseando el mal ha decidido que yo no debía salir triunfante de la pelu... Y es así como poniéndome el abrigo he estrellado mi antebrazo contra el cristal de la caja. El golpe me lo he dado justo en el tendón. Y sí; es justo el brazo de la lesión. No os podéis hacer una puta mínima idea del dolor que sentí. Ahora mismo tengo el brazo casi inutilizado, porque tengo hasta los dedos de la mano como medio dormidos. Escribo como puedo; llevo una bolsa de gel frío y encima una venda para sujetarlo. Y como os he dicho, los dedos medio dormidos.
Me preocupa mucho tener la mano tan afectada. Es como si perdiera fuerzas por minutos. Espero que no vaya a peor, porque con la rachita que llevo lo que me faltaba a mi es quedarme inútil...

P.D.: He tardado media hora en escribir esto. Ahora me duele más, así que voy a descansar. Espero estar mejor más tarde y pasarme a cotillear. Besos. _beso_
Ayer no entrené al final. ¿Y porqué no entrené? Pues porque... porque me he quemado el cabello. Y no; por primera vez, no estoy siendo exagerada.
En un ataque de falta de identidad personal absoluta irrigada con una dosis de amor por el riesgo, pasé de rubia infinita a pelirroja color bombona de butano el pasado verano. Y hace dos días, en un ataque de absoluta estupidez, decidí que ya no quería ser más pelirroja. Y quise volver a ser rubia, saltándome todas las normas. Todas.
El resultado yace sobre mi mesa. Mechones rubios, pero rubios color plastidecor amarillo pollo, totalmente chamuscados que caían conforme me peinaba. Y, como las desgracias nunca vienen solas, de los movimientos que hice tanto al teñirme como al peinarme durante horas, la lesión del codo empeoró. Ayer supe al fin lo que es que la epicondilitis de los cojones duela. O eso creía yo...
Esta mañana me he levantado y al mirarme al espejo he gritado. No recordaba la pesadilla de anoche. En lo que quedaba de cabello en mi cabeza, pude apreciar al menos tres colores diferentes; y os aseguro que ninguno de ellos existe.
Me fui corriendo a la peluquería. Me estuve allí cuatro horas y media, con 5 personas trabajando en mi cabeza para intentar arreglar aquello. Si yo fuese hermosa, con una cara angelical, me hubiera hecho un corte de chico y asunto arreglado. Pero no; soy fea y no puedo darme ese lujo, así que me han sacado todo el resto de cabellos chamuscados intentando respetar lo más posible un medio largo de cabello que me haga parecer una persona normal, y no una yonki. Funcionó; y, aunque no me gusta cómo me veo, reconozco que todo el esfuerzo de las chicas ha resultado en un corte chulísimo y un color más que aceptable. Si fuera guapa, estaría de puta madre.
Se ve que como tuve suerte y logré salvar algo de cabello, quien quiera que me esté deseando el mal ha decidido que yo no debía salir triunfante de la pelu... Y es así como poniéndome el abrigo he estrellado mi antebrazo contra el cristal de la caja. El golpe me lo he dado justo en el tendón. Y sí; es justo el brazo de la lesión. No os podéis hacer una puta mínima idea del dolor que sentí. Ahora mismo tengo el brazo casi inutilizado, porque tengo hasta los dedos de la mano como medio dormidos. Escribo como puedo; llevo una bolsa de gel frío y encima una venda para sujetarlo. Y como os he dicho, los dedos medio dormidos.
Me preocupa mucho tener la mano tan afectada. Es como si perdiera fuerzas por minutos. Espero que no vaya a peor, porque con la rachita que llevo lo que me faltaba a mi es quedarme inútil...
P.D.: He tardado media hora en escribir esto. Ahora me duele más, así que voy a descansar. Espero estar mejor más tarde y pasarme a cotillear. Besos. _beso_