Cito:
Recuperar las energías y sustancias corporales perdidas en una eyaculación no puede hacerse de la noche a la mañana, ya que la manufactura del semen es un proceso largo y "costoso". Prevenir es mejor que curar, todas las filosofías orientales hablan de la importancia de controlar las eyaculaciones, e incluso el saber popular de occidente tenía vestigios de esto hasta hace no mucho. Todos los atletas, competidores, artistas etc., tienen fuertemente desaconsejada la eyaculación antes de una competición o función, ya que se pierde energía. Si lo hacen de todas formas, para reponer las reservas, lo ideal son comidas altas en zinc (almejas, ostras, berberechos, marisco en general), en nutrientes en general (como pescado azul, carnes, grasas), en minerales (verdura) y en fructosa (fruta y miel), etc. También existen suplementos específicos para mejorar la calidad del esperma, cosa que hoy en día es importante con vistas a la reproducción. Quienes dicen que "derrochando semen se favorece su fabricación" deberían pensárselo dos veces, sería como decir que deberíamos pasarnos el día escupiendo para poder fabricar más saliva y digerir mejor los alimentos. No. Para fabricar las "esencias corporales", usamos vitaminas, enzimas, aminoácidos, agua, azúcares, minerales, hormonas, etc., directamente arrancadas del cuerpo (el semen es la esencia más refinada, concentrada y depurada del cuerpo humano, se saca del tuétano, que a su vez se saca del hueso, que se saca de la grasa, que se saca del músculo, que se saca de la sangre, que se saca de lo que comemos, bebemos y respiramos) y de la comida. Si andas derrochando ese catálogo de sustancias con demasiada frecuencia, estás dirigiendo todos esos nutrientes hacia la reposición del semen, en lugar de hacia el mantenimiento del cuerpo en general. Y del cerebro en particular. El semen tiene una composición química muy similar a la médula y los líquidos cefalorraquídeos. No es sólo algo que se expulsa para afuera como si sobrase. Es la savia concentrada que impregna todo el cuerpo, la raíz que nutre ese árbol que es la columna vertebral humana, cuyo follaje es el cerebro. A todos los adolescentes pajilleros perdidos que andan derrochando la sagrada semilla de la vida sobre pañuelos y revistas, alguien tendría que explicarles que así no es como se hace un hombre.
Hoy son miles y miles las parejas jóvenes que acuden a centros de reproducción asistida dejándose un dineral. El Sistema les arrebata fertilidad y luego les vende un sucedáneo barato plastificado a precio desorbitado, cuando en la mayoría de los casos la "infertilidad" podría solucionarse simplemente volviendo al camino correcto: alimentación, ayuno, ejercicio, restauración de las reservas de sustancia reproductiva o incluso simplemente dejando de beber y/o fumar y/o beber leche y/o comer féculas, para mejorar la calidad de la semilla reproductiva.