Hacía tiempo que no leía tantas tonterías. Como siempre, y los de siempre, la parte por el todo.
Es que resulta que, como soy un campesino chino que me he pasado treinta años recogiendo arroz para sobrevivir por debajo del umbral de la miseria, y he tenido la mala suerte de sufrir un terremoto en el que se ha muerto la mitad de mi familia y el resto estamos sepultados, pues hay unos tíos en un foro, los cuales comen en una semana más proteína de la que como yo en un año, que dicen que como en mi país hay unos hijos de la grandísima puta que se dedican a despellejar visones, y que el gobierno de mi nación, al que, si no le importan las personas, imagínate los visones, no hace nada para impedirlo, pues que no me merezco ni yo, ni los cuatro hijos que aún me quedan vivos, que están a mi lado entre escombros, ser rescatados.
Por supuesto, todo esto lo aseguran delante de un ordenador, sentaditos, calentitos, bien comiditos, y entre video y video de maltrato animal, se echan una partidita a la Play. Ah, y mientras, pues nada, cien mil muertos y vete tu a saber cuantos dramas humanos y de qué calibre, pero eso sí, qué bien nos sentimos porque ya hemos expresado la rabia que nos da que maltraten a los animales. Que los animales no se lo merecen, ojo, pero los niños chinos sí, que para eso su padre se ha cargado un visón.
Dios mío, qué coño tendréis en la cabeza algunos.