jongasteiz
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El problema de lo que plantea Ismaele es que eso no es una democracia, sino más bien lo contrario.
Si partimos del concepto paternalista de que hay que dejar gobernar a los que saben, primero tendremos el problema de decidir quiénes son los que saben. De paso, excluiremos a todos los demás de cualquier poder de decisión, cargándonos el concepto de democracia por su raíz, que es la del gobierno del pueblo para el pueblo, es decir, la titularidad del poder reside en la TOTALIDAD de sus miembros. Si presuponemos que hay mucho "tonto" con poder de decisión (seguramente lo hay, pero los tontos también son ciudadanos y tienen que tener poder de decisión, si en verdad nos consideramos demócratas), y decidimos dejar fuera a los "tontos", (que no se me malinterprete cuando hablo de tontos, llamo así a los que en principio no tendrían "criterios válidos" para votar, si es que alguien tiene potestad de decidir quién tiene criterios o no), habría a su vez unos criterios objetivos para elegir a los "listos", porque si no, ¿Quién los elegirá, a su vez?
Partiendo además de la base de que el ser humano no es impermeable a las cuestiones sociales, por muy sabio que uno sea, los criterios de esos sabios podrían ser dispares a su vez, y podría ocurrir que se consideraran entre ellos unos sabios y otros no, y al final podríamos llegar al proceso de encontrarnos con una sola persona con poder de decisión, o unas pocas, llegando al final del proceso de búsqueda de la democracia óptima encontrándonos con una dictadura o bien con una oligarquía, conceptos en sí mismos bastante alejados de una democracia.
Conclusión: la democracia no deja de ser otra forma de ejercicio de poder, que, como todas las demás, tiene sus fallos. La búsqueda de la democracia perfecta no puede pasar por una negación de la misma. Lo que habrá que intentar es que las personas lean, viajen, estudien, tengan mentalidad abierta, y seguramente nos encontraremos también con que, a través de sus votos con "mayor criterio", tendremos una clase política y dirigente mejor.
Si partimos del concepto paternalista de que hay que dejar gobernar a los que saben, primero tendremos el problema de decidir quiénes son los que saben. De paso, excluiremos a todos los demás de cualquier poder de decisión, cargándonos el concepto de democracia por su raíz, que es la del gobierno del pueblo para el pueblo, es decir, la titularidad del poder reside en la TOTALIDAD de sus miembros. Si presuponemos que hay mucho "tonto" con poder de decisión (seguramente lo hay, pero los tontos también son ciudadanos y tienen que tener poder de decisión, si en verdad nos consideramos demócratas), y decidimos dejar fuera a los "tontos", (que no se me malinterprete cuando hablo de tontos, llamo así a los que en principio no tendrían "criterios válidos" para votar, si es que alguien tiene potestad de decidir quién tiene criterios o no), habría a su vez unos criterios objetivos para elegir a los "listos", porque si no, ¿Quién los elegirá, a su vez?
Partiendo además de la base de que el ser humano no es impermeable a las cuestiones sociales, por muy sabio que uno sea, los criterios de esos sabios podrían ser dispares a su vez, y podría ocurrir que se consideraran entre ellos unos sabios y otros no, y al final podríamos llegar al proceso de encontrarnos con una sola persona con poder de decisión, o unas pocas, llegando al final del proceso de búsqueda de la democracia óptima encontrándonos con una dictadura o bien con una oligarquía, conceptos en sí mismos bastante alejados de una democracia.
Conclusión: la democracia no deja de ser otra forma de ejercicio de poder, que, como todas las demás, tiene sus fallos. La búsqueda de la democracia perfecta no puede pasar por una negación de la misma. Lo que habrá que intentar es que las personas lean, viajen, estudien, tengan mentalidad abierta, y seguramente nos encontraremos también con que, a través de sus votos con "mayor criterio", tendremos una clase política y dirigente mejor.