Un relato largo, pero digno de ser leído. ES ABSOLUTAMENTE CIERTO.__quiet__
El relato íntegro de Amaia Urizar sobre los cinco días de detención
>>(fue capturada el 29 de octubre pasado)ocupa diez folios. En ellos,
>>la joven detalla que fue violada con una pistola por los guardias
>>civiles encargados de custodiarla, además de sumergida en una
>>bañera, entre otros tormentos. Para la mejor comprensión del
>>testimonio difundido por Torturaren Aurkako Taldea, cabe citar que
>>Urizar es compañera de Garikoitz Azpiazu, a quien la Policía
>>atribuye importantes responsabilidades en ETA. Cualquier comentario
>>añadido está de sobra:
>>
>>This URL has been removed!
>>
>>" Me detuvieron el 29 de octubre, viernes, a las tres de la mañana,
>>estando en casa de mis padres. En el momento de la detención mis
>>padres se encontraban en casa. Golpearon la puerta, mientras
>>gritaban que era la Guardia Civil y que abriésemos la puerta. Me
>>puse muy nerviosa y me entró el pánico, así que fui corriendo a la
>>habitación de mis padres buscando resguardo.
>>Fue mi madre quien abrió la puerta, y nada más hacerlo entraron en
>>casa muchos agentes de la Guardia Civil en tropel, con las armas en
>>las manos, apuntando hacia todas partes y preguntando por mí. En
>>aquel momentote di cuenta que no había escapatoria y se me cayó el
>>mundo a los pies. me presenté ante ellos y les dije que yo era
>>Amaia.
>>Me obligaron a sentarme en una silla de la entrada de casa, una
>>mujer guardia civil me leyó la orden de detención en presencia de
>>mis padres, mientras me decía que se me detenía por mi colaboración
>>con ETA.
>>Al principio empezaron a gritarme, pero se fueron tranquilizando.
>>Yo tenía miedo por mis padres, puesto que ellos suponían lo que me
>>iban a hacer durante aquellos cinco días... y en aquel momento me
>>mareé, creo que a causa de lo fuerte que era la situación.
>>Me dijeron que me llevaban a mi habitación para comenzar con el
>>registro. Una vez allí, desmontaron todos los armarios, sacaron
>>toda la ropa, movieron los libros de su sitio. mientras tanto, iban
>>cogiendo las cosas que ellos creían que eran importantes: cartas de
>>presos y presas, cuadernos de estudio, fotografías de amigos y
>>familiares, mapas, agenda de teléfonos. Estaban unos seis guardias
>>civiles haciendo el registro, los demás estaban con mis padres en
>>la puerta y también había más en las escaleras del edificio.
>>Dejaron mi habitación patas arriba, todo fuera de su sitio. Cuando
>>acabaron, entraron en la habitación de mi hermano mayor, que se
>>encuentra en prisión, y la miraron por encima. Yo les dije que no
>>tenían derecho a registrar su habitación porque era la habitación
>>de mi hermano y que allí solo había cosas suyas, que no era un
>>habitáculo común del domicilio. No se llevaron nada de allí.
>>Después me llevaron al salón. Mientras lo registraban todo, se me
>>hacía imposible controlar lo que cogían puesto que estaban los seis
>>agentes por todas partes registrando y moviendo todo a la vez.
>>Me encontraba nerviosa, pero a la vez estaba tranquila, estaba
>>completamente aterrorizada porque me impresionaba mucho ver a todos
>>aquellos agentes de la Guardia Civil encapuchados y armados, en la
>>casa de mis padres. De vez en cuando les miraba a mis padres, igual
>>era para que me viesen tranquila y a la vez para comprobar que el
>>trato hacia ellos era correcto.
>>Cuando acabaron en la sala, me llevaron a la habitación de mis
>>padres, les dije lo mismo que cuando me habían llevado al cuarto de
>>mi hermano, pero me di cuenta que cuando entraron en casa me habían
>>visto salir de allí. Registraron toda la habitación, todos los
>>rincones y todos los armarios, y se llevaron algunos papeles.
>>Mientras estaban registrando el domicilio sufrí un pequeño mareo, y
>>la mujer guardia civil que he comentado me llevó a la cocina para
>>que tomase un poco de azúcar. Cuando me encontré mejor, me llevaron
>>a mi habitación. Me obligaron a vestirme y a coger algo de ropa en
>>una bolsa (bragas, camiseta, pantalones y unos támpax). Estaba muy
>>nerviosa y no sabía muy bien qué coger, no quería salir de casa, no
>>quería quedarme sola con ellos.
>>Me llevaron a la puerta y me colocaron unas esposas de metal a la
>>espalda. Mientras me decían que estuviese tranquila, me bajaron por
>>las escaleras. Antes de llegar al portal me ordenaron bajar la
>>cabeza y mientras me decían que ni se me ocurriese mirar, me
>>dejaron en manos de otros dos hombres. Me agarraron de los brazos,
>>me dijeron "ahora calladita" y me sacaron del portal y me metieron
>>en un coche oscuro. Oí los gritos de mi madre dándome ánimos,
>>estaba aterrorizada, me encontraba en sus manos y no podía hacer
>>nada para salir de aquella situación. No podía creer que fuese
>>cierto, aquello tenía que ser una pesadilla.
>>En el coche iba en medio de dos hombres, llevaba la cabeza
>>agachada. Nada más entrar en el coche, el que iba a mi derecha me
>>quitó las esposas y me esposó las manos adelante. Me empezó a
>>hablar "has caído Amallita y eso lo tienes que asimilar; a nosotros
>>nos da igual porque sabemos todo pero ten claro que nos lo tienes
>>que contar tú, y tienes dos formas de hacerlo, por las buenas o por
>>las malas y creo que esto no te lo tengo que explicar, no?!! Así
>>que ahora piénsatelo porque te voy a dar la oportunidad de que
>>empieces a hablar ahora, si no, me quedo dormido todo el viaje y
>>cuando lleguemos ya estaré descansado y entonces como no hayas
>>dicho nada te vas a cagar.". Estaba temblando y me mareé, le pedí
>>azúcar porque ya sabía que la mujer que había estado en casa le
>>había dado un par de sobres. Empezaron a reírse los cuatro agentes
>>que iban en el coche y uno de ellos me enseñó el paquetito de
>>azúcar y me dijo que había abierto la ventanilla y que lo había
>>tirado.
>>Una y otra vez me repetían lo mismo, que empezase a hablar o que si
>>no él mismo tomaría la decisión de empezar a golpearme, que iba a
>>permanecer durante cinco días en sus manos y que aquello no tenía
>>vuelta atrás. Estaba perdida, no sabía qué era lo que ellos querían
>>oír y decidí permanecer en silencio, porque suponía que me iban a
>>golpear lo mismo tomase la decisión que tomase.
>>Les decía que yo no sabía nada y ellos me decían que de aquella
>>forma empezaba mal, siempre que se dirigía a mí me llamaba
>>Amallita, como lo hace la gente cercana a mí. Aquello me dolía,
>>porque me hablaba con confianza, y que jugase como si fuese una
>>persona cercana y con confianza me dejaba fuera de lugar.
>>Como el viaje fue largo y como la persona que habían detenido
>>anteriormente había sido trasladada a Madrid, pensé que a mi me
>>llevarían también allí. Y así fue. Estaba convencida que estábamos
>>en Madrid cuando se paró el coche por segunda vez. Anteriormente se
>>habían parado en una gasolinera, lo sé por el olor que allí había.
>>Nada más llegar a las dependencias de la Guardia Civil en Madrid, y
>>antes de bajarme del coche, me cubrieron los ojos con un antifaz.
>>El que durante el trayecto me fue hablando me dijo "ya hemos
>>llegado puta, y no nos has dicho nada", mientras me dejaba en manos
>>de otros guardias civiles. Estos, entre ellos había una mujer, me
>>llevaron aun baño que estaba bajando unas escaleras; me dijeron que
>>me quitase la ropa y me ordenaron ponerme bajo una ducha que allí
>>había. Me mojaron entera con agua fría, después me devolvieron el
>>tanga y el sujetador mientras me ordenaban que me los pusiera. Me
>>quitaron los pendientes, las pulseras, los anillos etc.
>>De nuevo me cubrieron los ojos y me metieron en un calabozo,
>>entonces la mujer me explicó cómo tenía que actuar cada vez que
>>ellos tocasen la puerta (al oír su voz me di cuenta que era la
>>misma mujer que había estado en casa durante mi detención y el
>>registro): tenía que permanecer en la pared opuesta a la puerta,
>>dando en todo momento la espalda a la puerta, con las piernas un
>>poco flexionadas y los brazos detrás. Me dijo esto y cerró la
>>puerta del calabozo. El calabozo tendría las medidas más o menos
>>iguales a la celda de aquí, de Soto, estaba pintado de blanco,
>>había una cama con dos sucias mantas y había una luz que estaba
>>incrustada en la pared dentro de una rejilla metálica. La puerta
>>tenía una ventana pequeña que ellos abrían y cerraban
>>constantemente. Por decirlo de alguna manera, me encontraba
>>tranquila, aterrorizada por lo que pasaría durante los siguientes
>>días, pero tranquila. En la cabeza me rondaba el momento de la
>>detención, la preocupación por cómo se encontrarían mis padres.
>>Al cabo de unos diez minutos de que me hubieran metido en el
>>calabozo, golpearon en dos ocasiones en la puerta, e hice lo que
>>ellos me habían ordenado; me puse de espalda a la puerta contra la
>>pared, me temblaba todo el cuerpo del miedo que tenía. Nada más se
>>abrió la puerta oía la voz del guardia civil que había ido en el
>>coche hasta Madrid, diciéndole a otro, al que llamó Garmendia, que
>>hiciese lo que tenía que hacer. Se tiró sobre mí, me echó a la cama
>>y me agarro muy fuerte de los brazos. Empecé a gritar que me dejase
>>y ellos me gritaban "¡cállate puta!". Entonces les vi, estaban
>>encapuchados y el que había ido en el coche tenía bajados los
>>pantalones y los calzoncillos, y venía hacia mí mientras me decía
>>entre risas "nos vamos a follar a la novia del jefe". Se tiró sobre
>>mí mientras restregaba su cuerpo contra el mío. Notaba su pene
>>entre mis piernas, yo estaba llorando y forcejeaba para quitármelo
>>de encima mientras ellos me gritaban que me iban a violar. La
>>puerta del calabozo estaba abierta y allí había no sé cuantos
>>guardias civiles más que gritaban, entre carcajadas, que ellos
>>serían los siguientes. Yo les gritaba, estaba llorando, pero les
>>daba igual. El que estaba sobre mí, me sobaba todo el cuerpo con
>>sus manos y cada vez se apretaba con mas fuerza contra mi
>>entrepierna mientras me gritaba "¡Qué te dice tu pareja mientras te
>>folla, gora ETA? Seguro que estás poniendo cachonda, puta, te vamos
>>a follar todos y le vas a dar asco porque nos lo vamos a pasar muy
>>bien contigo.!". Los que estaban en la puerta estaban pidiendo su
>>turno y entre risas me decían "te va a follar hasta la tía que está
>>aquí con nosotros". Siguieron durante bastante tiempo así, yo me
>>encontraba completamente perdida, porque aquello solo era el
>>principio y tenían cinco días para tener aquella actitud conmigo.
>>Estaba completamente aterrorizada, estaba sola en sus manos.
>>Cuando se fueron tenía todo el cuerpo completamente dolorido, me
>>sentía ya sin fuerzas y estaba llorando sin parar, estaba
>>completamente mojada y tirada en una esquina tapada con una manta.
>>No sé el tiempo que transcurrió hasta que de nuevo golpearon la
>>puerta del calabozo; estaba temblando, completamente aterrorizada,
>>no tenía ni fuerzas para levantarme y empezaron a gritarme
>>"¡Levántate zorra que ahora es la buena, ponte en tu posición!".
>>Cuando hice lo que me ordenaron se abrió la puerta y, entre risas,
>>me cubrieron los ojos. Me sacaron del calabozo, esposada y con la
>>cabeza agachada. Bajamos unas escaleras, subimos más escaleras,
>>dimos vueltas hacia un lado, al otro y me metieron en una
>>habitación, poniéndome en una esquina contra la pared. Me empezó a
>>hablar un hombre cuya voz no había oído hasta aquel momento. Me
>>dijo que ya sabía que hasta aquel momento no había dicho nada
>>interesante y que a partir de aquel momento comenzaba el infierno
>>para mí; que tenía dos opciones y que al parecer había aceptado la
>>más dura, que todo lo que me harían a partir de aquel momento sería
>>culpa mía. mientras me preguntaba si quería cambiar de idea. Yo no
>>podía dejar de llorar, estaba temblando y le dije que no sabía
>>nada, que no sabía porqué motivo me habían detenido. Entonces aquel
>>hombre me dijo "tú has elegido" y diciéndome que se iba y me dejaba
>>en manos de sus hombres, que a ver si cuando volviese tendría valor
>>para seguir diciendo lo mismo. Acto seguido otro me agarró del
>>brazo y me sacándome de allí me llevó a otra habitación. Esta
>>habitación era toda de baldosas. Cuando me metieron allí me
>>quitaron el antifaz y pude ver que había cinco hombres, todos
>>encapuchados. La luz que había era blanca y me producía dolor. Me
>>sentaron en una silla y me enseñaron un paquete de bolsas de
>>basura, mientras me preguntaban si sabía para qué eran. Les dije
>>que sí, y me obligaron a explicarles para qué las utilizaban.
>>Estaban venga reírse hasta que uno de ellos golpeó la silla con la
>>mano. Me dijeron que había perdido toda oportunidad y que de allí
>>en adelante conocería lo que ellos llaman tortura. Me gritaban los
>>nombres de amigos y conocidos y querían que les dijese de qué les
>>conocía y en qué trabajaban. Les decía que a muchos les conocía
>>pero que no tenían ninguna relación con la organización, por lo
>>menos que yo supiera; en aquellos momentos me gritaban y me
>>insultaban puta, zorra, mentirosa, y me colocaban una bolsa por la
>>cabeza mientras me la apretaban por detrás. Al principio sentía
>>calor, tenía la cara empapada en sudor, intentaba moverme cuando la
>>bolsa me tapaba la boca, no podía respirar y comenzaba a marearme;
>>conseguía romper la bolsa con los dientes, y en aquellos momentos,
>>cuando empezaba a respirar de nuevo, me golpeaban en los oídos
>>sopapos con la mano abierta. La cabeza me daba vueltas, casi no les
>>oía, me encontraba completamente perdida, pero de nuevo me gritaban
>>nombres y como mis respuestas eran las mismas me ponían otra bolsa
>>nueva por la cabeza.
>>No sé cuántas veces me la hicieron durante esta primera sesión de
>>tortura. En una ocasión me caí con la silla y todo al suelo medio
>>mareada y entre carcajadas me decían "levántate puta, ¿Eso es lo
>>que aguantas?", mientras tanto pegaban patadas al respaldo de la
>>silla. Me obligaban a beber agua continuamente, diciéndome que eran
>>botellas que las habían abierto expresamente para mí.
>>Cuando veían que me encontraba algo mejor comenzaban de nuevo con
>>el interrogatorio, gritándome una y otra vez nombres y más nombres,
>>golpeándome con las manos abiertas en los oídos y poniéndome bolsa
>>tras bolsa. De repente pararon, me soltaron las esposas y de nuevo
>>me levantaron a la vez que me cubrían los ojos. Oía la puerta y
>>agarrándome de los brazos de nuevo me llevaron al calabozo.
>>Cuando estaba en el calabozo, como sentía mucho frío, me tapaba con
>>una manta de las que allí había. Yo estaba en tanga y en sujetador.
>>Oía golpes contra la pared así como golpes contra la puerta, y
>>temblando, me colocaba en la posición que me habían ordenado
>>pensando que iban a entrar, pero no entraban y cuando de nuevo iba
>>a sentarme, otra vez comenzaban a golpear.
>>Estaba cansada, asustada, temiendo lo que me irían a hacer, tenía
>>ganas de devolver, así que una de las veces que abrieron la
>>ventanilla de la puerta aproveché para pedirles ir al baño.
>>Entonces uno de ellos me respondió "si vomitas, te jodes, y como se
>>te ocurra te lo comes". Al cabo de poco tiempo de nuevo golpearon
>>la puerta, me puse en mi posición, y entró la mujer que me dio un
>>botellín de agua a la mano para que bebiese, cerrando la puerta. No
>>sé cuanto tiempo pasó hasta que de nuevo vinieron a por mi, pero
>>estaban constantemente golpeando la puerta, la ventanilla estaba
>>abierta, de forma que no podía tranquilizarme.
>>De nuevo me sacaron del calabozo y me llevaron a la sala de
>>interrogatorios. Allí estaba el guardia civil que había ido en el
>>coche hasta Madrid, me empezó a hablar. Estaba muy nerviosa, porque
>>no podía olvidar lo que me había hecho nada más llegar, su voz, su
>>olor. todo aquello me recordaba lo que había ocurrido
>>anteriormente. Me pusieron contra una esquina dándoles la espalda,
>>me obligaban a tener las piernas un poco flexionadas. Notaba un
>>gran cansancio, como me mareaba me caía hacia atrás, en aquellos
>>momentos el que estaba detrás de mí me empujaba hacia la pared. Las
>>preguntas me las hacía el del coche. Me dijo que hasta aquel
>>momento no había dicho nada y que supiese que aparte de la bolsa,
>>tenían otros métodos para hacerme hablar, que si decía lo que ellos
>>querían, no me pondrían una mano encima que era decisión mía pero
>>que no me iba a dar ninguna otra oportunidad. Me decían que el
>>anterior detenido no se había comportado como yo, que había hablado
>>y que por aquella razón estaba yo allí, porque me había vendido y
>>que yo tenía que actuar de la misma manera para aguantar bien
>>aquellos días, que todo el mundo hacía lo mismo, pero, para que
>>fuera la gente no se enterase, denunciaban torturas, que solamente
>>tenía que declarar todo lo que ellos me dijesen, que fuese lista o
>>que, si no saldría de allí a cuatro patas. Que llevaba mucho tiempo
>>sin dormir y que no había conseguido nada, que empezase a asumirlo
>>todo. Hacían muchas veces comentarios acerca de mi compañero, que
>>si yo sabía que andaba con otras mientras yo estaba como una tonta
>>esperándole. me decían los nombres de amigas diciéndome que habían
>>mantenido relaciones sexuales con mi compañero, estaban muy pesados
>>con este tema, querían hacerme daño. En este interrogatorio solo me
>>decían cosas del estilo, echando la culpa de que yo estuviese allí
>>a mi compañero. Estuvieron durante mucho tiempo así, yo ya no me
>>podía sostener en aquella postura, estaba temblando, llorando y
>>sudando. Me decían que les gustaba mi cuerpo, no sé cuántos
>>estarían, tres o así, me decían que me quedaba muy bien el tanga,
>>que estaría mejor sin el sujetador. Empecé a llorar de nuevo porque
>>tenía miedo de que me hiciesen lo mismo que anteriormente me habían
>>hecho, o que fuesen aún más allá. Intentaba mantener el cuerpo
>>firme pero no me dejaban y me obligaban a seguir en la misma
>>postura en que me habían obligado a permanecer. De nuevo me
>>llevaron al calabozo.
>>Las paredes del calabozo eran de "gotelé" y no sé cual sería la
>>razón, pero veía dibujos en ella, y éstos se movían. Tenía miedo de
>>salir de allí loca, el calabozo se hacía grande y se empequeñecía,
>>la puerta se me acercaba y se me alejaba, el suelo también se
>>movía. No sabía (no sé) si era mi cabeza o era porque me habían
>>obligado a beber e igual me habrían dado algo en el agua. me
>>encontraba muy mal. notaba que se me iba la cabeza y si cerraba los
>>ojos, me mareaba. De nuevo abrieron la ventanita y uno que llevaba
>>una capucha blanca comenzó a gritarme que no podía mirar hacia allí
>>y que si volvía a hacerlo me iba a dar una paliza. Me dijo que iba
>>a entrar y me coloqué en mi sitio. Pensaba que me iba a dar una
>>paliza, y yo, no podía dejar de llorar. Me cubrió los ojos y me
>>llevaron de nuevo a la habitación de baldosas blancas. Al entrar
>>allí oí ruido de agua, era como si estuviesen llenando algo, y
>>ellos se reían mientras me susurraban al oído, "Amallita,
>>Amallita". No sé si fue a causa del terror o porqué razón, pero en
>>aquellos momentos me oriné encima. Algunos comenzaron a reírse de
>>mí, en cambio otros se enfadaron y me dijeron que tendría que
>>limpiar toda la habitación con la lengua. Se cortó el chorro de
>>agua, me obligaron a dar un par de pasos hacia delante y a ponerme
>>de rodillas. Me quitaron el antifaz. Me apretaron las esposas,
>>estaba esposada a la espalda. Ante mi estaba la bañera. me puse muy
>>nerviosa e intentaba echarme para atrás, pero no había escapatoria,
>>estaba rodeada. Ya sabía lo que me iban a hacer, uno de ellos me
>>gritaba nombres que iba atando con "taldes" diferentes; solo
>>querían que asumiese lo que me decían, que asumiese que aquella
>>gente hacía lo que ellos me decían. Yo les repetía que no sabía
>>nada, que era verdad que no lo sabía, que solo eran amigos o gente
>>conocida, y que lo que ellos me estaban diciendo no era verdad, o
>>por lo menos que yo no lo sabía. Entonces entre dos hombres, uno
>>agarrándome del cuerpo y el otro estirándome del pelo, me metían la
>>cabeza en la bañera muy bruscamente, de forma que me golpeaba el
>>pecho contra la bañera: sentía que me ahogaba, intentaba echarme
>>para atrás con las piernas, a los lados, pero no podía; movía la
>>cabeza con todas mis fuerzas para sacarla del agua pero era
>>imposible mientras ellos no querían. Tragué demasiada agua, tanto
>>por la boca como por la nariz, tenía la cabeza mareada, estaba sin
>>fuerzas, pero a ellos les daba igual y seguían gritando y diciendo
>>nombres y más nombres, que lo asumiera, que lo asumiera. El llanto
>>no me dejaba decir nada y me metían la cabeza una y otra vez en el
>>agua. Ya no esperaban ninguna respuesta puesto que no daban opción
>>a responder entre una y otra vez, solo me daban tiempo a que
>>respirase un momento. No podía más, en aquellos momentos pensaba
>>que no iba a salir viva de allí, que no podía hacer nada, y dejé mi
>>cuerpo como si se tratase de una marioneta. No hacía fuerza en
>>contra de lo que me estaban haciendo, solo quería que aquello se
>>acabase, si su objetivo era matarme, que lo hiciesen cuanto antes.
>>Pero controlaban muy bien lo que hacían porque me dejaban el tiempo
>>justo para que pudiese respirar, no querían tener ningún susto, y
>>aquello, en aquellos momentos, me tranquilizaba. Para salir de
>>allí, asumí lo que ellos quisieron, les dije que sí, que lo iba a
>>asumir, y me llevaron al calabozo. No tenía fuerzas ni para andar,
>>estaba reventada y me llevaron a rastras. Me dejaron bastante
>>tiempo allí, envuelta en una manta porque tenía frío y estaba
>>mojada. Me quedé encima de la cama, en una esquina, llorando.
>>De repente golpearon de nuevo la puerta y me puse en mi posición,
>>nerviosa. Pero ellos estaban tranquilos, me taparon los ojos y me
>>dijeron que me iban a llevar a la sala de interrogatorios, para que
>>me tranquilizase. Cuando llegamos a la sala aquella, me pusieron
>>contra la pared, en una esquina, con las manos sin esposar (estaba
>>casi todo el tiempo esposada). Entonces oí la voz del guardia civil
>>del coche, estaba tranquilo y me dio opción a sentarme, pero me
>>negué porque no quería que pensase que le daba algo de confianza,
>>porque no quería que pensasen que hacía "diferencias" entre ellos.
>>Me decía que era muy lista, un poco cabezota, pero que al final,
>>aunque fuese entre golpes, aprendería a tener buena actitud, que
>>sus hombres le habían dicho que tenía noticias buenas para él y que
>>aquello significaba que iba a asumirlo todo, que empezase a hablar.
>>Me quedé callada, estaba temblando. Entonces me dijo que me iba a
>>decir qué era lo que tenía que repetir arriba, y que si no
>>aparecían en la declaración las cosas tal y como me las había
>>dicho, ya sabía lo que me esperaría a la vuelta mientras me decía
>>que lo aprendiese bien. Después, comenzaron a leerme las preguntas
>>que me iban a hacer en la declaración y lo que yo tenía que
>>contestar. Así estuvieron durante mucho tiempo hasta que aprendí de
>>memoria las respuestas.
>>Me dieron los pantalones y el jersey para que me los pusiera, y una
>>toalla para que me secara la cabeza. Me dijeron que en la
>>declaración también iban a estar ellos oyendo, y que si no les
>>gustaban mis respuestas, ya sabía la que me esperaba. También me
>>dijeron que iba a estar con el forense pero que no le podía decir
>>nada de las torturas, que si no, si que sufriría torturas y mucho
>>más duras. De nuevo me cubrieron los ojos y me llevaron "arriba", a
>>una sala pequeña. Allí había tres personas; una estaba delante del
>>ordenador escribiendo, otro me hacía las preguntas y detrás estaba
>>la persona que cumplía el papel del abogado de oficio. Nada más
>>entrar, uno me leyó mis derechos, me dijo que la persona que estaba
>>sentada detrás de mí era el abogado de oficio y que no podía ni
>>mirarle ni hablar con él. Me di la vuelta y vi que era una mujer
>>sentada en una esquina de la sala. Vi que detrás había un espejo y
>>nada mas mirar, oí dos golpes desde la parte de atrás del espejo.
>>Tenía claro que mis torturadores se encontraban detrás del espejo
>>oyendo mi declaración. El que me leyó los derechos tenía unos
>>folios entre sus manos en los que aparecían las preguntas y las
>>respuestas. Estaba completamente aterrorizada, tenía mucho miedo de
>>que si no decía lo que me habían dicho me volviesen a torturar. Ya
>>sabía que aunque dijese lo que ellos me habían ordenado decir, no
>>me dejarían en paz, pero pudo el miedo, e intenté contestar a las
>>preguntas. Estaba muy nerviosa, y no quería denunciar a mis amigos
>>y conocidos, siendo además todo aquello mentira. Me trababa al
>>contestar en casi todas las preguntas, no podía soportar el pensar
>>que aquella gente sería torturada como lo estaba siendo yo, y
>>empezaba a llorar. En aquellos momentos de nuevo oía los golpes del
>>otro lado del espejo. Los dos hombres que estaban en la sala hacían
>>como que no oían los golpes, y me ofrecían agua y tabaco, pero yo
>>no los cogía. Cuando acabaron con las preguntas imprimieron la
>>declaración y me la dieron para que la leyese y firmase. En aquella
>>declaración aparecía todo, incluso cosas que se me habían olvidado
>>decir. Entonces me di cuenta que tenían la declaración preparada
>>desde antes, porque allí estaba lo que ellos querían que dijese,
>>porque aparecían cosas que no las había dicho en aquellos momentos.
>>Firmé la declaración.
>>Me dijeron que me levantase y me cubrieron de nuevo los ojos
>>mientras me decían que me llevaban donde el forense. De allí me
>>llevaron a otra habitación, donde nada más entrar me quitaron el
>>antifaz. Esta habitación era muy pequeña, en la pared había un
>>botiquín de la cruz roja y también había una mesa. Allí había un
>>hombre, me enseñó el carné un momento, y yo le notaba como con
>>desconfianza. Lo primero que me preguntó fue si había sufrido malos
>>tratos, y yo entre sollozos le contesté que no, me preguntó si
>>estaba con el periodo, si me dolía el cuerpo y yo le dije que me
>>mirase los ojos, porque tenía hinchado y rojo el ojo izquierdo. Me
>>echó un vistazo y me dijo que aquello no era nada, que seguramente
>>se me habría infectado al hacerme la bañera y me preguntó si quería
>>un colirio. No me lo podía creer, me preguntó si había sufrido
>>malos tratos y luego él me dijo lo de la bañera... no quise el
>>colirio, quería seguir teniendo el ojo rojo cuando me pusiesen a
>>disposición judicial. Me tomó la tensión porque los guardias
>>civiles le habían dicho que tenía bajadas de azúcar. Me preguntó
>>qué día era, donde estábamos, le contesté que no lo sabía; aparte
>>de comentarme lo del agua, a la pregunta de si me habían dado de
>>comer y de beber también le respondí que no. Nada más acabar, un
>>guardia civil me cubrió de nuevo los ojos con el antifaz y mientras
>>me llevaba al calabozo me dijo que había hecho muy bien tanto la
>>declaración policial, como la visita del forense.
>>De nuevo me llevaron al calabozo. Me dijeron que aprovechase para
>>dormir algo, pero en pocos minutos volvieron a golpear la puerta.
>>Me puse en mi sitio y entraron dos agentes encapuchados. Me dijeron
>>que me acercase a donde había luz, que me iban a echar colirio al
>>ojo, mientras me enseñaban un frasco grande. Les dije que no quería
>>que me echasen nada al ojo, pero uno de ellos me contestó que le
>>daba igual lo que yo quisiera, que de todas formas me lo iban a
>>echar, que decidiese si sería por las buenas o por las malas. No sé
>>qué era aquel líquido, pero me echaron un chorro en cada ojo, y se
>>fueron. Estuve durante bastante tiempo en el calabozo, mientras
>>ellos encendían y apagaban la luz y golpeaban la puerta. No me
>>podía tranquilizar y me daban pequeños mareos. Pero no quería que
>>entrasen de nuevo y permanecí sentada en el suelo con la cabeza
>>entre las piernas, hasta que de nuevo vinieron en mi busca.
>>Y otra vez me sacaron del calabozo con los ojos tapados y me
>>llevaron a la sala de interrogatorios. Me pusieron en el sitio de
>>siempre y uno de ellos comenzó a hablarme. Me dijo que en la
>>declaración policial me había portado bien, pero que como en otra
>>ocasión se me ocurriese mirarle al abogado de oficio, sabría lo que
>>me acarrearía el no hacerles caso. Aunque al principio me hablaba
>>con un tono tranquilo, iba poniéndose más nervioso cada vez. Me
>>dijo que me iban a enseñar unas fotografías y que les tenía que dar
>>los nombres y apellidos de la gente que en ellas aparecían, así
>>como las direcciones de sus puestos de trabajo y de sus domicilios,
>>y que como se iba a prolongar en el tiempo, me obligaron a sentarme
>>en una silla. Tenía los brazos atados al respaldo de la silla, y
>>los tobillos me los sujetaron a las patas de la silla con una
>>especie de esposas de cuerda. En aquella posición, me sentía aún
>>más débil porque no tenía ninguna oportunidad de moverme, y aquello
>>me asustó. Uno de ellos me quitó el antifaz, estaba contra la
>>pared, en aquel momento uno que estaba encapuchado me puso delante
>>un folio donde había una fotografía, no sé cuántas fotografías me
>>enseñaron. pero cuando les respondía algo que no les gustaba me
>>amenazaban con la bolsa y la bañera, y en ocasiones me golpeaban en
>>los oídos con las manos abiertas, dejándome medio mareada. Casi
>>toda la gente que aparecía en las fotografías les dije que era
>>gente que conocía del bar, pero que no sabía ni por donde andaban
>>ni donde vivían. De esta forma, enseñándome fotografías y más
>>fotografías, estuvieron hasta que se cansaron, y en aquel momento
>>el que hacía el papel de jefe empezó a gritarme "¡Puta zorra, si no
>>has aprendido nada estos días lo vas a aprender!" y cosas del
>>estilo. Me dijo que en aquel momento le daba igual pegarme dos
>>tiros, y me puso de nuevo el antifaz. Me preguntó si lo que les
>>había dicho sobre la gente que aparecía en las fotografías era
>>verdad y si les había dicho todo lo que sabía. Le respondí que sí,
>>que no sabía nada más sobre ellos. Estaba completamente
>>aterrorizada, llorando. me gritó que no llorase que él lo sabía
>>todo y que aún no le había dicho ni la mitad, y que sería mucho
>>peor para mí si lo decía él en vez de ser yo quien lo dijese. Que
>>el juego se había acabado. Me levantó un poco el antifaz, me enseño
>>una pistola, era de metal. Yo intenté revolverme, estaba
>>aterrorizada pensando que me iban a pegar dos tiros. Entre risas me
>>preguntaron si la quería coger con las manos, a ver si tenía
>>"cojones" como mi hermano y mi compañero para dispararles; yo les
>>decía que no, entre sollozos, temblando y ellos entre risas me
>>decían cosas del estilo de "puta traidora". Entonces sentí el metal
>>entre mis piernas y un guardia civil me susurró que no me moviese,
>>yo lloraba, y empecé a gritar como una loca, mientras hacía fuerzas
>>por juntar mis piernas, pero no podía porque tenía atados los
>>tobillos a las patas de la silla. Me puso la pistola entre las
>>piernas y con su mano me apartó el tanga, yo le gritaba que me
>>dejase en paz, pero él comenzó a golpearme en los oídos con las
>>manos abiertas a la vez que me gritaba que estuviese quieta o que
>>se le iba a escapar un tiro porque la pistola estaba cargada. Oía
>>las carcajadas de los demás diciendo cosas del estilo de "zorra,
>>guarra, puta, si te va a gustar.". Me introdujo el cañón de la
>>pistola en la vagina mientras me gritaba al oído una y otra vez
>>"Que te dice (por mi pareja) cuando te folla? Gora ETA?!!" no podía
>>parar de llorar y ya no tenía fuerzas para gritar. Empezó a
>>introducirme y a sacarme la pistola de forma más violenta, lo que
>>me provocaba dolor, mientras el que me estaba violando me susurraba
>>"si te gusta puta", "no vas a tener un hijo de puta porque te voy a
>>pegar dos tiros"; su olor se me metía hasta dentro, me daba asco,
>>no sé si alguna vez se me irá ese olor de la cabeza. Todos estaban
>>riéndose, uno me sujetaba por el cuello mientras el otro una y otra
>>vez me metía y me sacaba el cañón de la pistola en la vagina y me
>>sobaba el pecho de forma muy brusca, apretándome el pecho con las
>>manos. Notaba dentro de mí el frío del metal, ellos me repetían que
>>la pistola estaba cargada y que si disparaban sería mi culpa. No sé
>>durante cuanto tiempo se prolongó la violación, pero me quedé muda,
>>estaba como perdida; en aquella habitación estaban violando mi
>>cuerpo pero por un momento yo conseguí huir de allí, entre
>>sollozos, pero conseguí huir de allí; me acordaba de la gente de mi
>>entorno, estaba con ellos y con ellas, estaba protegida. De repente
>>sacó muy bruscamente el cañón de la pistola de dentro de mí,
>>mientras les decía a los demás "mirar si se ha corrido la puta
>>esta", "habrá que repetir que a la guarra le ha gustado.". Volví a
>>la realidad, me encontraba completamente dolida. De nuevo me
>>enseñaron las fotografías, de una en una y me decían respecto de
>>cada persona lo que yo les había dicho (el pueblo del que eran.)
>>más lo que ellos les querían imputar; me decían que tenía que
>>aprenderlo todo de memoria para repetirlo todo, cuando me subiesen
>>a declarar. Lo repitieron en muchas ocasiones, yo tenía que
>>repetirlo todo una y otra vez, y si me confundía en algo, de nuevo
>>empezaban a golpearme en los oídos con las manos abiertas y a
>>amenazarme diciéndome que iban a violarme de nuevo.
>>Me llevaron otra vez al calabozo. Me echaron aquel "suero" en los
>>ojos y me dejaron allí un rato hasta que de nuevo golpearon la
>>puerta; me coloqué en mi lugar y me dieron los pantalones y el
>>jersey para llevarme a realizar la declaración policial.
>>Estaba en la misma habitación que antes, con los mismos agentes,
>>pero en esta ocasión el "abogado" era un hombre (no le vi pero oí
>>su voz). En esta ocasión me enseñaban fotografías, en cada folio
>>había seis o siete fotos, y tenía que firmar sobre las fotografías
>>que conocía, y decir de qué les conocía. Estaba muy nerviosa no
>>recordaba la mayoría de los datos, cada vez que me trababa oía los
>>golpes desde el otro lado del espejo, como en la declaración
>>anterior, para presionarme. Así estuve hasta que repasamos todas
>>las fotografías; cuando acabamos, me dijeron que me iban a hacer la
>>prueba del ADN, a ver si les daba permiso. Como estaba aterrorizada
>>y no tenía ya fuerzas para negarme, dije que sí. Me hicieron eso
>>que se llama frotis, metiéndome en la boca un par de bastoncillos
>>de esos para limpiarse los oídos. Para sacarme de allí me taparon
>>de nuevo los ojos, y me llevaron al forense, que me hizo las mismas
>>preguntas que me había anteriormente, si estaba con el periodo, si
>>había sufrido malos tratos, etc.. Pero como anteriormente, no
>>escribió nada en su cuaderno.
>>De nuevo me sacaron de allí, con los ojos tapados, y me llevaron al
>>calabozo. Allí permanecí durante unas horas, diría que "tranquila",
>>aunque golpeaban la puerta y abrían la ventanilla que esta tenía,
>>pero no entraban en mi busca. No podía conciliar el sueño porque
>>estaba aterrorizada y nerviosa, sin poder quitarme de la cabeza lo
>>que me habían hecho antes. habían llegado incluso a violarme, no
>>podía pasar nada peor, me sentía sucia, me daba asco el mero hecho
>>de pensarlo, no sabía la razón por la cual me habían violado y no
>>podía dejar de llorar. Cuando entraron a buscarme me dio un pequeño
>>mareo, seguramente a causa del miedo que tenía, y antes de que me
>>llevasen de nuevo a la sala de interrogatorios les pedí que me
>>dejasen ir al baño. La voz de una mujer me dijo que me diese prisa,
>>nada más entrar en el baño me quité el tanga para comprobar si me
>>habían causado un desgarro o algo del estilo, porque me dolía
>>mucho, pero estaba "bien". En la placa de metal que tenía la
>>calefacción de agua, me miré el ojo, pero ya no lo tenía rojo, no
>>tenía más que lágrimas que me caían, pero lo tenía mejor que antes.
>>Me dijeron que me llevaban a la sala de interrogatorios, me
>>pusieron en el mismo sitio de siempre. El mismo agente me decía que
>>llevaba ya dos días allí y que como tenía que saber, mis compañeros
>>ya habían tenido tiempo para huir, que ya sabía lo que eran capaces
>>de hacer, que empezase ya a hablar. Les repetía, entre sollozos,
>>que no sabía nada, y él empezaba a gritarme; me hablaban de
>>cualquier cosa, de mi compañero, de la familia, del trabajo, de los
>>estudios. Hasta que se cansaban y me amenazaban con que me iban a
>>volver a violar, también que me iban a pisar la cabeza.
>>De aquí en adelante de alguna manera todo fue algo más tranquilo;
>>me pusieron la bolsa por la cabeza en dos ocasiones, como si de un
>>juego se tratase, cuando no me lo esperaba y aquello me asustaba
>>más aún. Me llevaron una vez más a la habitación donde tenían la
>>bañera, introduciéndome la cabeza una vez más. Lo que más padecí
>>fueron amenazas, con la violación, con la bolsa, la bañera etc.
>>diciéndome tanto que me lo harían a mí, como que a mis familiares
>>les harían lo mismo. Estaban muy pesados con mi compañero, y
>>mientras tanto me hacían muchas preguntas. Me dijeron que tenía que
>>hacer una nueva declaración y que en ella me harían preguntas
>>solamente sobre mi compañero. Las que hicieron en un corto espacio
>>de tiempo.
>>Me llevaron al calabozo de nuevo con los ojos tapados. Al entrar en
>>él comencé a llorar. De repente oía la voz del guardia civil de
>>siempre, diciéndome que me colocase contra la pared. Estaba
>>temblando, aterrorizada, no me podía quitar de la cabeza lo que
>>aquel tipo me había hecho al entrar en el calabozo. Pensaba que me
>>iba a hacer lo mismo. Cuando hice lo que me ordenó, entró en el
>>calabozo, y abriendo la puerta comenzó a hablarme. que aprovechase
>>para dormir, que pensase bien lo que iba a decir delante del juez y
>>que fuese lista, porque tenía que saber que si no decía todo lo que
>>había declarado allí, iba a volver a estar con él y que entonces no
>>saldría viva de allí. Que no le podía decir a nadie lo que allí
>>había ocurrido, por un lado porque ellos lo sabrían, y por otro,
>>porque si no le daría asco a la gente de fuera, sobre todo a mi
>>compañero, porque, según él, ya no tendría ganas de estar más
>>conmigo. Después de decirme aquello, cerró la puerta y se fue.
>>Al poco rato la mujer guardia civil me ordenó que me pusiese contra
>>la pared, porque me iba a dejar un bocadillo y un botellín de agua
>>sobre la cama. Hice lo que me ordenó y cuando cerró la puerta, vi
>>el bocadillo sobre la cama; no probé ni la comida ni el agua porque
>>tenía miedo de que le hubiesen puesto algo (alguna droga) y de
>>nuevo entró a recogerlo.
>>En aquellos momentos, intentaba tranquilizarme pensando en los de
>>casa, me repetía a mi misma, que estaban a mi lado, puesto que
>>sentía una soledad muy profunda. no sabía cuantos días llevaba allí
>>en manos de mis torturadores y tenía miedo de que fuese mentira que
>>me llevarían pronto ante el juez. De repente golpearon la puerta
>>violentamente y me puse contra la pared, aterrorizada, porque los
>>golpes habían sido muy violentos. Cuando oí que se abría la puerta
>>dos hombres se me tiraron encima mientras que, entre risas, me
>>decían que en esta ocasión la violación iba a ser de verdad. Al
>>principio utilicé todas mis fuerzas para liberarme de ellos, pero
>>era imposible y uno de ellos me daba sopapos en la cara para que
>>parase. La puerta estaba abierta y en la puerta había otro mirando
>>hacia afuera. Los que estaban dentro, uno de ellos me obligaba a
>>permanecer sobre la cama mientras me agarraba de los brazos y se
>>bajaba los pantalones; yo estaba llorando, desesperada, pero me
>>quedé completamente quieta, porque ya no tenía fuerzas para
>>hacerles frente, "Que te creías, ¿que ibas a librarte?" me decía el
>>que tenía los pantalones bajados, cuando se me echó encima ni me
>>moví, le miraba a los ojos con odio, y mientras tanto, no podía
>>dejar de llorar. Restregaba su cuerpo contra el mío y me decía
>>guarradas, pero de repente empezaron todos a reír, y se fueron
>>dejándome en una esquina de la cama, echa un nudo, mientras me
>>decían que les daba asco. Para entonces estaba ya desfasada, no
>>podía aguantar más, quería estar con mi familia, salir de allí, que
>>acabase aquella pesadilla.
>>Cuando vinieron de nuevo a buscarme, había pasado mucho tiempo,
>>vino la mujer y me llevaron al baño, con los ojos tapados, me
>>obligaron a ducharme y me dieron ropa limpia para que me la
>>pusiera. Cuando acabé me pusieron de nuevo el antifaz y me sacaron
>>del baño y permanecimos allí durante unos minutos, quietas, hasta
>>que vino el coche de la Guardia Civil. Me dijeron que ante el juez
>>tenía que ratificar las declaraciones allí realizadas, que si no ya
>>sabía lo que me esperaba, y que no le dijese nada sobre las
>>torturas si no quería volver allí. Cuando me dijo esto se fue.
>>Después me metieron en un furgón quitándome el antifaz, me llevaban
>>a la Audiencia Nacional, empecé a llorar, por fin estaba fuera de
>>aquel infierno"