Ah, pero no quiero decir que no te vaya a gustar, ¿eh? Tú hazlo. Sólo que hay que acostumbrarse a un enfoque distanciado, positivista. Si no, nada diferenciaría a un psicólogo de un tertuliano de televisión. Porque de depresiones, traumas y autoestima todo Dios puede hablar. Luego, en la carrera te das cuenta de que no se habla de eso sino del umbral de estímulo discriminativo y resulta que en el alma tenemos curvas logarítmicas, campanas de Gauss y constantes de tres decimales por doquier.
Si lo que te gusta es el rollo social, más humano, a lo mejor te gustaría más sociología o antropología. Aunque de las matemáticas no te libra nadie.