Que interesante, aunque llego tarde...
Recientemente he leido sobre una de las interpretaciones del budismo originario y dice que no existe la reencarnación, en el sentido de que no se conserva nuestra personalidad y pasa a otro cuerpo. Lo que ocurre realmente es que hay un "camino de vida", "un recorrido hacia la perfección" que podríamos llamar "Espíritu", "Yo Superior", "Alma" o "Sí mismo" para los junguianos, etc... que al morir nuestro cuerpo y su existencia psicofísica sigue su camino hacia la Perfección, la Iluminación o hacia Dios en otro cuerpo. Pero lo que es nuestra personalidad, formada por nuestras experiencias de vida acumuladas en nuestro inconsciente personal, así como los recuerdos, sentimientos o emociones no vuelven a reaparecer. Lo que hacemos en esta vida es dar un nivel mas o menos elevado a nuestro Espíritu para que en el siguiente cuerpo continúe desde una posición mas o menos elevada según hayamos sido en vida. Entonces está claro que el cuerpo no posee un Espíritu, es un Espíritu el que posee temporalmente nuestro cuerpo. Y nuestro error radica en identificarnos con ese cuerpo y no con el Espíritu.
Si que hay algunos autores como Yogui Ramacharaka que dicen que tras la muerte y durante algún tiempo, puede sobrevivir el cuerpo astral, que sería una copia de nuestro yo personal o yo inferior, en su faceta mas emotiva y de forma mas sutil o menos densa, sería como lo que vulgarmente se llama un "fantasma". Pero este termina desapareciendo transformándose en un "cascarón vacío" hasta finalmente desaparecer. Así pues lo que sobrevive es esa llama o Espíritu que sigue su camino desde la Creación con sus formas mas densas hasta lograr al final las formas o vibraciones mas sutiles, alcanzando la perfección o la iluminación como gustan decir los hindúes y budistas.
Según parece, para la cosmovisión aristocrática de los pueblos indoeuropeos (Germanos, latinos, celtas, iranios, hindúes del norte...),que es de donde han bebido gran parte de las religiones paganas euroasiáticas, solo los héroes alcanzan la Eternidad y el resto de personas simplemente mueren y pasan a una especie de paraíso temporal donde moran con sus antepasados hasta desvanecerse en el espacio - tiempo. Es por eso la glorificación del Hércules griego, el Herakles romano o la existencia de un Valhalla para los valientes / héroes
A esto se opuso obviamente el cristianismo que trajo una visión igualitaria de la muerte, al dar la resurrección y el perdón a todos en el juicio final.
Yo creo, como ha apuntado algún otro forista, que estamos aquí para aprender y mejorar. Y la mejor forma de hacerlo es descubriendo esa llama que mora en nuestro interior. Para esto hay diferentes vías como la meditación o el yoga, que vienen explicadas en textos como el Bhagavad Gita, los aforismos de Patanjali, la oración y los mandamientos del cristianismo, o incluso en la psicología analítica de Carl Gustav Jung.
C. G. Jung nos explica a los occidentales como descubrirnos a nosotros mismos; en primer lugar nuestra sombra, aquella parte oscura que hemos ido acumulando como "basura" en el inconsciente personal, para reconciliarnos con ella y ser mas completos. Después nos llevaría a relacionarnos con nuestra/o ánima o ánimus para reconocerla, siendo esta la parte del otro sexo que vive en nosotros y hemos rechazado. Y tras haber supuerado estas fases nos lleva a descubrir el "Sí mismo", que viene a ser nuestra parte divina, la llama que recorre la existencia de cuerpo e cuerpo y que reside dentro de nosotros en el centro de lo que llamó "Inconsciente Colectivo", que es la acumulación de todo el conocimiento del pasado y que si bien hemos heredado en nuestra psique no podemos desentrañar fácilmente, para lo cual hay que trabajar con los sueños y sus símbolos, pero eso es otro tema y no quiero aburriros _lengua_.
Los orientales lo explican de otra manera, debemos liberarnos de nuestros apegos / deseos hacia la vida carnal y/o temporal para descubrir aquello Eterno que mora en nuestro interior. Para esto hay que aprender a dominar el caos mental, observar (sin apegarse) nuestros pensmientos en todo momento y alcanzar el vacío. Es entonces cuando podemos conectar con nuestro Yo Superior, el Dios que mora en nosotros. Eso sería resumidamente la meditación.
Así es que lo que está claro, para mí personalmente, es que existe la eternidad. Pero que hay que pelear para encontrarla. Ella nos espera, está en nosotros oculta bajo el velo de la personalidad, la sombra, los apegos, el caos mental....debemos buscarla nosotros. La pelea es con uno mismo, de ahí el arquetipo (como diría Jung) de la lucha de San Jorge contra el dragón, que no es otra cosa que la lucha del Yo Superior para librarse del dominio del yo inferior (dragón = apegos / deseos, Sombra, caos mental...). Eso es el camino de la Santidad para los cristianos. O del héroe para los paganos indoeuropeos, desde los vikingos hasta los germanos, pasando por griegos, romanos, celtas, etc...la misma actitud heróica que debe mantenerse en el zen, el budismo o el hinduismo para someter el caos mental al orden del vacío y superar los deseos y apegos.
Con todo esto quiero decir que todas las religiones tienen algo en común, que cada una de ellas se ha adaptado a una cultura o pueblo concreto para buscar lo mismo. O al menos así me parece entenderlo, aunque me queda mucho por aprender.
Bueno....¿y entonces el culturismo, es un apego a algo efímero como lo son los músculos?

. Yo creo que se puede enfocar como una forma de autoconocimiento, una superación de la pereza y la inconstancia que fortalece el espíritu. Si lo practicamos así, con preferencia de los resultados obtenidos, estaremos mas cerca de romper el velo que nos impide ver nuestro Dios interior

. Y al fin y al cabo, entrenar también puede ser una forma de meditación, entrenar aprendiendo a observar y visualizar lo que hacemos en cada momento para buscar la impecabilidad en cada movimiento y cada respiración sin quejarse del dolor también es meditación __genial__.
Si alguien ha llegado hasta aquí muchas gracias jeje.