Y yo, me atrevo a meterme en este hilo para acompañar una pequeña reflexión que, supongo, igual no todo el mundo se ha hecho y menos con 16 años, al hilo de las oposiciones a bombero.
Al margen de que, una vez conseguida pasar la dificilísisisisisisisima oposición, estamos hablando de un trabajo muy bien remunerado, con abundantes recompensas morales en cuanto a ayuda al prójimo y labor difícil pero muy necesaria, estupendas condiciones laborales en cuanto a tiempo de ocio y demás...
¿Alguno se ha parado a pensar que no todo el mundo vale para según qué cosas?
Quiero decir. No sé si os habéis parado a pensar lo que puede suponer, por ejemplo, ser el primero en llegar a un accidente de tráfico, y sacar a un niño de cuatro años a cachos, mientras su hermana, de seis y a la que le falta una pierna y un brazo, pero está consciente, lo contempla.
Es un ejemplo macabro, lo sé, pero que muy bien puede darse. Si yo veo eso, tengo un trauma para toda mi vida, y dejaré de dormir bien por las noches. Seguro. A mí, no me compensaría. Simplemente, no valgo para ello.
¿Estáis seguros de que vosotros sí?
Espero que entendáis lo que quiero decir. La parte bonita a lo mejor no os está permitiendo ser conscientes de lo que supone la parte dura de ese trabajo. Y a mí me parece durísima. Tengo una gran admiración por los bomberos, y considero que son unos superhombres, pero sobre todo a nivel mental. Como cualquiera entrenado para llegar el primero donde están las grandes tragedias. Hace falta una cabeza muy muy bien amueblada, y tener un par de cojones/ovarios de tamaño superlativo.
Saludos.