El español chileno es un dialecto del castellano empleado en la mayor parte del territorio y de la población de Chile, con pequeñas diferencias a lo largo de su área de distribución y clase social.Difiere sustancialmente del español estándar en sintaxis, morfología, fonética y léxico. Se le reconoce especialmente por sus diferencias morfológicas fruto de un fuerte aislamiento lingüístico que ha permitido conservar modos de la lengua española introducida en el siglo XVI, entre ellos el voseo.
Una de las principales características está en la aspiración de la letra s cuando está al final de una sílaba. Por ejemplo, en el vocablo «trenes» se pronuncia /'tre.neh/, en la palabra «descontento», se pronuncia /deh.con'ten.to/. La aspiración tiene un sonido como si se reemplazara la «s» por una «j» suave. Esta característica también está presente en el español rioplatense y en el andaluz. Hay que tener en cuenta que en francés la supresión de las «s» condujo a crear el acento circunflejo.
En lenguaje coloquial al igual que la andaluz. la d, sobre todo en las terminaciones -ado, -ada, se pronuncia muy suave o no se pronuncia : «asustado» se dice [a.suh'ta.o] y «morada», [mo'rá].
Los chilenos no utilizan la forma en futuro de los verbos; sólo ocupan la construcción «IR A + verbo en infinitivo». Frase como «iré al cine mañana» es inexistente en Chile, donde se prefiere decir «voy (a ir) al cine mañana». Aunque sí se usa en el sentido dubitativo de la frase como: "¿será ese el bus que nos sirve?" En el lenguaje coloquial, a menudo vulgar, se tiende a reemplazar el «tú» por el «vos» (con la correspondiente aspiración de la «s»). La conjugación de esta persona es muy propia de Chile. Más aún, a los verbos terminados en -ar se les quita la terminación y se le reemplaza con «-ái». Por ejemplo, «tú juegas al fútbol» pasa a ser «tú jugái al fútbol» o el más vulgar "vos jugái a la pelota". De la misma manera, en el lenguage coloquial, a los verbos terminados en «-ir», «-er», se les quita la terminación y se les pone al final «-ís». Ej: «¿qué quieres?» pasa a ser «¿qué querís?»
El imperativo de los verbos chilenos es bastante regular y tiende a homogeneizar: En los verbos en los cuales el imperativo cambia la raíz, se prioriza la homologación y quedan de la siguiente forma:
o Poner: Pone (tú)
o Hacer: Hace (tú)
o Ir: Anda (tú), etc.
Repetición innecesaria de los pronombres personales me, te, se, lo, la y le antes y después del verbo. Este modo de hablar es mal visto por quienes no lo usan y se considera propio de personas poco educadas. Ej.: Me voy a irme. Lo vine a buscarlo. Se va a caerse. Esta variante ha recibido aportes mayormente de idiomas autóctonos -como el quechua y el mapudungun-, y otro gran número de palabras que trajeron los inmigrantes europeos llegados desde mediados del siglo XIX, como así también del inglés. En ciudades con un porcentaje alto de la población de origen inmigrante europeo es muy notorio eso, por ejemplo en Valparaíso donde el porcentaje de palabras adoptadas del inglés es altísimo.
Ejemplos de esto son palabras de cotidiano uso como «guagua» (que quiere decir «bebé»), de origen quechua; aunque algunos dicen que es de origen godo, pueblo de origen germano que hablaba un dialecto gótico, de la palabra «wawa» que significaba recién nacido o niño pequeño. Y algunas palabras de origen mapuche como lo es «cahuín» (un enredo de «dimes y diretes»). Una de las cartas de presentación chilena en el extranjero es sin duda la afirmación ¿cachái? (de cachar), que significa «¿me entiendes?», proveniente del verbo inglés to catch, que a su vez significa atrapar, comprender, manejar. Aunque los estudiosos de la evolución histórica del español en Chile lo suelen asociar a una degeneración del vocablo en desuso «catar», que se usaba de igual forma que el actual «cachar». Otras expresiones característica son las frases «al tiro» que quiere decir «de inmediato» o «pronto», y «denantes», del español arcaico, que quiere decir «hace un momento» y que, al parecer, ya no es usado en casi ninguna otra región hispanohablante, o «de repente».
Respecto a la «i» final de los verbos en la segunda persona singular, es una forma de voseo, derivada de las formas verbales del castellano antiguo. Así, por ejemplo, el «¿cómo estáis?» derivó en «¿cómo estái?» y «vos sois» en «tú/vos soi», por la inclinación de los chilenos a aspirar las «s» finales. Especial mención merecen las expresiones de origen netamente europeo, que fueron arraigándose poco a poco en el vocabulario chileno con la masiva llegada de los inmigrantes: clóset (armario, ropero), con tutti (incluir todo), atento al luppo (poner atención), kuchen (palabra alemana aplicada a todo tipo de pasteles), marraqueta (pan típico de Chile, llamado también «pan batido» en Valparaíso y otras regiones, y «pan francés» en Concepción, afiche (vocablo francés aplicado a los carteles), panqueque (masa dulce o salada, del inglés pancake), soquete (calcetín corto), bife (beef), living (salón), mall (centro comercial), etc.