jongasteiz
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Al final, como alguien ha dicho, todo se reduce a pasar el rato, y si por el camino aprendemos algo pues mucho mejor.
Y para aprender no es necesario cambiar de opinión ni ser convencido por el argumento contrario (que puede pasar y yo estoy abierto a ello en la mayoría de los casos). Se puede aprender mucho con el simple hecho de enfrentarte a argumentos que sean complejos y dificiles de rebatir.
Y que un creyente sea opuesto a mi en este tema concreto no tiene que por ello llevarse mal conmigo. He hablado de este tema con mucha gente (creyentes y no creyentes) y no necesariamente he terminado a malas con nadie. En mi opinión todas las personas son respetables, pero todas las ideas son atacables. Yo puedo (y de hecho lo hago) respetar a un católico, pero no tengo porque estar de acuerdo con él ni porqué respetar sus ideas (y quien dice un católico dice un musulman, un comunista...). Sobre todo porque aunque un católico, como persona, merezca todo mi respeto, su creencia o ideología interfiere en el día a día con mi libertad como persona. LA iglesia católica exige una cuota de poder que no le corresponde y trata de manipular a su conveniencia gobiernos de todo el mundo. Lo siento pero contra eso lucharé todo lo que pueda y no tengo porque respetarlo.
La democracia funciona por la voluntad popular, y por más imperfecto que sea el sistema en el que vivimos la iglesia y la religión no pinta nada en la sociedad y en el gobierno de un estado. La religión debe mantenerse en el ámbito privado. Cada cual que rece a quien quiera, pero sin tratar de imponer sus creencias. Sin interferir en la educación pública (si la iglesia quiere adoctrinar que lo haga en las parroquias no en los colegios) y sin recibir ni un euro de las arcas públicas.
Suscribiría palabra por palabra este post, con permiso de VSK.
Y resalto en negrita el último párrafo porque me parece para enmarcar. La Iglesia católica es una institución como otra cualquiera, y como tal, sujeta a crítica. Y al que no le guste, ajo y agua. A nadie se le ocurre que alguien no pueda criticar al PSOE, a la Asociación de Amigos del Cascabel, o a la Coordinadora de Microorganismos Partisanos, que diría Def con Dos, sin que otro u otros deban sentirse ofendidos en el plano personal.
Y en cuanto a creencias varias, defiendo la libertad que uno piense que, de existir un ser superior, es un ente maligno. Y no puedo entender que eso ofenda al creyente que opine lo contrario.
Es como si yo me ofendo por tener que escuchar que Dios Todopoderoso es bondadoso mientras observo los estragos que hace el cólera en Haití, y para explicar eso tengo que leer que las plagas y enfermedades no son el mal en su esencia. Eso que se lo cuenten al niño indefenso y que no es culpable de nada mientras contempla como se muere su madre de una enfermedad o mientras busca su muñón perdido tras los estragos de un terremoto.
¿Dónde se ha metido Dios en Haití?
¿Qué asuntos le reclaman para no impedir una avalancha humana en Camboya con un resultado de trescientos y pico muertos?
¿Por qué permite que una enfermedad terrible se cebe en un bebé al que hay que amputarle las extremidades?
Ah, pero eso sí. Si unos terroristas chechenos secuestran un colegio lleno de niños y el resultado es la muerte de muchos de ellos, tenemos la explicación guardada. El hombre ha escogido el camino del mal haciendo un mal uso del libre albedrío que Dios, en su infinita bondad, le ha concedido.
Si la desgracia no es achacable al hombre, estamos hablando de la naturaleza, sobre la que, al parecer, Dios no actúa, o bien porque no puede (pero no es así. No olvidemos que hablamos de un Dios que todo lo puede, hermanos), o bien porque no quiere, porque, al fin y al cabo, el hombre no puede ni debe vivir eternamente (aún no sabemos exactamente por qué, pero bueno...), y la naturaleza es el instrumento que Dios usa para regular el número y reparto de su particular rebaño humano.
También podríamos rogarle, en su infinita bondad y misericordia, que dicha "regulación" fuera indolora, por aquello de no tener que sufrir más de lo debido. Es que, claro, a veces se nos olvida que hablamos de un ser bondadoso, que nos quiere a todos como a hijos, que lo somos. Yo soy padre, y como todo padre, haría todo lo que estuviese en mi mano para evitar cualquier sufrimiento o dolor a mis hijos. Algo se me escapa en este aspecto.
Pero bueno, no importa, porque según me dicen y he podido leer por aquí, parece ser que después de muerto, Dios te compensa de todos los sufrimientos. Lástima que de eso ya no tengamos testimonios de primera mano, eso sí.
A lo mejor resulta que hay más razones para ofenderse cuando uno oye hablar de un Dios bueno...
Saludos.
P.D.: ¿sería reportable un comentario que afirmara que Dios es bondadoso y misericordioso?