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La Nasa ‘pierde’ las imágenes de la llegada a la lunaIrina Pertierra
Jueves, 17 de agosto de 2006
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Todos conocemos aquellas imágenes que mostraban al hombre llegando por primera vez a la Luna. Pero pocas personas sabíamos que las imágenes que nos llegaron no eran las originales.
El sistema de transmisión usado por los astronautas era incompatible con la señal televisiva de ese momento, de manera que las imágenes que se difundieron fueron “fotocopias de fotocopias”. Lo que se filmaba en la luna llegó a tres estaciones, donde se ‘convirtieron’ para poder ser vistas por televisión, perdiendo en el proceso gran parte del detalle.
John Sarkissian estaba en la estación de Australia y no duda en declarar que “lo que fue transmitido al mundo no era ni remotamente tan bueno como lo que estaba siendo recibido”. Stan Lebar, el encargado de las imágenes del Apolo 11 dijo que “pensaba que había ocurrido un problema al tratar de operar el convertidor” porque se veía todo muy borroso.
El caso es que las mejoras tecnológicas permitirían tomar estas cintas y, aplicando la digitalización, obtener una mayor nitidez.
Un problema burocrático impide conocer la verdad
Todo apuntaba a que las cintas se encontraban en el archivo del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, adonde llegaron en los años 70. Con la idea de esclarecer de una vez por todas las dudas de lo que en la agencia llaman “bulo lunar”, hace un año y medio comenzaron la búsqueda.
La sorpresa, y lo que va a permitir que durante mucho tiempo pueda crecer el virus de la incertidumbre sobre la veracidad del viaje espacial, es que esas 700 cajas de material (donde se encontrarían entre otras cosas la famosa declaración de Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para un hombre; un salto para la humanidad”) no consiguen ser localizadas por ningún sitio.
“No están perdidas ni traspapeladas, ni han desaparecido para siempre”, dicen desde el centro espacial. “Creo que esto es lo que pasa cuando se tiene una gran burocracia estatal que funciona década tras década” sostiene Keith Cowing, editor del sitio web Nasa Watch.
Ahora mismo una coalición de científicos y veteranos de la misión están husmeando por los archivos, intentando rastrear la ubicación de las cintas mediante el papeleo que se hizo en ese tiempo. Un claro reto hablando de unos papeles que llevan 35 años escondidos. Mientras, la imaginación es libre, aunque este episodio no deja de resultar cuando menos ridículo. Dominar algo tan grande como el espacio, para luego perder unos papeles.
La Nasa ‘pierde’ las imágenes de la llegada a la lunaIrina Pertierra
Jueves, 17 de agosto de 2006
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Todos conocemos aquellas imágenes que mostraban al hombre llegando por primera vez a la Luna. Pero pocas personas sabíamos que las imágenes que nos llegaron no eran las originales.
El sistema de transmisión usado por los astronautas era incompatible con la señal televisiva de ese momento, de manera que las imágenes que se difundieron fueron “fotocopias de fotocopias”. Lo que se filmaba en la luna llegó a tres estaciones, donde se ‘convirtieron’ para poder ser vistas por televisión, perdiendo en el proceso gran parte del detalle.
John Sarkissian estaba en la estación de Australia y no duda en declarar que “lo que fue transmitido al mundo no era ni remotamente tan bueno como lo que estaba siendo recibido”. Stan Lebar, el encargado de las imágenes del Apolo 11 dijo que “pensaba que había ocurrido un problema al tratar de operar el convertidor” porque se veía todo muy borroso.
El caso es que las mejoras tecnológicas permitirían tomar estas cintas y, aplicando la digitalización, obtener una mayor nitidez.
Un problema burocrático impide conocer la verdad
Todo apuntaba a que las cintas se encontraban en el archivo del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, adonde llegaron en los años 70. Con la idea de esclarecer de una vez por todas las dudas de lo que en la agencia llaman “bulo lunar”, hace un año y medio comenzaron la búsqueda.
La sorpresa, y lo que va a permitir que durante mucho tiempo pueda crecer el virus de la incertidumbre sobre la veracidad del viaje espacial, es que esas 700 cajas de material (donde se encontrarían entre otras cosas la famosa declaración de Neil Armstrong: “Es un pequeño paso para un hombre; un salto para la humanidad”) no consiguen ser localizadas por ningún sitio.
“No están perdidas ni traspapeladas, ni han desaparecido para siempre”, dicen desde el centro espacial. “Creo que esto es lo que pasa cuando se tiene una gran burocracia estatal que funciona década tras década” sostiene Keith Cowing, editor del sitio web Nasa Watch.
Ahora mismo una coalición de científicos y veteranos de la misión están husmeando por los archivos, intentando rastrear la ubicación de las cintas mediante el papeleo que se hizo en ese tiempo. Un claro reto hablando de unos papeles que llevan 35 años escondidos. Mientras, la imaginación es libre, aunque este episodio no deja de resultar cuando menos ridículo. Dominar algo tan grande como el espacio, para luego perder unos papeles.