Microondas: cocción contranatural
Nicholas Bawtree – sacado de AAM Terranuova n° 209 setiembre 2006
No obstante numerosas investigaciones, se habla muy poco de los riesgos que conlleva la cocción con el horno de microondas. Entrevista al doctor Hans U. Hertel, uno de los pocos científicos que ha tenido el coraje de investigar a fondo.
«Cocinar con el horno de microondas es rápido, simple y conveniente»: este es el irresistible slogan que ha hecho de manera que un nuevo electrodoméstico entrara en las casas de todo el mondo. Es posible pero que este objeto milagroso se revele un moderno caballo de Troya, puesto que hasta hoy poco se ha dicho sobre los posibles riesgos conexos a una tecnología muy controvertida.
En estas páginas intentaremos entender mejor como funciona el horno de microondas, recorriendo la historia de varias investigaciones realizadas y dando voz a uno de los pocos científicos que ha tenido el coraje de investigar hasta las últimas consecuencias.
Cocidos por sacudimiento
El mecanismo de funcionamiento del horno en cuestión es bastante simple: un dispositivo, llamado magnetrón, genera un campo de corriente eléctrica alterna. La inversión del campo eléctrico, que se repite más de 2 billones de veces por segundo, produce un efecto de «sacudimiento» de las moléculas, especialmente aquellas del agua, pero aún de lípidos y proteínas. Esta fricción intramolecular genera un calor que calienta la comida de manera completamente distinta respecto al método convencional: del interno hacia el externo.
Los posibles daños de las microondas sobre los sistemas biológicos son conocidos desde su primera aplicación en el radar, durante la segunda guerra mundial: quien trabajaba con estos aparatos era de hecho más proclive en desarrollar leucemia. Científicos alemanes ya habían realizado investigaciones en los años '30 sobre los efectos de las microondas sobre el sistema nervioso humano y de los animales. Estos estudios llevaron a la definición de límites de seguridad muy estrictos que pero nunca fueron tomados en serio por los científicos estadounidenses, así es que, cuando en los años '60 comenzó a difundirse el horno de microondas, fueron utilizados límites 1000 veces más elevados. Los hornos de microondas fueron en vez prohibidos en Alemania a partir de 1941 y en Unión Soviética a partir de 1976; prohibición sucesivamente abolida luego de la Perestroika.
En los mismos años '70 comenzaron a aparecer también en Europa y el los Estados Unidos las primeras investigaciones que ponían en dudas la seguridad de los alimentos cocidos con microondas. Estudios histológicos sobre brócoli y zanahorias cocidos con microondas revelaron que la estructura molecular de los nutrientes venía deformada a tal punto de destruir las paredes celulares. Desde entonces hasta estos días los estudios han sido distintos (ver recuadro) y los aspectos más controvertidos que han sido evidenciados conciernen:
- La emisión de microondas de los aparatos;
- Los riesgos higiénicos debidos a la cocción no homogénea;
- la migración de sustancias toxicas contenidas en los involucros en el interior de los alimentos;
- una alteración anormal de las sustancias nutritivas de los alimentos;
- una alteración cancerígena de la sangre en consecuencia del consumo de estos alimentos.
No obstante el hecho que en varios países han sido establecidos valores límite para de exposición a las microondas, nada ha sido hecho para amonestar el usuario sobre los posibles riesgos evidenciados por estas investigaciones. Estos valores límite en realidad se refieren exclusivamente a las emisiones de microondas hacia el exterior y no a la cantidad de radiaciones a las cuales son sometidos los alimentos en el interior de los hornos.
Los efectos sobre la sangre
El estudio más significativo sobre los riesgos relativos a la asunción de alimentos cocidos por microondas permanece aquella del profesor Bernard Blanc de la Universidad de Lausana y del doctor Hans U. Hertel, un científico independiente con una larga experiencia en la industria alimentare y farmacéutica. En 1989 Blanc y Hertel propusieron al Swiss Natural Fund, juntamente a la Universidad de Lausana, una investigación concerniente los efectos sobre el hombre de la comida cocida con microondas, pero fue rechazada. La investigación fue por eso redimensionada y conducida con fondos privados.
Fueron testados ocho voluntarios, que por algunos meses siguieron una dieta macrobiótica y a los cuales cada 15 días fueron suministrados a estomago vacío, alimentos crudos, cocidos con métodos convencionales, descongelados o cocidos en un horno a microondas.
Inmediatamente antes de los almuerzos y luego después de 15 y 120 minutos, se prelavaban muestras de sangre.
Es importante subrayar que los voluntarios no eran en conocimiento del método di cocción de su comida y por consiguiente es de excluir un condicionamiento psicosomático.
Como se puede observar en los gráficos, los análisis revelaron diferencias significativas entre los efectos sobre la sangre de los alimentos cocido con microondas y de aquellos alimentos cocidos con métodos convencionales:
En particular se encontró una reducción significativa de la hemoglobina y un aumento del hematocrito, de los leucocitos y del colesterol. Además, fueron evidenciadas alteraciones de la membrana celular.
«Los alimentos cocidos con microondas – se lee en el estudio – comparados con a aquellos no irradiados, causan cambios en la sangre de las personas testadas, tales de indicar el inicio de un proceso patológico, propio como en el caso de un inicial proceso cancerígeno». Recurriendo a la bioluminiscencia se ha además registrado el «paso por inducción de la energía de las microondas desde los alimentos tratados al cuerpo humano»
Raramente una investigación ha desencadenado semejante tormenta: el profesor Blanc se desasoció casi inmediatamente de las conclusiones del estudio, temiendo por la seguridad de su familia además de su empleo. Poco después la FEA, asociación de los revendedores de electrodomésticos en Zurich, denunció el doctor Hertel, y el 19 marzo de 1993 la Corte Cantonal de Berna le prohibió de divulgar sus conclusiones, pena una sanción de 5000 francos suizos; veredicto sucesivamente confirmado por el Tribunal Federal de Lausana. En 1998, la Corte europea por los derechos humanos de Estrasburgo reconoció en este veredicto una grave violación de la libertad de expresión y condenó a Suiza a un resarcimiento de 40.000 francos (un reconocimiento irrisorio respecto a los gastos legales y a los daños económicos y profesionales padecidos por Hertel)
Desde aquel momento la Corte federal estableció que Hertel podía sí divulgar sus propias conclusiones, pero a la condición de declararlas no científicamente probadas.
Somos libres de elegir
Desde entonces, una inexplicable cortina de silencio ha bajado sobre la cuestión de los hornos de microondas. Como siempre, cuando existen grandes intereses en juego, la verdad llega a ser dificilísima de encontrar, sumergida como los es por fuertísimas presiones que ejercitan su influencia no solamente sobre los medios masivos, pero sobretodo sobre el mundo científico y las instituciones a el conexas. Los científicos que tienen la honestidad intelectual y el coraje de lanzarse en contra de esta lógica se cuentan en la punta de los dedos y en la mayor parte de los casos son amenazados, denunciados, difamados y perseguidos de toda manera posible, como demuestra la historia de Hertel. Pero mientras estas personas tendrán una manera de hablar, nosotros tendremos una manera de escuchar. Y de elegir.
Entrevista al Doctor Hertel
Hemos ido a entrevistar el combativo doctor Hertel para hacernos contar con sus palabras cuales son los riesgos del utilizo de los hornos de microondas y las desaventuras en las cuales ha incurrido por haber querido buscar la verdad a cualquier costo.
¿Doctor Hertel, por qué ha perdido la causa iniciada en contra de Ud. por los revendedores de electrodomésticos, cuando los resultados de sus estudios sobre los peligros de los alimentos cocidos con microondas eran así evidentes?
No podía ir de otra manera del momento que el profesor Michael Teuber del Institute for Food Science de la Swiss Federal Institute of Technology en Zurich, que en el proceso representaba la ciencia oficial, declaró que según una investigación en curso en su instituto, los alimentos cocidos con microondas no representaban ningún riesgo para los consumidores.
¿Todavía, los resultados de aquella investigación no han sido jamás publicados. Por qué?
Simplemente porque sus conclusiones no estaban en línea con cuanto declarado en la causa. Esto quiere decir que Teuber había intencionalmente mentido delante de la corte en nombre de la industria. Aún a la luz de los resultados finales de aquella tesis, Teuber jamás ha rectificado su declaración, y hasta hoy en día tampoco la corte ha corregido su propio veredicto.
¿Estas cosas acontecen frecuentemente cuando la investigación científica va en contra de los intereses de los grandes grupos económicos?
Toda la investigación científica que no está en línea con los intereses de la industria o del sector bélico no solamente no es sostenida, mas por cuanto es posible es suprimida. La investigación privada, cuando muestra resultados que van en contra de los intereses de los poderosos, es difamada y perseguida en todas las maneras posibles. Esto sucede ya desde al menos un siglo, sin que la opinión pública se entere, aún porque la gente prefriere confiar en las autoridades, especialmente por cuanto concierne el mundo científico, y creer en la integridad de las universidades y de las organizaciones estatales; no está dispuesta en creer en la corrupción de los gobiernos, de las industrias y aún menos de la ciencia.
¿Pero cuales han sido las críticas a su investigación sobre los hornos de microondas?
La industria ha definido nuestro estudio no científico porque hemos utilizado solamente ocho personas y porque algunos de los resultados obtenidos no mostraban variaciones significativas mas solamente tendencias, incluidas adentro de limites científicamente aceptables. Según la ciencia oficial los test debían ser repetibles para ser científicamente correctos y por consiguiente tienen necesidad de resultados estadísticamente significativos, conducidos a través de millares de test sobre animales. Cualquier científico que se respete debería llegar a la conclusión que este tipo de proceder es totalmente inaceptable, cuanto sin buen sentido.
En nuestros experimentos no querríamos poner en peligro los voluntarios que se habían ofrecido por hacer de conejillos de la India y por eso los habíamos sometidos a una única ingestión a la vez de comida cocida con microondas, con dos semanas a disposición para la recuperación. En este contexto, ninguna variación en la sangre podría jamás ser «significativa». Todavía, aún una tendencia persistente puede dar la información necesaria para ver en cual dirección estos efectos se podrían desarrollar.
¿Nos puede explicar cual es el principio de fondo que rinde las microondas tan peligrosas?
Las microondas generadas tecnológicamente están en contradicción con la naturaleza y por consiguiente toxicas: estamos hablando de una energía fundada sobre el principio de la corriente alterna, mientras que las energías naturales se fundamentan sobre la corriente continua por impulsos. El sol irradia su luz de manera continua, creando un flujo interrumpido de impulsos que están en condición de traer y sustentar la vida sobre la tierra; las microondas en cambio, en consecuencias de las continuas inversiones de polaridad, crean un efecto de «Sacudimiento» y de separación que causan en los tejidos biológicos y aún in aquellos inorgánicos un proceso de decaimiento. El efecto de esto es el cáncer. Lamentablemente las microondas tienen el mismo efecto sobre los alimentos, y a través de estos sobre el cuerpo humano. Las estructuras moleculares de los alimentos son deformadas y por consiguiente alteradas en su forma y su calidad. Su valor energético, determinado por la forma de su estructura, es alterado y esto proceso rinde los alimentos tóxicos; mientras desde el punto de vista de la composición química, las moléculas son las mismas y pueden ser analíticamente relevadas. Por este motivo, los efectos de la cocción de un alimento con microondas no son evidentes de inmediato, mas solamente en el largo plazo, por ejemplo con el desarrollo de una forma cancerígena.
También en la comunicación inalámbrica, como las trasmisiones de ondas cortas y la telefonía celular, funcionan con las mismas microondas, independientemente de su frecuencia, y por consiguiente en principio tienen los mismos efectos de los hornos. Estas microondas recalientan, deforman y destruyen las células del cerebro y del cuerpo humano, pero aún aquellas de animales y vegetales. Hoy vivimos en un inmenso horno de microondas que nos está cocinando lentamente.
¿Qué podemos hacer entonces?
Es necesario investir en tecnologías alternativas ecológicas. Esto demandaría que la ciencia todavía se fundamentase sobre leyes naturales, en vez de buscar de transformar los procesos naturales a propio gusto como está sucediendo hoy. La naturaleza comunica según el principio de la corriente continua sin hacer mal a nadie.
¿Qué cosa dice la investigación?
1973. P. Czerski y W. M. Leach (EE.UU.) demuestran que las microondas causan tumores en los animales (1)
1975. Investigaciones sobre brócoli y zanahorias cocidos con microondas revelan la deformación de la estructura molecular de los nutrientes (2)
1987. Un estudio alemán demuestra daños irreversibles en el ojo en caso de una exposición prolongada (3)
Final años '80. Una investigación del la American National Council for radiation protection evidencia que los hijos de mujeres que utilizan hornos de microondas presentan una mayor probabilidad de malformaciones.
1989. Según un estudio conducido en Viena, cocinar con microondas causa variaciones significativas de las proteínas del alimento, y en particular en la leche para bebés (4)
1990. En la Universidad de Leeds, se evidencia que la cocción en hornos de microondas no es higiénicamente segura (5)
1992. - El estudio de Blanc y Hertel, conducido en la Universidad di Lausana, muestra una variación significativa en la sangre de las personas que consumen comida cocida con microondas (6)
- Un estudio conducido por el pediatra John A. Kerner de la Universidad de Stanford en California, evidencia que el calentamiento de la leche materna por microondas a más di 72 °C causa una sensible disminución de todos los factores antiinfectivos testados (7)
1993. David Bridgman, quinesiólogo con muchos años de experiencia, declara que «el 99,9% de mis pacientes con varias formas de alergias se muestra muy sensible a los alimentos cocidos con microondas».
1994. - Una investigación americana demuestra que el uso de calentar restos de comida en el horno de microondas es potencialmente peligroso en cuanto la cocción no homogénea no garantiza protección del surgir de la salmonela. (8)
- Distintas investigaciones muestran que en la leche para bebés recalentado con microondas se pueden modificar unos aminoácidos, causando de tal manera toxicidad o una alteración del valor nutritivo (9)
1996. Una investigación evidencia la migración de partículas de PVC desde los envoltorios, utilizados para cubrir la comida durante la cocción con el microondas, a la comida misma. (10)
2000. La University of California evidenciando la migración desde los envoltorios para microondas de la sustancia cancerigena dietilexiladepate en una cantidad comprendida entre 200 y 500 ppm (el límite de la FDA es de 0.05 ppm). Entre las sustancias migradas son halladas aún xenoestrogenos, sustancias ligadas a la disminución de espermatozoos en los hombres y cáncer de mamas en las mujeres (11)
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Traducido al castellano por Loris Bari |
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