Estoy a favor del aborto cuando el óvulo es fecundado como consecuencia de una violación. Me ha sido muy complicado establecer mi posición respecto de esto, porque me gusta analizar las cosas de la manera más completa posible.
Existen dos derechos en principio, a mi entender: el primero, el de la vida que está por nacer. La vida que está por nacer, es vida en fin, puesto que frenar el desarrollo de un óvulo fecundado significa finalmente extinguir la futura existencia de una vida. Y sí, naturalmente se da el caso de óvulos fecundados que sufren abortos espontáneos, pero el aborto que practica un médico, no es espontáneo, no se está quitando una verruga, se supone que el aborto se practica para justamente evitar la certera posibilidad de que eso que está ahí, eventualmente termine siendo un niño.
A mi entender, el óvulo fecundado no es un niño en ese mismo momento, pero sí es una futura y cercana vida el óvulo que se somete al aborto, por la razón de que el aborto no se practica para quitar una malformación o un órgano en mal funcionamiento, sino para evitar que siga desarrollándose lo que finalmente va a ser una persona.
Y me dan igual las consideraciones de tipo: pero mira a su madre, tiene 13 años/deficiencia mental/vive en la pobreza/lo que sea, puesto que me parece que nadie es quien para juzgar cuando, por la situación que uno mismo evalúa, vale la pena que un ser nazca o no. Y esto es, porque no creo que la forma en que se nace o se es criado, o la forma en que uno o cualquiera piensa que se debe nacer o ser criado, determine finalmente el tipo de persona que se será y el tipo de vida que se vivirá. En el peor de los casos, debería dársele a la persona el derecho a cambiar la peor de las situaciones.
El segundo derecho, es de la madre. Debería suponerse que una mujer tiene derecho a elegir cuándo y cómo tener un hijo. Si la mujer es violada y embarazada, este derecho es afectado.
El que exista un derecho a la vida que está por nacer, no elimina el derecho de la mujer de elegir si quiere o no quiere asumir la responsabilidad de cuidar y criar un niño. No importa que tan fuerte suene el derecho de quien está por nacer, el otro derecho sigue existiendo.
Al fin y al cabo, quien dice: el derecho de la vida por nacer, también debe considerar: el derecho de elegir de la mujer embarazada.
La mujer embarazada es, en principio, la que va a cargar con todo lo bueno y lo malo. El peso psicológico que tiene la violación y embarazo de una mujer, es algo incuantificable.
Superar una violación, estimo, no será cosa fácil. Y estimo también, que una persona que ha sufrido algo así, tendrá secuelas hasta el fin de los tiempos.
Me pregunto: ¿quién soy yo para poner por encima del derecho de elegir cuál es la vida que quiere tener una mujer que, por desgracia de la vida, ha sufrido una violación, al derecho de una vida que está por nacer, una vida que justamente va a ser cuidada o no, criada o no, por la única persona que se supone podría optar por hacer esto, y es quien la ha dado a luz? ¿Quién está en mejores condiciones de decidir finalmente, cuando una vida va a nacer en su propio cuerpo y a cambiar en su propia vida, cuando esta vida que va a nacer, es producto de una violación que desde en un principio, causó estragos en la vida de la persona que está embarazada? ¿Quién es más capaz de decidir cómo va a lidiar con la vida que está por nacer, que la madre, o en su defecto, por por ejemplo, una deficiencia mental, la familia de esa persona?
La decisión, a mi entender, se resume a lo que la madre violada elija para su vida, y para la vida de su hijo, comprendiendo su estado y capacidades para criarlo como se supone cualquier madre sueña con criar a un hijo.