Por lo que leo en este post, me doy cuenta cada vez mejor de que mi novia no encaja en ninguna descripción básica o generalizadora de las que vi por ahí. Quizás sea porque ella es diferente, porque yo la veo diferente, o porque en general pocos pueden ver realmente la riqueza que posee cada mujer en particular.
Quizás la expresión perfecta sería "híbrida justa", porque goza de tantos aspectos a simple vista «opuestos» que se entremezclan en su particular personalidad, que realmente no puedo esperar demasiadas cosas fijas de ella, más que su afan y compromiso por la relación, su humanitarismo y sensibilidad, y su espontaneidad y explosividad entre otras cosas.
Es del tipo de mujer que llora al ver un indigente en la calle, pero también del tipo que no duda en aplicar la pena máxima a quien cause un mal en ella o en quien le importa. Del tipo que le gusta dibujar flores, corazones y firuletes acompañados por su nombre en lugar que encuentre, y al mismo tiempo del tipo que espera las clases de artes marciales en mi compañía. Es del tipo que no exige que entregues tu alma y cuerpo a su existencia, pero sí del tipo que inocéntemente espera a que todo lo que entregues a ella, salga de tu plena intención de hacerlo.
En fin, no hablo más de ella que seguro aburro. Es mi tesoro, y como todo hombre o mujer deberíamos aprender a apreciar la forma en que la existencia nos regaló la presencia de esta persona y nuestro lugar en su vida.
Y escribo esto porque me es imposible contenerme cuando veo ciertas generalizaciones, no es mi afán ganarme el cariño ni el desprecio ni de hombres ni de mujeres, solo aportar otro matiz: uno más cercano a la realidad que se supone uno busca al tener pareja, y no el tipo que provoca solo quejas y pesadumbre a ambas partes de la relación a causa de sus "diferencias de sexo".
Quizás para aportar algo al hilo, pueda decir que aprendí que le gusta a mi chica(fuera de gustos como la ropa, zapatos, comida o actividades específicas). Básicamente son pocas cosas, pero cada una se demuestra día a día en cada pequeño acto o detalle, y mientras estén presentes, cada actividad por minúscula que sea y se haga juntos, se transforma ciertamente en algo ameno y fructífero:
1. compromiso por la relación; en cuanto pasado, presente y futuro, en cuanto a fidelidad y entrega recíproca sobre cualquier dimensión.
2. confianza con la otra persona; decir la verdad y solo la verdad por más que a veces provoque discusiones, siempre llegan a buen puerto si esa es realmente la intención de las dos personas que están juntas(la de permanecer juntas).
3. motivacion recíproca; al mostrarse mutuamente diferentes visiones de una realidad, sea laboral, espiritual, superficial o cualquiera imaginable, en el afán de impulsar a la otra parte a alcanzar metas más altas, básicamente enseñarle y demostrarle que ante la caida sos un suave colchón donde ella o él pueda caer sin prejuicios o quejas si no alcanza el éxito que buscaba.
4. intención paradójica; aplicando su lógica a situaciones que nos puedan generar tensión o preocupación. Si alguna parte quiere evitarse los celos aplacando a la otra persona a que no los provoque, que los enfrente directamente y con algo de humor, y verá que no es la gran cosa(se trata de una reacción propia más de nuestro interior que de las condiciones del exterior).
5. sacrificio; si al hombre no le gusta ir de compras con su mujer(y su mujer insta en que él lo acompañe, porque también podría dársele la libertad, charlada con anterioridad, de ir con sus amigas o si así lo quiere, sola), que comprenda y dote de sentido al «sufrimiento» que está pasando, para que el mismo sea en realidad un sacrificio a fin de la felicidad de su pareja. Recordar que las cosas verdaderamente grandes solo se logran dando de uno mismo.
6. humor ante todo; para tomarte las cosas más relajadamente y entender que nada es el fin del mundo(y si lo es, debe haber un sentido racional para aceptarlo).