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Grant miembro
Ya... si bueno.
Me voy a poner serio:
Amigo, el hombre es libre. Pocos derechos han sido defendidos con tanto ardor, muchos prefirieron morir a ser esclavos y nosotros ahora somos herederos de los hombres y mujeres que dejaron su vida para que tú fueras libre. La libertad es lo que nos hace dignos porque poder elegir qué es lo que hacemos, lo que pensamos y lo que recordamos, es lo que nos hace SER. La dignidad del ser humano consiste justamente en eso: SER.
Pero la libertad asusta porque conlleva una terrible responsabilidad. Aceptar que se es libre es buscar incansablemente respuestas para explicar qué es lo que está bien o mal. Respuestas que jamás nunca llegarán y nos tendremos que conformar con aproximaciones parciales, temporales, que permitan que podamos desenvolvernos de acuerdo a ciertas normas.
Y de momento no estamos seguros de si hay alguien mirándonos. La sensación de estar solos en el Universo, sin nadie que haya previsto nuestro destino, que premie o castigue, es desoladora. ¿Qué sentido tiene hacer bien las cosas si no hay una guía absoluta?
Por eso, algunos hombres se rinden, no pueden aguantar la incertidumbre y prefieren vender su mente, esclavizan su espíritu a cambio de que les den el trabajo hecho. Se libran de su responsabilidad y aceptan una ilusión de verdad, de certidumbre, que espanta el miedo como la lucecita encendida que se deja a los niños por la noche.
Pero si te rindes, ahora que eres joven... Si dejas de querer SER y además no crees que tengas fuerza para SER, ¿dónde está tu dignidad? ¿Dónde está tu fe en lo único que sabes que existe?
¡EL SER HUMANO, COÑO!
Ten fe en el ser humano. Tengo pruebas de su existencia. Y tengo pruebas de muchas de sus maravillas. ¿Te parece poco?
Presuponer que los creyentes son todos marionetas es, cuanto menos, aventurado.
Una cosa es apoyarse en unos preceptos para guiarse, y otra que un creyente pasa a ser un pelele en manos de la religión. La actitud del individuo es únicamente responsabilidad propia, es el individuo quien decide hacer o no hacer.
Somos de lejos la especie más inútil de cuantas habitan en este planeta.