TerenceHill
Moderador
El poder de la mente
Cada día, cuando vamos al gimnasio para empezar nuestra sesión de machaque al cuerpo, tenemos esa sensación de querer comprobar hasta dónde llegaremos. Recordamos como lo hicimos el último dia, que peso levantamos, etc.
Y cuando salimos pensamos: «uff, podría haber hecho tres repeticiones más». Pero si te preguntas esto, es que eres de los pocos que un buen día se apuntaron a un gimnasio y no lo dejaron tras la quinta sesión.
Entre los culturistas, se comenta a veces el tema de vigorexia, según la cual se tiene un «exceso» de energía, de actividad fisica, llevando algunos el entreno a cotas difíciles de mantener.
Otros, como conocidos mios que llevan tiempo compitiendo, y el día antes de la competición se hacen un esguince, se cuestionan si merece la pena seguir con esto. Y es difícil responder a preguntas sobre la parte psicológica del culturismo.
Algunos pretenden un cuerpo grande, lo mayor posible. Otros, un cuerpo definido sin un gramo de grasa. Algunos están dispuestos a sudar y otros buscan siempre el camino fácil. Y como todo en esta vida, en el término medio esta la virtud. Nadie puede pretender que Coleman esté todo el año rajado hasta los huesos y nadie puede pretender tener un cuerpo fruto de pinchazos y más pinchazos.
No es buen momento cuestionarte el seguir o no en el gimnasio cuando estás debajo de una barra con 90 kg, ni cuando llevas 40 minutos corriendo.
Vete a tu casa, piensa por qué quisiste ir el primer día, y valora lo que ganas y pierdes. Verás que el tener un cuerpo sano, fuerte, a tu gusto, es tu objetivo, y es el objetivo de cualquier mente sana.
Por otra parte, recuerda que el culturista ha de ser capar de llegar gracias al «poder» de su mente, a realizar proezas físicas que cualquier «mortal» ni imagina. ¿Recuerdas cuántas veces, sentado en el banco Scott, con tus bíceps a punto de reventar, no podías subir la mancuerna? Y poco a poco subía, sin saber cómo, pero conseguías llegar arriba.
Pues, amigo mío, eso es gracias al poder de concentración de tu mente, que te permite enviar más y más ordenes a los músculos, cuando están agotados.
Y ahora que estás descubriendo tu «poder» mental y estás creciendo poco a poco, recuerda: Mente sana en cuerpo sano.
¡Vete corriendo al gimnasio que ya llegas tarde!
Cada día, cuando vamos al gimnasio para empezar nuestra sesión de machaque al cuerpo, tenemos esa sensación de querer comprobar hasta dónde llegaremos. Recordamos como lo hicimos el último dia, que peso levantamos, etc.
Y cuando salimos pensamos: «uff, podría haber hecho tres repeticiones más». Pero si te preguntas esto, es que eres de los pocos que un buen día se apuntaron a un gimnasio y no lo dejaron tras la quinta sesión.
Entre los culturistas, se comenta a veces el tema de vigorexia, según la cual se tiene un «exceso» de energía, de actividad fisica, llevando algunos el entreno a cotas difíciles de mantener.
Otros, como conocidos mios que llevan tiempo compitiendo, y el día antes de la competición se hacen un esguince, se cuestionan si merece la pena seguir con esto. Y es difícil responder a preguntas sobre la parte psicológica del culturismo.
Algunos pretenden un cuerpo grande, lo mayor posible. Otros, un cuerpo definido sin un gramo de grasa. Algunos están dispuestos a sudar y otros buscan siempre el camino fácil. Y como todo en esta vida, en el término medio esta la virtud. Nadie puede pretender que Coleman esté todo el año rajado hasta los huesos y nadie puede pretender tener un cuerpo fruto de pinchazos y más pinchazos.
No es buen momento cuestionarte el seguir o no en el gimnasio cuando estás debajo de una barra con 90 kg, ni cuando llevas 40 minutos corriendo.
Vete a tu casa, piensa por qué quisiste ir el primer día, y valora lo que ganas y pierdes. Verás que el tener un cuerpo sano, fuerte, a tu gusto, es tu objetivo, y es el objetivo de cualquier mente sana.
Por otra parte, recuerda que el culturista ha de ser capar de llegar gracias al «poder» de su mente, a realizar proezas físicas que cualquier «mortal» ni imagina. ¿Recuerdas cuántas veces, sentado en el banco Scott, con tus bíceps a punto de reventar, no podías subir la mancuerna? Y poco a poco subía, sin saber cómo, pero conseguías llegar arriba.
Pues, amigo mío, eso es gracias al poder de concentración de tu mente, que te permite enviar más y más ordenes a los músculos, cuando están agotados.
Y ahora que estás descubriendo tu «poder» mental y estás creciendo poco a poco, recuerda: Mente sana en cuerpo sano.
¡Vete corriendo al gimnasio que ya llegas tarde!