Cuando hablamos de los atentados de ETA estamos cayendo en su trampa. No es ETA la que pone las bombas, son unidades de jóvenes frustrados que usan como títeres para después adjudicarse el "mérito".
ETA tiene una estructura piramidal. Lo que originalmente era ETA ahora son mafiosos más interesados en la financiación que en el ideales políticos. Para mantenerse es necesario el aparato propagandístico, siempre indirecto, a través de estas unidades que se ramifican a otras más pequeñas.
Cuando ETA considera estratégico apretar las tuercas, una vez que se aseguran su propia protección y han borrado el rastro fiscal de las transferencias bancarias, hacen una cadena de mano hasta llegar a un pobre pringado que cree que está haciendo una heroicidad. En esta cadena de mando, nadie puede cuestionar ni pedir explicaciones del por qué. Se limitan a obedecer cediendo su responsabilidad moral a la autoridad y convencidos de participar en algo más grande que ellos.
Una buena medida anti etarra sería desprestigiarles y mostrarles como lo que son: mafiosos adinerados y manipuladores que viven de las rentas del resentimiento de la dictadura sin creerse, ellos mismos, una palabra del discurso oficial. Y mientras tanto, joden la vida a unos cuantos adolescentes desorientados porque se encuentran en un contexto donde nadie se atreve a hablar con franqueza.
Lo que pasa es que, por alguna razón, se le hace el juego a ETA señalando a los pringados del último eslabón y clamando a voces "asesinos". Y ETA, la ETA de verdad, se frota las manos porque todo sale según habían planeado.
ARRRGGG
Estaba de buen humor, mejor lo dejo.