Sustancias protectoras
La riqueza de antioxidantes en el cacao
La presencia de antioxidantes en el caco se pierde durante los procesos de elaboración y manipulación de productos derivados, según un estudio
14 de abril de 2005
JORDI MONTANER
La moda de las vitaminas ha dado paso con el tiempo a la de los antioxidantes. Se trata de una moda a la que la industria alimenticia no permanece ajena, como tampoco los estudios clínicos encargados de dicernir si antioxidando se pueden prevenir enfermedades oncológicas y episodios cardiovasculares.
El Servicio de Investigación Agrícola de EEUU (ARS, en sus siglas inglesas) acaba de hacer pública una investigación que atribuye propiedades antioxidantes al cacao en polvo. El estudio especifica que los chocolates procesados dan al traste con esta virtud propia tan sólo de la materia prima con que están elaborados.
El chocolate puro (cien por cien cacao), sin edulcorantes ni emulsionantes, contiene una gran cantidad de flavonoides y, en particular, de uno denominado procianidina, que ha demostrado actuar como protector frente a cáncer, cardiopatías isquémica e ictus.
Ronald L. Prior (Little Rock, Arkansas) fue el bromatólogo encargado de presentar los resultados de este estudio del ARS en un congreso de biología experimental celebrado en San Diego, California. «El cacao natural», sostiene el experto, «es el alimento que ha demostrado presentar más procianidina en su composición» Pero la mayor parte de los chocolates del mercado tienen una pureza «relativamente escasa en cacao» (alrededor del 50%) y, además, sustituyen dicho déficit con azúcares y grasas, con lo que «se convierten más en un problema que en una solución». El eco de las comprobaciones de Prior no ha tardado en alcanzar los despachos de las grandes multinacionales de la alimentación. Nueve empresas manufacturadoras de chocolate han anunciado su voluntad de extender la investigación sobre procianidina a sus productos y optar en breve por potenciar la riqueza de cacao natural como una garantía de salud. No hay que olvidar tampoco que el estudio del ARS se llevó a cabo bajo el patrocinio del American Cocoa Research Institute, que sirve a los intereses de las principales empresas.
Ejercicio y antioxidantes
Las sustancias ricas en antioxidantes contrarrestan el efecto negativo de un exceso de radicales libres
Si el consejo era hasta hace poco ejercicio y dieta, la consigna de salud del momento es el consumo de antioxidantes del que, además, dependerá el buen rendimiento de la actividad física.
La proliferación de agentes oxidantes a través de dietas mal programadas, los llamados radicales libres, desencadena distintos procesos de envejecimiento de los tejidos.
En los últimos años se ha investigado hasta qué punto el consumo de sustancias antioxidantes que contrarresten el papel de los radicales libres puede prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, numerosos tipos de cáncer, SIDA, cataratas, Alzheimer y otras alteraciones del sistema nervioso.
La oxidación se potencia con una dieta pobre en vitaminas, un ejercicio físico muy intenso, el humo del tabaco, la contaminación y la acción de los rayos del sol. Los americanos concluyen que una taza de cacao soluble es la bebida que aporta mayor concentración de antioxidantes al organismo, dos veces más que el vino tinto y cinco veces más que el té.
El cacao, de moda
Tenido por el placer más dulce del mundo, comer o beber chocolate puede convertirse pronto en un ejercicio de alimentación funcional. Detrás de su popular sabor el cacao esconde una tradición colonial (los conquistadores españoles desposeyeron a las Américas de sus labores, para abrir nuevas plantaciones en África y otros territorios tropicales.
El chocolates se ha considerado siempre como una gran fuente energética. Más recientemente se le han elucidado propiedades excitatorias nerviosas e incluso un cierto carácter antidepresivo. El cultivo de este fruto se remonta a más de 2.500 años, pero parece haber vivido más juventudes que ningún otro producto de gran consumo.
Por otra parte, el serial antioxidante se extiende a todos los alimentos dados por buenos con anterioridad. Una escueta cucharada de aceite de oliva virgen, por ejemplo, ayuda a reducir el colesterol total; pero ahora se ha descubierto también que aumenta la proliferación de antioxidantes en la sangre.