Sí, bueno...
Yo he empezado una dieta hipercalórica a base de panceta y tartas variadas para quitarme este pedazo de tono muscular que gasto y echarme unos treinta y pico kilos de lorzas.
Además de eso, he decidido dejar de cepillarme los dientes hasta conseguir este tono entre grisáceo y negruzco que me garantizará que las mujeres se lo piensen antes de venir a comerme todo el morro antes de darme los buenos días.
También, y muy importante, he pedido hora en el urólogo para acortarme veinte centímetros de picha y dejarla en catorce, porque claro, con el paquete que me gasto, pues no hay manera de espantarme las mosconas.
Y por último, me he deshecho de todos los geles, colonias y demás, porque no me voy a acercar a una ducha ni de coña, y no voy a parar hasta ser capaz de noquear con mi olite a una colonia de mofetas.
Me temo que va a ser la única manera de quitarme de encima a las macizas.
Macho, es que voy a ver a mi amigo Hugh a su mansión Playboy, se me tiran todas encima y me dejan exprimidito total.
Y ya no puedo más, oye...