En el año 2006 la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar el 27 de Enero como "Día Internacional del Holocausto". La resolución, que conmemora los supuestos 6 millones de judíos “muertos por las cámaras de gas” durante la Segunda Guerra Mundial, fue presentada por Israel y aprobada por la gran mayoría de los estados miembros de la ONU.
Lo que se oculta detrás de esta decisión de la ONU, supuestamente noble y humanitaria, es nada mas que una campaña diseñada con el único propósito de servir a los intereses de las comunidades judías alrededor del mundo.
La campaña propagandística del Holocausto tiene como objetivo crear en las mentes de las masas la imagen de un pueblo judío perseguido, la mas lastimada víctima de los malvados pueblos occidentales, que al ser los principales perpetradores de las supuestas atrocidades cometidas contra ellos, deben obligatoriamente sentirse llenos de culpa y vergüenza, y están obligados a sacrificar sus propios intereses para ponerse al servicio de su "víctima".
Es así como el judío logra crearse una falsa imagen de "pueblo perseguido injustamente", y a la vez hacer sentir culpable al occidental de esa injusticia, creando un clima donde Occidente debe ponerse al servicio de Israel para reparar sus "errores", y a la vez evita toda critica publica por sus atroces políticas de asesinato, censura e hipocresía, tildando a cualquier disidente de "antisemita holocaustico".
Es este mito del Holocausto el que justifica, por ejemplo, la actitud totalmente servil de los Estados Unidos con respecto a Israel, con su declaración de guerra a Irak para proteger los intereses judíos en la región, su apoyo económico incondicional, los regalos de armamento de ultima generación al estado Sionista, y la cada vez mas cercana declaración de guerra a Irán, otra vez en nombre de los intereses judíos.
Por otra parte, la "invocación del Holocausto" en una discusión concerniente a las políticas judías, automáticamente deslegitima cualquier critica realizada hacia el judío. El mito del Holocausto inmuniza a Israel y a la judería internacional, contra cualquier tipo de crítica a las infinitamente inmorales y degeneradas acciones realizadas por el judaísmo en el mundo entero.
Es tan importante mantener viva la llama del mito para la supervivencia del judaísmo internacional, que ha tomado características propias de una autentica religión.
Y los métodos utilizados para evitar la revelación de la verdad que lo envuelve, roza con el fanatismo y la histeria ciega de la antigua Inquisición.
En muchos países, incluyendo Israel, y Alemania, Francia y España, es un crimen discutir la historia oficial del Holocausto. Muchas personas han sido multadas, encerradas e inclusive forzadas al exilio por atreverse a dudar de la veracidad de ciertas afirmaciones concernientes al Holocausto.
No existe ningún otro capitulo de la historia cuya discusión este protegida por ley.
El historiador Ernst Zundel, por ejemplo, fue víctima de la histeria judía por mantener intacto el mito que los sostiene en el poder.
La comunidad judía en los Estados Unidos, donde no existen leyes que prohiban discutir el Holocausto, forzó al gobierno de ese país a deportarlo a Canadá, donde si existen, y donde fue mantenido en confinamiento solitario ilegal e inconstitucional durante dos años. Una vez cumplida la sentencia ilegal, fue deportado una vez mas por orden de la comunidad judía canadiense, esta vez a Alemania, donde fue acusado del mismo "crimen" y donde la comunidad judía local busca una pena de 5 años de prisión.
Y todo eso no por festejar el Holocausto, ni por justificarlo, ni siquiera por negarlo, sino por opinar que el número sagrado de "6 millones" es una exageración, y que no existió un "plan esquemático de exterminio" sino que las muertes en los campos se debieron principalmente a malos tratos y a la falta de higiene.
Otro escritor cuyas opiniones difieren de la historia oficial, Germar Rudolf, fue también deportado a Alemania por la comunidad judía estadounidense, donde esta siendo enjuiciado por pensar incorrectamente.
David Irving, un respetadísimo historiador de la Segunda Guerra Mundial, esta cumpliendo actualmente una pena por el mismo crimen en Alemania. La lista es demasiado extensa, existe mucha gente cuyas opiniones no agradan al judaísmo internacional que se encuentran cumpliendo condenas de este tipo.
Esta gente esta en prisión por el simple hecho de decir la verdad. Ni siquiera se los acusa de mentir, lo que por supuesto no están haciendo. Los trabajos de estos historiadores están cuidadosamente documentados, y se basan en investigaciones serias y documentos legítimos. No se los acusa de mentir, o de promover el Holocausto, sino de investigar y escribir una historia diferente a la impuesta por el judaísmo internacional.
Mientras estos historiadores y académicos encarcelados muestran una versión objetiva e imparcial del Holocausto, repito, cuidadosamente documentada, en cuyos libros y artículos cada argumentación tiene una base sólida, la versión oficial impuesta mundialmente por el Sistema judío dista de serlo, y se reduce a una serie de exageraciones, falsificaciones, medias verdades y mentiras sostenidas en una red de sentimentalismo hipócrita e histeria mediática.
Un ejemplo de la inexactitud de la historia oficial, es el número de judíos supuestamente asesinados en el famoso Campo de Trabajo de Auschwitz.
El cartel propagandístico que cuelga a la entrada del campo, hoy convertido en museo, reclamaba originalmente la muerte de 4 millones de judíos. Dándose cuenta de la notoria exageración del numero, se decidió bajar disimuladamente la cifra a 2.6 millones. Hoy en día, el indeciso cartel muestra el numero de 1.5 millones, y ya se discute bajarlo nuevamente, esta vez a 700.000.
Estas constantes reducciones ponen seriamente en duda el sagrado dogma de los "6 millones". Pero tenga cuidado con dudar en voz alta, puede terminar en la cárcel.
Un dato interesante que no mucha gente conoce, es que existió en la Primer Guerra Mundial un "Holocausto" extrañamente similar al de la Segunda Guerra, y tan falso como este.
El diario judío American Hebrew, aseguraba en su publicación del 31 de Octubre de 1919 que seis millones de judíos estaban muriendo en Ucrania.
Esto se debe a que los judíos, un pueblo que sostiene parte de su identidad en su fanatismo religioso, creía en esa época que podría establecer el Estado de Israel en Palestina luego de la Primera Guerra Mundial, según lo establecido en el Tratado de Balfour, que prometía a los judíos la colonia británica de Palestina a cambio de que la poderosa comunidad judía en los Estados Unidos obligara entrar a este país a la guerra del lado de los Aliados.
La mentira del Holocausto fue creada en ese entonces porque una de las profecías de la Torá judía dicta que el pueblo judío podría tomar la "tierra prometida" una vez que se haya purificado mediante el ofrecimiento en "holocausto" de 6 millones de judíos en "hornos ardientes".
Ese es el motivo por el cual el número sagrado de "6 millones" es tan importante para los holocaustologos judíos, y es además el origen de la historia de los "hornos".
Luego de la Primera Guerra Inglaterra no entrego Palestina a los judíos, quienes tuvieron que esperar al final de la Segunda Guerra para obtener su "tierra prometida", y revivir el numero sagrado de los "6 millones" que justificaba la toma de esa tierra ajena por la fuerza, por derecho divino.
Vemos así que la versión oficial del holocausto, la que se protege por ley, la conmemorada mundialmente por la ONU, la impuesta a sangre y fuego y sobre la cual esta prohibido dudar, se basa en incoherencias religiosas y mentiras por conveniencia, cuyo único beneficiario es el "pueblo elegido".
Mientras tanto, la versión seria y basada en la realidad, escrita por historiadores comprometidos con su profesión, es perseguida y destruida, prohibiéndose su edición en muchos países, y encarcelando sus autores. En Alemania incluso se queman los libros "herejes", y se prohibe su posesión, edición y difusión.
El cuento del Holocausto es incoherente desde sus raíces. Piensen esto: ¿Por que una Alemania en guerra, carente de combustible y materiales, peleando contra todas las potencias del mundo, iría a desperdiciar recursos en el transporte por ferrocarril de millones de judíos hacia campos ubicados a miles de kilómetros de distancia, iría a tatuarlos con un numero de identificación, iría a vestirlos, iría a alimentarlos.... simplemente para matarlos??
Si los alemanes realmente hubieran tenido como objetivo la aniquilación del "pueblo elegido", simplemente hubieran aplicado el exitoso método que los judíos mismos habían utilizado en Rusia un tiempo antes para matar a más de 20 millones de blancos: Dispararles un balazo en la nuca ahí mismo donde fueran encontrados.
La versión "criminal" de los historiadores revisionistas, que sostienen que los campos eran sitios de trabajos forzados donde los internos eran obligados a colaborar con el esfuerzo de la maquinaria de guerra alemana fabricando pertrechos para el ejercito, es mucho mas convincente que el delirio tomado hoy en día como "historia indiscutible".
Una de las pocas evidencias de la que se agarran los oficialistas holocausticos a la hora de contraatacar a los revisionistas, es la existencia física de las cámaras de gas en Auschwitz.
Bueno, resulta que el curador del museo de Auschwitz, el mismo que se ve obligado cada tanto a cambiar el cartelito de la puerta cuando las cifras falsas ya no aguantan mas análisis, admitió públicamente que "Krema 1", la famosa cámara de gas del campo polaco, la misma que se sigue presentando al publico como si no hubiera pasado nada, fue construida después de la guerra por orden de la Unión Soviética, quien también se beneficio con el Holocausto ya que le servio para tapar sus propias e infinitas atrocidades y crímenes de guerra.
Las confesiones de los oficiales de las SS en el juicio de Nuremberg, otra de las "pruebas" de la existencia del Holocausto, fueron obtenidas por los aliados a fuerza de torturas parecidas a las que Israel practica hoy sobre los detenidos palestinos. Y muchas de esas confesiones ni siquiera salieron de las bocas de los prisioneros nazis, sino que fueron textos redactados en inglés por autoridades aliadas, y firmadas por oficiales alemanes torturados que no tenían idea de lo que decía en el papel. Lo mismo sucedió con el famoso caso Eichmann, acusado de ser el ingeniero del Holocausto, secuestrado violando la soberanía argentina y sometido a un juicio-circo donde se lo obligo a confirmar la "cifra sagrada" de los 6 millones, antes de ejecutarlo mediante ahorcamiento.
También se debería tener en cuenta que, tanto en el pseudo-juicio a Eichmann, como en los juicios-circo de Nuremberg, todos los fiscales y jueces eran judíos...
La falsedad, el orgullo, el odio y el desprecio por los demás demostrado por los judíos no parece tener límite. Para el judío lo único que vale son los intereses de su "pueblo elegido". Estén en Israel, o en las comunidades judías en cualquier parte del mundo, sus esfuerzos se inclinan siempre a poner al resto de la humanidad a su servicio, ya sea por la fuerza, mintiendo, o comprando a las personas moralmente inferiores.
La campaña de imposición del Holocausto como una verdad sagrada, como el único genocidio al que la humanidad entera debe rendir tributo, refleja la naturaleza arrogante del judío, y la visión que tienen de si mismos como un pueblo especial y superior a los demás.
Abraham Foxman, líder del ADL (Anti Defamation League), organización sionista estadounidense, declaro:"...El Holocausto es algo diferente. Es un evento único. No es simplemente un ejemplo de genocidio sino un atentado casi exitoso contra la vida de los elegidos de Dios y, en consecuencia, contra Dios mismo. Es un evento que es la antítesis de la Creación descripta en la Biblia; y como su opuesto directo, el cual es revivido semanalmente con el Sabath y anualmente con la Tora, debe ser recordado generación tras generación."
Las víctimas no-judías de genocidios, la opresión o la guerra simplemente no ameritan, a ojos de los supremacistas judíos, la misma consideración que las supuestas víctimas del Holocausto pertenecientes al "pueblo elegido".
Esta diferenciación no se debe solo al orgullo y al desprecio del judío por los no-judíos, o a su fanatismo religioso, sino a la calculada necesidad de ser vistos por el mundo como el único pueblo victimizado, como la víctima por excelencia a la cual el resto del mundo, especialmente el Occidental, debe ofrecer disculpas poniéndose a su servicio y elevando sus intereses por sobre los de sus propias naciones, etnias y razas.
No existen en el mundo museos, monumentos, ceremonias, o conmemoraciones comparables a lo realizado a nivel mundial para adorar al sagrado Holocausto, por ejemplo para las víctimas del comunismo Soviético y Chino, que incluso por separado superan ampliamente al numero de judíos supuestamente muertos en el Holocausto.
Los genocidios que realmente sucedieron, quedan así relegados al olvido para dar lugar al interesado e hipócrita mito judío del Holocausto.
El indiscutible genocidio de 1.500.000 armenios realizado por sus opresores turcos en 1915 es particularmente indignante ya que Turquía era gobernada en esos tiempos por musulmanes Donmeh. Esta extraña secta musulmana estaba compuesta nada menos que por judíos conversos al Islam, que practicaban ciertos ritos judíos en secreto, y se mantenían puros casándose entre si, evitando toda mezcla racial con los verdaderos turcos. El Holocausto Armenio, un verdadero Holocausto, el primer gran genocidio del siglo XX, fue provocado nada menos que por el "pueblo perseguido", la supuesta eterna víctima del mundo: los judíos.
Mas indignante es aun el hecho de que, mientras los judíos imponen histéricamente al resto del mundo su sagrado Holocausto ficticio encarcelando y persiguiendo a quienes osen dudar de su intocable versión, Turquía, país aliado de Israel, tiene como política encarcelar y perseguir a quienes demuestran la veracidad del Holocausto Armenio, negado por el Estado Turco y organizado y llevado a cabo por un gobierno judío.
La hipocresía judía no termina ahí...
Durante la post-revolución, en la Unión Soviética dominada por "intelectuales" marxistas de origen judío, entre 20 y 80 millones de blancos fueron asesinados, constituyendo así el segundo gran Holocausto del siglo XX, también llevado a cabo por judíos.
Siendo el Holocausto judío no solo una mentira, sino además una falta de respeto para las víctimas de verdaderos Holocaustos que son mantenidos a un lado de la historia para dar lugar al falso "atentado contra Dios mismo" que los judíos pretenden erigir como una pseudo-religión mundial, cada 27 de febrero toda persona honesta y moralmente consciente debería "conmemorar" este hecho de la historia, no en una ola de histeria políticamente correcta como pretende el Sistema, sino dando a conocer la verdad, y recordando que hay Holocaustos que si sucedieron, los mas graves a manos de quienes pretenden monopolizar a su favor el papel de víctima. Saludos.