Molestias Cardiacas

NO ES EXIGENTE CORRER NO SE CUANTO TIEMPO TODOS LOS DIAS , ADEMAS NO DIGO QUE SEA DE UN DIA PARA EL OTRO SON AÑOS ...

comparado con lo que hacen en cualquier otro deporte digno de mencion, no. Un maratoniano corre dos horas.

Tu mira el entreno que hacen a diario en cualquier equipo de primera division y da risa, con ronditos y partidillos y mariconadas. Ves correr a ronaldo en el madrid y te descojonas. Ves entrenar a un equipo de futbol americano, a un halterofilo, a un gimnasta deportivo o a un nadador de larga distancia, y te dan mareos solo de verlos.

Pon a 50 futbolistas de elite en pelotas, y salvo 4 o 5 que tienen un buen fisico NATURAL (tipo seedorf, etoo, etc) la mayoria son normalitos.

Mira a Leo Messi o Guardiola, o al mejor de todos, Maradona, que son deportistas de *elite* y comparamelos con boxeadores de elite como Tyson o atletas de elite como Asafa Powell o tenistas de elite como Nadal o jugadores de basket de elite como Lebron James o jugadores de ruby como Sebastian Chabal o de gimnasia deportiva como Vitaly Shervo.

Fisicamente los de futbol son una birria, y no hablo de musculo o desde el punto de vista culturista. Tienen, en conjunto, de media, un fisico cutre. Ni una gran elasticidad, ni una gran fuerza, ni un gran salto, ni una grna potencia, ni una gran resistencia... Precisamente eso es lo que hace a ese deporte tan popular, que cuatro niños de cualquier condicion fisica, y una pelota, puden jugar al futbol en cualquier momento.
 
Mucha Confusion !!!

Hola Vanzai, he leído los posts previos y con algunas cosas coincido y con otras NO.
A ver... Las molestias cardíacas las dejaste de sentir porque ya disminuíste la presión arterial.
Por tu análisis de sangre y lo otro que leí, el diagnóstico tuyo sería: SINDROME METABOLICO.
Mirá, el metabolismo tiene "eslabones": colesterol, glucemia, uricemia, tensión arterial, gordura abdominal, etc... cuando cae una seguro que caen las demás. Por ahora en tu caso tenes una DISLIPEMIA (a expensas de hipertrigliceridemia), hipertensión arterial, gordura abdominal. El resto permanece en valores aceptables, lo que quiere decir que tu organismo se las está arreglando para compensar esta situación de gran stress metabólico, pero eso se agota.
Por lo que leí, no habría un Síndrome de Intolerancia a la Glucosa, pero debe estar siempre en la cabeza del médico que te vea ya que tenés antecedentes familiares de metabolopatías. Muchas veces esa intolerancia, llamada prediabetes, te da glucemias limítrofes en ayunas (110 aprox), otras no.
Ahí es donde entra la perspicacia del médico.
Si yo te estuviera atendiendo, te normalizaría todos los valores lipídicos y despues te haría una prueba de sobrecarga oral de glucosa para pesquizar esta intolerancia que decimos, pero por ahora no, ya que la "cancha está sucia" con esos triglicéridos.
En mi práctica diaria es muy frecuente ver pacientes que tienen lo mismo que vos.
Ahora tu organismo debe estar en hiperinsulinemia, y está teniendo éxito al controlar la glucemia (por lo menos la de ayunas), pero el páncreas es la única glandula que se agota... solucionando la dislipemia la insulinorresistencia desaparece y la insulinemia retornaría a valores normales.
Por ahora hacé ejercicio aeróbico suave (eso es insulinosensibilizante).
Con respecto a la dieta, debe ser LIBRE DE GRASAS. Esos huevos rancheros son terribles!, es como morirse un poco por cada uno que se come (ja ja ja). Tiene que tener muchas fibras (hojas verdes en ensaladas, verduras, y lo otro que dijo Beti_ona)
Algo que debe estar presente siempre en tu dieta es POCA SAL, en serio POCA SAL O NADA DE SAL.
El sodio te sube la presión, y por mas que estés tomando la medicación, si comes algo salado, el remedio lleva las de perder. Otra vez, la gente que tiene hipertensión, come sal y llega al consultorio descompensada es casi de todos los días, pero eso pasa porque el médico no los informa (y seguro que a vos tampoco te dijeron nada).
Al azúcar habría que controlarla siempre dentro del contexto de una dieta hipolipemiante y no diabetológica, ya que no hay hiperglucemia.
La dieta rica en proteínas deberías comenzarla luego de solucionar dislipemia.
Si tenes otras dudas pregunta no mas!
Con respecto a lo de uruguayo, hay que diferenciar bien bien bien lo que es una hipertrofia cardíaca fisiológica y una patológica (miocardiopatía hipertrófica, y otros trastornos mas raros).
La hipertrofia fisiológica es totalmente normal, producto del entrenamiento físico. El corazón crece de forma armónica, se adapta a la actividad del individuo. Esto es especialmente notable en deportistas de ALTO RENDIMIENTO y en los amateurs que lo hacen de forma avanzada o con muchas ganas. Te expongo mi caso, yo tengo un leve hipertrofia fisiológica y otros cambios (frec cardiaca de reposo 48-50 lat/min asintomáticos) y no estoy enfermo, tampoco soy deportista de alto rendimiento, pero soy un nadador amateur con muchas ganas y no por eso voy a tener una muerte súbita como esos jugadores de futbol... Allí entra a la historieta las causas PATOLOGICAS de hipertrofia que deben ser detectadas (ECG, Ecocardiograma) de lo contrario pueden haber problemas serios hasta muertes, pero ellos estaban ENFERMOS, sino imaginate, todos los atletas olímpicos se moriríran como moscas.

Saludos a todos.

EL DEPORTE ES SALUD
 
A mi no me parece un deporte muy exigente en cuanto a nada, la verdad.

BVueno, en cuanto a `presion del ambienmte que rodea al futbol, creo que si se sabe controlar eso, que no es facil, no e sun deporte exigente.

Pero hay algunas bestias de la fuerza y la resistencia, por ejemplo el jugador del chelsea Essien, claro que es algo que viene de fabrica y no es algo mejorado por la practica del futbol.

En cuanto a lo que comenta Alejandro no estoy de acuerdo en la decision de hacer una dieta libre de grasas.

Estoy de acuerdo en el diagnostico que ha realizado, pero si partimos que tu problema es una futura intolerancia a la glucosa y una serie de problemas cardiacos, de obesidad...El problema es obvio que tiene una clara solucion: Controlar los niveles de glucosa y evitar que la enfermedad avance, y para ello la solucion idonea es suprimir los CH malos de la dieta y controlar los buenos, evitando tanto alimentos con alto I.G. como alimentos que puedan producir una carga glucemica elevada (lo que viene a decir que evietes los cereales integrales en grandes cantidades).

La diabetes es probablemente la enfermedad mas facil de evitar, sin CH en la dieta es imposible que pueda prosperar.

Si partimos de la base de que las proteinas se metabolizan en un 60% de manera similar a la glucosa y las grasas tan solo en un 10%, esta claro que la mejor manera de evitar problemas es seguir una dieta con altos % tanto de grasa como de proteinas, ya que un exceso de proteinas produce a la larga albominuiria.

En cuanto a la sal, yo no he leido que nuestro amigo tubiera problemas de tension, de ser asi entonces no esta de mas recortar el aporte de sal. Pero en general, al reducir los CH y adentrarse en una dieta diuretica, la sal resulta imprescindible para evitar posibles perdidas de minerales.
 
Última edición:
A mí lo que me pasó fue que me tomé la tensión con un aparato de esos caseros y me dió bastante alta. Fui al médico a controlarlo y también daba alta. Me dejaron una máquina para irme controlando por las mañanas y por las noches, y las medidas eran correctas (seguramente las anteriores habrían sido por los nervios). También me mandaron un electro, y al hacermelo, daba una cosa un poco rara y la enfermera se asustó, y se pensaó que tenia la enfermedad esa del Puerta (me dijo que no podría volver a hacer deporte y que fuese al cardiólogo lo antes posible). A los 2 días fui al cardiólogo, le enseñé el electro y le dije que hacía culturismo, y me dijo que yo estaba bien, que las arritmias que tenía no tenían ninguna importancia, pero que sería bueno que no solo levantase pesas, sino que hiciese también cardio (aunque no le he hecho mucho caso). Y ahí acabó la cosa. A veces me noto las arritmias, sobretodo cuando duermo o estoy nervioso.

Saludos
 
Bueno Vanzai veo que todo quedo en un susto pues mejor así, ahora te comentare una experiencia personal:
Hace un año en un control rutinario para unas pruebas físicas me detectaron que tenia una aritmia rara por lo que el medico no dudó en mandarme al cardiologo:
Todo asustado vaya ser que tuviese algo grave fui y me puse en manos de un especialista para ver que tipo de problema podía haber:
Me diagnostico lo siguiente:

Extrasistolia supraventricular aislada: me explico que era como si dos latidos del corazon se solaparan produciendo una especia de arritmia falsa, que todos en mayor o menor medida lo tenemos pero que a unos mas que a otros se les notan en un chequeo rutinario , y vaya follón que se montó por un chequeo rutinario, por ello digo que aunque hay que ser precavido no tenemos que estar todo el día asustado ni pensando en posibles afecciones incluso antes de tenerlas pues posiblemente ese estado de ansiedad será el que nos las pueda producir.¡¡¡¡¡
Un salu2¡¡¡¡
 
Gracias a todos!
Voy a comentarle a la doctora lo expuesto aqui, muchas gracias a todos :).
Ahora ando haciendo una dieta para bajar los trigliceridos, comiendo avena en ayunas con agua, nada de azucar, poca sal, nada de grasas o huevo por lo menos hasta navidad hehe.
 
Hola a todos.
Pues estube leyendo, y esto es lo que estoy comiendo ahora.

Atun por el omega 3.
Aceite de Canola alto en Omega 3.
Leche descremada.
Avena.
Frijoles (pocos)
Pechuga de pavo

Mi pregunta seria, los cacahuates tostados que tal?
Ya que no estoy comiendo ninguna botana, que tal me caerian los cacahuates?
Y cuantos gramos al dia?
Peso 87 kilos y mido 1.70.
Gracias!
 
Si optas por los frutos secos, los cacahuetes no son la mejor opcion, lo mejor las nueces, tambien valen las avellanas y las almendras.
 
Hay una serie de malos entendidos, la verdad Vanzai, consultá con una nutricionista (tratá que sea mujer, la mayoría estan buenisimas __love__) acerca del régimen alimentario que debes hacer. A travez de la compu no es la manera mas adecuada de hacer la consulta médica.
Lamento discentir con Beti_ona. A mis pacientes los trato como propuse en la respuesta anterior, siguiendo los protocolos y todo eso de medicina basada en la evidencia. Soy médico y esto de las metabolopatías son "el pan nuestro de cada día".
Las dietas altas en grasas y proteínas ,dietas cetogénicas o tipo Atkins no son la panacea, por mas que se racionalize y se las justifique como la dieta ABSOLUTA. Imagina si a una persona con problemas de salud (diabetes, HTA, dislipemia, etc) le haces una Atkins... En la bibliografía hay quienes defienden este tipo de regímenes, pero la evidencia da alertas. No digo que este enfoque nutricional sea malo del todo, es que no es para cualquiera. En general ninguna dieta constituye una DIETA MAESTRA universal. No hay que ser extremistas y cerrarse pensando que el control de la insulinemia, el IG, los CH, etc etc es el punto culminante de todo esto que es bastante complejo. Hay que sacar lo mejor de cada mundo y adaptarlo a las necesidades y posibilidades del beneficiario de ese régimen.
He encontrado este breve fragmento que dice algunos efectos adversos de las dietas altas grasas, altas proteicas, hipocarbonadas... Deje las referencias bibliográficas para que los que quieran ahondar en el tema las usen. (perdon por ponerlas en ingles, pero no tengo tiempo para traducirlas y no encontré otra en nuestro idioma)

Health Concerns
No published studies have addressed the effects of low-carbohydrate diets. The longest studies have followed dieters for only 12 months, which is not sufficient to assess whether dieters are at risk for the problems seen in studies of general populations consuming large amounts of meat, fatty dairy products, and the cholesterol, saturated fat, and animal protein they contain. However, long-term studies of the general population following a variety of diets and short-term studies of individuals on low-carbohydrate diets raise important concerns, which are outlined below:

1. Colon cancer. Colon cancer is one of the most common forms of cancer in North America and Europe and is among the leading causes of cancer-related mortality. Long-term daily intake of meat, particularly red meat, such as beef, pork, or lamb (as is common in Western countries), is associated with approximately a three-fold increased risk of colon cancer.14,15

The 1997 report of the World Cancer Research Fund and American Institute for Cancer Research, entitled Food, Nutrition, and the Prevention of Cancer, concluded that, based on available evidence, diets high in red meat are probable contributors to colon cancer risk. Studies of large populations published in subsequent years arrived at similar conclusions.16 In addition, meat-heavy diets are often low in dietary fiber, which protects against cancer.17 Low-carbohydrate diets typically include red meats among their foods recommended for daily consumption, but no studies have yet been conducted to see whether low-carbohydrate dieters do indeed have the same increased long-term cancer risk seen with other populations eating meat-heavy diets.

2. Heart disease. Generally speaking, weight loss tends to reduce cholesterol levels, while saturated fat and cholesterol tend to raise them.18,19 Consequently, the effect on cholesterol levels of a low-carbohydrate weight-loss diet that includes saturated fat and cholesterol can vary from person to person.5,20-23 In some studies, about 30% of people on low-carbohydrate diets showed an increase in cholesterol levels, despite their weight loss.21,23

In a low-carbohydrate diet study conducted at Duke University, funded by the Atkins Center for Complementary Medicine, LDL (“bad”) cholesterol levels fell in 29 of the 41 study completers, as would be expected from weight loss along with the various supplements used in the study. However, LDL levels rose in 12 participants by an average of 18 mg/dl (the increases ranged from 4 to 53 mg/dl). One participant had an LDL increase from 123 mg/dl to 225 mg/dl (normal LDL values are typically described as <100 mg/dl, although some investigators have called for lower limits). The participant was then treated with a “cholesterol-lowering nutritional supplement,” and the LDL dropped to 176 mg/dl, which is still far above recommended levels.21 In a subsequent Duke University study, two low-carbohydrate diet participants dropped out of the study because of elevated serum lipid levels (one had an increase in LDL cholesterol from 182 mg/dl to 219 mg/dl in four weeks; the second had an increase from 184 mg/dl to 283 mg/dl in three months), and a third developed chest pain and was subsequently diagnosed with coronary heart disease. In 30 percent of participants, LDL cholesterol increased by more than 10 percent.23 The effect of the diet on HDL (“good”) cholesterol levels is not consistent.5,6,20

We recommend caution when reading favorable press accounts of the effect of low-carbohydrate diets on cholesterol levels. The two Duke University studies cited above are sometimes cited as evidence that low-carbohydrate diets reduce LDL (“bad”) cholesterol and increase HDL (“good”) cholesterol. However, these studies did not test a low-carbohydrate diet alone. Rather they tested the diet along with regular exercise and various nutritional supplements, including flax oil, borage oil, fish oil, vitamin E, chromium picolinate, and a “multivitamin formula” containing niacin, vitamin C, and other nutrients. Exercise and supplements would be expected to influence cholesterol levels on their own, apart from the effects of the diet.21,23

One particular danger of the press promotion of low-carbohydrate diets is the suggestion that meats and dairy products that are high in saturated fat and cholesterol do not pose the risks that scientists have long said they do. However, abundant evidence shows the risks of such foods.19 In fact, some evidence suggests that even a single fatty meal (e.g., a ham-and-cheese sandwich, whole milk, and ice cream) may adversely affect the compliance of arteries, increasing the risk of heart attacks after meals.24 Low-carbohydrate diet promoters have argued that the risks of diets high in saturated fat and cholesterol may be disregarded when the diet is also very low in carbohydrate. However, no long-term studies have tested this conjecture.

Furthermore, a study of nearly 30,000 women followed for 15 years found that coronary heart disease death was associated with intakes of red meat and dairy products when substituted for servings of carbohydrates. Coronary heart disease death was significantly reduced when animal protein was replaced with vegetable protein, leading the authors to conclude that "Long-term adherence to high-protein diets, without discrimination toward protein source, may have potentially adverse health consequences."33

3. Impaired kidney function. Studies of the Atkins diet and other low-carbohydrate, high-protein diets have not been of sufficient duration to evaluate their potential to affect kidney function. However, reason for concern comes from studies of the general population, in which diets high in animal protein are associated with reduced kidney function over time. Harvard researchers reported that animal protein intake is associated with decline in kidney function, based on observations in 1,624 women participating in the Nurses’ Health Study.24 The good news is that the damage to the kidneys was found only in those who already had reduced kidney function at the study’s outset. The bad news is that as many as one in four adults in the United States may already have reduced kidney function, and the percentage is considerably higher for those over forty or who have hypertension. Mild kidney impairment is also found in approximately 40% of individuals with diabetes.25 This suggests that many people who have kidney problems are unaware of that fact and do not realize that high-protein diets may put them at risk for further deterioration. The kidney-damaging effect was seen only with animal protein. Plant protein had no harmful effect.24

The American Academy of Family Physicians notes that high animal protein intake is largely responsible for the high prevalence of kidney stones in the United States and other developed countries and recommends protein restriction for the prevention of recurrent kidney stones.26

4. Complications of diabetes. In diabetes, kidney and heart problems are particularly common. The use of diets that may further tax the kidneys and may reduce arterial compliance is not recommended.

No studies of low-carbohydrate diets have been of sufficient duration to assess their potential long-term effects on individuals with diabetes. Because controlling blood cholesterol levels and protecting kidney function are essential for individuals with diabetes, health authorities recommend choosing diets that are rich in vegetables and fruits, while limiting saturated fat, cholesterol, and animal protein.27

5. Osteoporosis. High intake of animal protein is known to encourage urinary calcium losses and has been shown to be associated with increased fracture risk in research studies involving various populations.28,29 Two studies have examined the effects of low-carbohydrate diets on calcium losses. A Duke University study showed that urinary calcium losses rose significantly in individuals following a low-carbohydrate, high animal-protein diet for six months.15 Similarly, the loss of calcium was demonstrated in a low-carbohydrate diet study at the University of Texas. In the maintenance phase of the diet, urinary calcium losses were 55% higher than normal. The researchers concluded that the diet presents a marked acid load to the kidney, increases the risk for kidney stones, and may increase the risk for bone loss.30 No studies of low-carbohydrate, high-protein diets have yet been of sufficient duration to measure long-term bone loss.

6. Other adverse effects. The following adverse effects were noted in a six-month study of a low-carbohydrate diet, in addition to the effects on cholesterol levels noted above:23

Constipation 68%
Headache 60%
Bad breath 38%
Muscle cramps 35%
Diarrhea 23%
General weakness 25%


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Misunderstandings and Deceptive Statements
Some individuals may be confused or misled about important dietary issues based on the following inaccurate claims:

1. “High-protein diets cause dramatic weight loss.”
The weight loss typically occurring with high-protein diets—approximately 11-16 pounds over the course of a year5,6—is not significantly different from that seen with other weight-reduction regimens or with low-fat, vegetarian eating patterns.

2. “Fatty foods must not be fattening, because fat intake fell during the 1980s, just as America's obesity epidemic began.”
Some news stories have encouraged the public to discount health warnings about the amount of fat (especially saturated fat) in the diet, suggesting that fat intake declined during the 1980s, an era during which obesity became more common. However, food surveys from the National Center for Health Statistics from 1980 to 1991 show that daily per capita fat intake did not drop during that period. For adults, fat intake averaged 81 grams in 1980 and was essentially unchanged in 1991. While the American public added sodas and other non-fat foods to the diet, forcing the percentage of calories from fat to decline slightly, the actual amount of fat in the American diet did not drop at all. What did change was portion size. A report in the Journal of the American Medical Association confirmed that meal sizes have steadily risen over recent decades.31

A notable contributor to fat and calorie intake in recent years is cheese consumption. Per capita cheese consumption rose from 15 pounds in 1975 to more than 30 pounds in 1999. Typical cheeses derive approximately 70 percent of energy from fat and are a significant source of dietary cholesterol.

3. “Fat and cholesterol have nothing to do with heart problems.”
Abundant scientific evidence establishes that dietary fat and cholesterol are associated with increased cardiovascular disease risk.19 Nonetheless, some popular-press articles have incorrectly suggested that evidence supporting this relationship is weak and inconsistent.
In addition, the late diet-book author Robert Atkins claimed in interviews that, despite his having followed a fatty, high-cholesterol diet for decades, he did not have artery blockages. The net result may be that dieters believe they can safely disregard well-established contributors to heart disease. After Dr. Atkins’ death, his widow and his personal physician revealed that Dr. Atkins had indeed had coronary artery blockages, although they have maintained that these blockages had nothing to do with his death.

4. “Meat doesn't boost insulin; only carbohydrates do that, and that's why they make people fat.”
Popular books and news stories have encouraged individuals to avoid carbohydrate-rich foods, suggesting that high-protein foods will not stimulate insulin release. However, contrary to this popular myth, proteins stimulate insulin release, just as carbohydrates do. Clinical studies indicate that beef and cheese cause a bigger insulin release than pasta, and fish produces a bigger insulin release than popcorn.32

Also, it is important to realize that different carbohydrate-rich foods have very different effects. Most cause a gradual, temporary, and safe rise in blood sugar after meals. Beans, green leafy vegetables, and most fruits are in this healthful category. The main exceptions are large baking potatoes, white bread, and sugary foods, which can cause an overly rapid rise in blood sugar.

5. “People who eat the most carbohydrates tend to gain the most weight.”
Popular diet books point out that cutting out carbohydrate-containing foods may lead to temporary weight loss. This fact has been misinterpreted as suggesting that carbohydrate-rich foods are the cause of obesity. In epidemiological studies and clinical trials, the reverse has been shown to be true. Many people throughout Asia consume large amounts of carbohydrate in the form of rice, noodles, and vegetables and generally have lower body weights than Americans—including Asian Americans—who eat large amounts of meat, dairy products, and fried foods. Similarly, vegetarians, who generally follow diets rich in carbohydrates, typically have significantly lower body weights than omnivores.


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High-Protein Diet Registry Established
In order to assist patients and consulting clinicians, the Physicians Committee for Responsible Medicine has established a registry for individuals who have begun low-carbohydrate, high-protein diets or who may have been prescribed them by practitioners. Individuals signing onto the registry may report their experience with such diets.

References:
1. St Jeor ST, Howard BV, Prewitt TE, Bovee V, Bazzarre T, Eckel RH; Nutrition Committee of the Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabolism of the American Heart Association. Dietary protein and weight reduction: a statement for health care professionals from the Nutrition Committee of the Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabolism of the American Heart Association. Circulation 2001;104:1869-74.
2. American Heart Association Web site, This URL has been removed! (accessed March 17, 2004).
3. American Dietetic Association Web site, This URL has been removed! (accessed March 17, 2004).
4. American Kidney Fund Web site,
This URL has been removed! (accessed March 17, 2004.)
5. Foster GD, et al. A randomized trial of a low-carb diet for obesity. N Engl J Med 2003;348:2082-90.
6. Stern L, Iqbal N, Seshadri P, et al. The effects of low-carbohdrate versus conventional weight loss diets in severely obese adults: one-year follow-up of a randomized trial. Ann Int Med 2004;140:778-85.
7. Ornish D, Brown SE, Scherwitz LW, Billings JH, Armstrong WT, Ports TA. Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? Lancet 1990;336:129-33.
8. Ornish D, Scherwitz LW, Billings JH, Brown SE, Gould KL, Merritt TA, Sparler S, Armstrong WT, Ports TA, Kirkeeide RL, Hogeboom C, Brand RJ. Intensive lifestyle changes for reversal of coronary heart disease. JAMA 1998;280:2001-7.
9. Dansinger ML, Gleason JA, Griffith JL, Selker HP, Schaefer EJ. Comparison of the Atkins, Ornish, Weight Watchers, and Zone diets for weight loss and heart disease risk reduction: a randomized trial. JAMA. 2005 Jan 5;293:43-53.
10. Bravata DM, Sanders L, Huang J, et al. Efficacy and safety of low-carbohydrate diets: a systematic review. JAMA 2003;289:1837-1850.
11. Kennedy ET, Bowman SA, Spence JT, Freedman M, King J. Popular diets: correlation to health, nutrition, and obesity. J Am Diet Assoc. 2001;101:411-20.
12. Brehm BJ, Seeley RJ, Daniels SR, D’Alessio DA. A randomized trial comparing a very low carbohydrate diet and a calorie-restricted low fat diet on body weight and cardiovascular risk factors in healthy women. J Clin Endocrinol Metab 2003;88:1617-1623.
13. Crowe TC. Safety of low-carbohydrate diets. Obesity reviews. 2005;6:235–245.
14. Willett WC, Stampfer MJ, Colditz GA, Rosner BA, Speizer FE. Relation of meat, fat, and fiber intake to the risk of colon cancer in a prospective study among women. N Engl J Med 1990;323:1664-72.
15. Giovannucci E, Rimm EB, Stampfer MJ, Colditz GA, Ascherio A, Willett WC. Intake of fat, meat, and fiber in relation to risk of colon cancer in men. Cancer Res 1994;54:2390-7.
16.Chao A, Thun MJ, Connell CJ, et al. Meat consumption and risk of colorectal cancer. JAMA. 2005 Jan 12;293(2):172-82.
17. World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research. Food, Nutrition, and the Prevention of Cancer: a global perspective. World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research, Washington, DC, 1997, pp. 216-51.
18. Dattilo AM, Kris-Etherton PM. Effects of weight reduction on blood lipids and lipoproteins: a meta-analysis. Am J Clin Nutr 1992;56:320-8.
19. Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). National Cholesterol Education Program, National Heart, Lung, and Blood Institute, National Institutes of Health. NIH Publication No. 02-5212, September, 2002.
20. LaRosa JC, Fry AG, Muesing R, Rosing DR. Effects of high-protein, low-carbohydrate dieting on plasma lipoproteins and body weight. J Am Dietetic Asso 1980;77:264-70.
21. Westman EC, Yancy WS, Edman JS, Tomlin KF, Perkins CE. Effect of 6-month adherence to a very low carbohydrate diet program. Am J Med 2002;113:30-6.
22. Yancy WS, Olsen MK, Guyton JR, Bakst RP, Westman EC. A low-carbohydrate, ketogenic diet versus a low-fat diet to treat obesity and hyperlipidemia. Ann Int Med 2004;140:769-777.
23. Nestel PJ, Shige H, Pomeroy S, Cehun M, Chin-Dusting J. Post-prandial remnant lipids impair arterial compliance. J Am Coll Cardiol 2001;37:1929-35.
24. Knight EL, Stampfer MJ, Hankinson SE, Spiegelman D, Curhan GC. The Impact of Protein Intake on Renal Function Decline in Women with Normal Renal Function or Mild Renal Insufficiency Ann Int Med 2003;138:460-7.
25. Coresh J, Astor BC, Greene T, Eknoyan G, Levey AS. Prevalence of chronic kidney disease and decreased kidney function in the adult US population: Third National Health and Nutrition Examination Survey.Am J Kidney Dis 2003;41:1-12.
26. Goldfarb DS, Coe FL. Prevention of Recurrent Nephrolithiasis. Am Fam Physician 1999;60:2269-76.
27. American Diabetes Association. Evidence-based nutrition principles and recommendations for the treatment and prevention of diabetes and related complications. Diabetes Care 2002;25:202-12.
28. Abelow BJ, Holford TR, Insogna KL. Cross-cultural association between dietary animal protein and hip fracture: a hypothesis. Calcif Tissue Int 1992;50:14-18.
29. Feskanich D, Willett WC, Stampfer MJ, Colditz GA. Protein consumption and bone fractures in women. Am J Epidemiol 1996;143:472-9.
30. Reddy ST, Wang CY, Sakhaee K, Brinkley L, Pak CY. Effect of low-carbohydrate high-protein diets on acid-base balance, stone-forming propensity, and calcium metabolism. Am J Kidney Dis 2002;40:265-74.
31. Nielsen SJ. Patterns and trends in food portion sizes, 1977-1998. JAMA 2003; 289:450-3.
32. Holt SHA, Brand Miller JC, Petocz P. An insulin index of foods; the insulin demand generated by 1000-kJ portions of common foods. Am J Clin Nutr 1997;66:1264-76.

33. Kelemen LE, Kushi LH, Jacobs DR Jr, Cerhan JR. Associations of Dietary Protein with Disease and Mortality in a Prospective Study of Postmenopausal Women. Am J Epidemiol 2005;161:239–249.18.

Todas estas consideraciones deben ser traidas a la memoria antes de recomendar estas dietas a las personas. En sí hay mas muchos mas puntos de discusion pero por ahora eso nada mas.
Vanzai es hipertenso, mirar post del 12-dic-2007, 12:44 ...
Otra... la albuminuria debe ser ínfima o ninguna, de lo contrario es patológica. El riñon no deja escapar las proteínas a menos que este enfermo.

Sres. es mi humilde opinión.

SALUDOS

EL DEPORTE ES SALUD
 
Hay una serie de malos entendidos, la verdad Vanzai, consultá con una nutricionista (tratá que sea mujer, la mayoría estan buenisimas __love__) acerca del régimen alimentario que debes hacer. A travez de la compu no es la manera mas adecuada de hacer la consulta médica.
Lamento discentir con Beti_ona. A mis pacientes los trato como propuse en la respuesta anterior, siguiendo los protocolos y todo eso de medicina basada en la evidencia. Soy médico y esto de las metabolopatías son "el pan nuestro de cada día".
Las dietas altas en grasas y proteínas ,dietas cetogénicas o tipo Atkins no son la panacea, por mas que se racionalize y se las justifique como la dieta ABSOLUTA. Imagina si a una persona con problemas de salud (diabetes, HTA, dislipemia, etc) le haces una Atkins... En la bibliografía hay quienes defienden este tipo de regímenes, pero la evidencia da alertas. No digo que este enfoque nutricional sea malo del todo, es que no es para cualquiera. En general ninguna dieta constituye una DIETA MAESTRA universal. No hay que ser extremistas y cerrarse pensando que el control de la insulinemia, el IG, los CH, etc etc es el punto culminante de todo esto que es bastante complejo. Hay que sacar lo mejor de cada mundo y adaptarlo a las necesidades y posibilidades del beneficiario de ese régimen.
He encontrado este breve fragmento que dice algunos efectos adversos de las dietas altas grasas, altas proteicas, hipocarbonadas... Deje las referencias bibliográficas para que los que quieran ahondar en el tema las usen. (perdon por ponerlas en ingles, pero no tengo tiempo para traducirlas y no encontré otra en nuestro idioma)

Health Concerns
No published studies have addressed the effects of low-carbohydrate diets. The longest studies have followed dieters for only 12 months, which is not sufficient to assess whether dieters are at risk for the problems seen in studies of general populations consuming large amounts of meat, fatty dairy products, and the cholesterol, saturated fat, and animal protein they contain. However, long-term studies of the general population following a variety of diets and short-term studies of individuals on low-carbohydrate diets raise important concerns, which are outlined below:

1. Colon cancer. Colon cancer is one of the most common forms of cancer in North America and Europe and is among the leading causes of cancer-related mortality. Long-term daily intake of meat, particularly red meat, such as beef, pork, or lamb (as is common in Western countries), is associated with approximately a three-fold increased risk of colon cancer.14,15

The 1997 report of the World Cancer Research Fund and American Institute for Cancer Research, entitled Food, Nutrition, and the Prevention of Cancer, concluded that, based on available evidence, diets high in red meat are probable contributors to colon cancer risk. Studies of large populations published in subsequent years arrived at similar conclusions.16 In addition, meat-heavy diets are often low in dietary fiber, which protects against cancer.17 Low-carbohydrate diets typically include red meats among their foods recommended for daily consumption, but no studies have yet been conducted to see whether low-carbohydrate dieters do indeed have the same increased long-term cancer risk seen with other populations eating meat-heavy diets.

2. Heart disease. Generally speaking, weight loss tends to reduce cholesterol levels, while saturated fat and cholesterol tend to raise them.18,19 Consequently, the effect on cholesterol levels of a low-carbohydrate weight-loss diet that includes saturated fat and cholesterol can vary from person to person.5,20-23 In some studies, about 30% of people on low-carbohydrate diets showed an increase in cholesterol levels, despite their weight loss.21,23

In a low-carbohydrate diet study conducted at Duke University, funded by the Atkins Center for Complementary Medicine, LDL (“bad”) cholesterol levels fell in 29 of the 41 study completers, as would be expected from weight loss along with the various supplements used in the study. However, LDL levels rose in 12 participants by an average of 18 mg/dl (the increases ranged from 4 to 53 mg/dl). One participant had an LDL increase from 123 mg/dl to 225 mg/dl (normal LDL values are typically described as <100 mg/dl, although some investigators have called for lower limits). The participant was then treated with a “cholesterol-lowering nutritional supplement,” and the LDL dropped to 176 mg/dl, which is still far above recommended levels.21 In a subsequent Duke University study, two low-carbohydrate diet participants dropped out of the study because of elevated serum lipid levels (one had an increase in LDL cholesterol from 182 mg/dl to 219 mg/dl in four weeks; the second had an increase from 184 mg/dl to 283 mg/dl in three months), and a third developed chest pain and was subsequently diagnosed with coronary heart disease. In 30 percent of participants, LDL cholesterol increased by more than 10 percent.23 The effect of the diet on HDL (“good”) cholesterol levels is not consistent.5,6,20

We recommend caution when reading favorable press accounts of the effect of low-carbohydrate diets on cholesterol levels. The two Duke University studies cited above are sometimes cited as evidence that low-carbohydrate diets reduce LDL (“bad”) cholesterol and increase HDL (“good”) cholesterol. However, these studies did not test a low-carbohydrate diet alone. Rather they tested the diet along with regular exercise and various nutritional supplements, including flax oil, borage oil, fish oil, vitamin E, chromium picolinate, and a “multivitamin formula” containing niacin, vitamin C, and other nutrients. Exercise and supplements would be expected to influence cholesterol levels on their own, apart from the effects of the diet.21,23

One particular danger of the press promotion of low-carbohydrate diets is the suggestion that meats and dairy products that are high in saturated fat and cholesterol do not pose the risks that scientists have long said they do. However, abundant evidence shows the risks of such foods.19 In fact, some evidence suggests that even a single fatty meal (e.g., a ham-and-cheese sandwich, whole milk, and ice cream) may adversely affect the compliance of arteries, increasing the risk of heart attacks after meals.24 Low-carbohydrate diet promoters have argued that the risks of diets high in saturated fat and cholesterol may be disregarded when the diet is also very low in carbohydrate. However, no long-term studies have tested this conjecture.

Furthermore, a study of nearly 30,000 women followed for 15 years found that coronary heart disease death was associated with intakes of red meat and dairy products when substituted for servings of carbohydrates. Coronary heart disease death was significantly reduced when animal protein was replaced with vegetable protein, leading the authors to conclude that "Long-term adherence to high-protein diets, without discrimination toward protein source, may have potentially adverse health consequences."33

3. Impaired kidney function. Studies of the Atkins diet and other low-carbohydrate, high-protein diets have not been of sufficient duration to evaluate their potential to affect kidney function. However, reason for concern comes from studies of the general population, in which diets high in animal protein are associated with reduced kidney function over time. Harvard researchers reported that animal protein intake is associated with decline in kidney function, based on observations in 1,624 women participating in the Nurses’ Health Study.24 The good news is that the damage to the kidneys was found only in those who already had reduced kidney function at the study’s outset. The bad news is that as many as one in four adults in the United States may already have reduced kidney function, and the percentage is considerably higher for those over forty or who have hypertension. Mild kidney impairment is also found in approximately 40% of individuals with diabetes.25 This suggests that many people who have kidney problems are unaware of that fact and do not realize that high-protein diets may put them at risk for further deterioration. The kidney-damaging effect was seen only with animal protein. Plant protein had no harmful effect.24

The American Academy of Family Physicians notes that high animal protein intake is largely responsible for the high prevalence of kidney stones in the United States and other developed countries and recommends protein restriction for the prevention of recurrent kidney stones.26

4. Complications of diabetes. In diabetes, kidney and heart problems are particularly common. The use of diets that may further tax the kidneys and may reduce arterial compliance is not recommended.

No studies of low-carbohydrate diets have been of sufficient duration to assess their potential long-term effects on individuals with diabetes. Because controlling blood cholesterol levels and protecting kidney function are essential for individuals with diabetes, health authorities recommend choosing diets that are rich in vegetables and fruits, while limiting saturated fat, cholesterol, and animal protein.27

5. Osteoporosis. High intake of animal protein is known to encourage urinary calcium losses and has been shown to be associated with increased fracture risk in research studies involving various populations.28,29 Two studies have examined the effects of low-carbohydrate diets on calcium losses. A Duke University study showed that urinary calcium losses rose significantly in individuals following a low-carbohydrate, high animal-protein diet for six months.15 Similarly, the loss of calcium was demonstrated in a low-carbohydrate diet study at the University of Texas. In the maintenance phase of the diet, urinary calcium losses were 55% higher than normal. The researchers concluded that the diet presents a marked acid load to the kidney, increases the risk for kidney stones, and may increase the risk for bone loss.30 No studies of low-carbohydrate, high-protein diets have yet been of sufficient duration to measure long-term bone loss.

6. Other adverse effects. The following adverse effects were noted in a six-month study of a low-carbohydrate diet, in addition to the effects on cholesterol levels noted above:23

Constipation 68%
Headache 60%
Bad breath 38%
Muscle cramps 35%
Diarrhea 23%
General weakness 25%


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Misunderstandings and Deceptive Statements
Some individuals may be confused or misled about important dietary issues based on the following inaccurate claims:

1. “High-protein diets cause dramatic weight loss.”
The weight loss typically occurring with high-protein diets—approximately 11-16 pounds over the course of a year5,6—is not significantly different from that seen with other weight-reduction regimens or with low-fat, vegetarian eating patterns.

2. “Fatty foods must not be fattening, because fat intake fell during the 1980s, just as America's obesity epidemic began.”
Some news stories have encouraged the public to discount health warnings about the amount of fat (especially saturated fat) in the diet, suggesting that fat intake declined during the 1980s, an era during which obesity became more common. However, food surveys from the National Center for Health Statistics from 1980 to 1991 show that daily per capita fat intake did not drop during that period. For adults, fat intake averaged 81 grams in 1980 and was essentially unchanged in 1991. While the American public added sodas and other non-fat foods to the diet, forcing the percentage of calories from fat to decline slightly, the actual amount of fat in the American diet did not drop at all. What did change was portion size. A report in the Journal of the American Medical Association confirmed that meal sizes have steadily risen over recent decades.31

A notable contributor to fat and calorie intake in recent years is cheese consumption. Per capita cheese consumption rose from 15 pounds in 1975 to more than 30 pounds in 1999. Typical cheeses derive approximately 70 percent of energy from fat and are a significant source of dietary cholesterol.

3. “Fat and cholesterol have nothing to do with heart problems.”
Abundant scientific evidence establishes that dietary fat and cholesterol are associated with increased cardiovascular disease risk.19 Nonetheless, some popular-press articles have incorrectly suggested that evidence supporting this relationship is weak and inconsistent.
In addition, the late diet-book author Robert Atkins claimed in interviews that, despite his having followed a fatty, high-cholesterol diet for decades, he did not have artery blockages. The net result may be that dieters believe they can safely disregard well-established contributors to heart disease. After Dr. Atkins’ death, his widow and his personal physician revealed that Dr. Atkins had indeed had coronary artery blockages, although they have maintained that these blockages had nothing to do with his death.

4. “Meat doesn't boost insulin; only carbohydrates do that, and that's why they make people fat.”
Popular books and news stories have encouraged individuals to avoid carbohydrate-rich foods, suggesting that high-protein foods will not stimulate insulin release. However, contrary to this popular myth, proteins stimulate insulin release, just as carbohydrates do. Clinical studies indicate that beef and cheese cause a bigger insulin release than pasta, and fish produces a bigger insulin release than popcorn.32

Also, it is important to realize that different carbohydrate-rich foods have very different effects. Most cause a gradual, temporary, and safe rise in blood sugar after meals. Beans, green leafy vegetables, and most fruits are in this healthful category. The main exceptions are large baking potatoes, white bread, and sugary foods, which can cause an overly rapid rise in blood sugar.

5. “People who eat the most carbohydrates tend to gain the most weight.”
Popular diet books point out that cutting out carbohydrate-containing foods may lead to temporary weight loss. This fact has been misinterpreted as suggesting that carbohydrate-rich foods are the cause of obesity. In epidemiological studies and clinical trials, the reverse has been shown to be true. Many people throughout Asia consume large amounts of carbohydrate in the form of rice, noodles, and vegetables and generally have lower body weights than Americans—including Asian Americans—who eat large amounts of meat, dairy products, and fried foods. Similarly, vegetarians, who generally follow diets rich in carbohydrates, typically have significantly lower body weights than omnivores.


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High-Protein Diet Registry Established
In order to assist patients and consulting clinicians, the Physicians Committee for Responsible Medicine has established a registry for individuals who have begun low-carbohydrate, high-protein diets or who may have been prescribed them by practitioners. Individuals signing onto the registry may report their experience with such diets.

References:
1. St Jeor ST, Howard BV, Prewitt TE, Bovee V, Bazzarre T, Eckel RH; Nutrition Committee of the Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabolism of the American Heart Association. Dietary protein and weight reduction: a statement for health care professionals from the Nutrition Committee of the Council on Nutrition, Physical Activity, and Metabolism of the American Heart Association. Circulation 2001;104:1869-74.
2. American Heart Association Web site, This URL has been removed! (accessed March 17, 2004).
3. American Dietetic Association Web site, This URL has been removed! (accessed March 17, 2004).
4. American Kidney Fund Web site,
This URL has been removed! (accessed March 17, 2004.)
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7. Ornish D, Brown SE, Scherwitz LW, Billings JH, Armstrong WT, Ports TA. Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? Lancet 1990;336:129-33.
8. Ornish D, Scherwitz LW, Billings JH, Brown SE, Gould KL, Merritt TA, Sparler S, Armstrong WT, Ports TA, Kirkeeide RL, Hogeboom C, Brand RJ. Intensive lifestyle changes for reversal of coronary heart disease. JAMA 1998;280:2001-7.
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10. Bravata DM, Sanders L, Huang J, et al. Efficacy and safety of low-carbohydrate diets: a systematic review. JAMA 2003;289:1837-1850.
11. Kennedy ET, Bowman SA, Spence JT, Freedman M, King J. Popular diets: correlation to health, nutrition, and obesity. J Am Diet Assoc. 2001;101:411-20.
12. Brehm BJ, Seeley RJ, Daniels SR, D’Alessio DA. A randomized trial comparing a very low carbohydrate diet and a calorie-restricted low fat diet on body weight and cardiovascular risk factors in healthy women. J Clin Endocrinol Metab 2003;88:1617-1623.
13. Crowe TC. Safety of low-carbohydrate diets. Obesity reviews. 2005;6:235–245.
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15. Giovannucci E, Rimm EB, Stampfer MJ, Colditz GA, Ascherio A, Willett WC. Intake of fat, meat, and fiber in relation to risk of colon cancer in men. Cancer Res 1994;54:2390-7.
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19. Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). National Cholesterol Education Program, National Heart, Lung, and Blood Institute, National Institutes of Health. NIH Publication No. 02-5212, September, 2002.
20. LaRosa JC, Fry AG, Muesing R, Rosing DR. Effects of high-protein, low-carbohydrate dieting on plasma lipoproteins and body weight. J Am Dietetic Asso 1980;77:264-70.
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22. Yancy WS, Olsen MK, Guyton JR, Bakst RP, Westman EC. A low-carbohydrate, ketogenic diet versus a low-fat diet to treat obesity and hyperlipidemia. Ann Int Med 2004;140:769-777.
23. Nestel PJ, Shige H, Pomeroy S, Cehun M, Chin-Dusting J. Post-prandial remnant lipids impair arterial compliance. J Am Coll Cardiol 2001;37:1929-35.
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33. Kelemen LE, Kushi LH, Jacobs DR Jr, Cerhan JR. Associations of Dietary Protein with Disease and Mortality in a Prospective Study of Postmenopausal Women. Am J Epidemiol 2005;161:239–249.18.

Todas estas consideraciones deben ser traidas a la memoria antes de recomendar estas dietas a las personas. En sí hay mas muchos mas puntos de discusion pero por ahora eso nada mas.
Vanzai es hipertenso, mirar post del 12-dic-2007, 12:44 ...
Otra... la albuminuria debe ser ínfima o ninguna, de lo contrario es patológica. El riñon no deja escapar las proteínas a menos que este enfermo.

Sres. es mi humilde opinión.

SALUDOS

EL DEPORTE ES SALUD

Gracias Alejandro!
Se me olvido darte las gracias por tu ayuda tambien! :)
Hoy tengo cita de nuevo, le voy a comentar lo que me has dicho, y si, mejor voy a ver una nutriologa :D.
Saludos!
 
Las deitas bajas en CH se convirtieron en una tendencia importante de la pérdida del peso y del mantenimiento de la salud durante los últimos años 90 y el 2000s temprano. Mientras que su renombre ha disminuido recientemente de su pico todavía siguen siendo populares. Esta tendencia de la dieta ha revuelto controversias importantes en las comunidades médicas y alimenticias de las ciencias y, allí no es hasta ahora un consenso general en su eficacia o seguridad (aunque la mayoría del restos médico de la comunidad opuesta generalmente a estas dietas para la salud a largo plazo).Este artículo resume un muestreo de los estudios que existen relacionado a esta tendencia de la dieta.

Debido a la controversia substancial con respecto a dietas del bajo-carbohidrato, e incluso los desacuerdos en interpretar los resultados de estudios específicos, es actualmente difícil resumir objetivo la investigación en una manera que refleje consenso científico. Es por lo menos importante reconocer que, a pesar de la caracterización por alguno que el concepto general del bajo-carbohidrato que adietaba para la salud fue inventado por el Dr. Atkins en los años 70, en realidad el concepto general ha existido como recomendación de la dieta desde el diecinueveavo siglo.

Aunque ha habido una cierta investigación hecha a través del vigésimo siglo, los estudios científicos relevantes han ocurrido lo más directamente posible en los años 90 y 2000s tempranos y, como tal, son relativamente nuevos y los resultados todavía se discuten en la comunidad médica. Los partidarios y los opositores de las dietas del bajo-carbohidrato citan con frecuencia muchos artículos (algunas veces los mismos artículos) que apoyando sus posiciones. Vale el observar aquélla de las críticas fundamentales de los que aboguen las dietas del bajo-carbohidrato tengan sido la carencia de los estudios a largo plazo que evalúan sus riesgos de salud. Sin embargo, en 2006, Halton y otros. publicó un estudio de 20 años con respecto al riesgo de la enfermedad cardíaca cornary, una de las preocupaciones del principio, porque médicos de las dietas del bajo-carbohidrato (el estudio concluyó que para el grupo estudió, en la peor, allí no era ningún riesgo creciente de la enfermedad cardíaca).

Los estudios específicos

Lo que sigue es una no lista completa de toda la investigación relevante sino una lista seleccionada de los artículos que demuestran algo de la anchura del conocimiento científico disponible sobre este tema.

Diario de la asociación médica americana: 1926

Lieb y otros., 1926 condujeron un estudio de caso del Dr.Vilhjalmur Stefansson, antropólogo y el explorador que vivieron con el Inuit que comía una dieta que consistía casi enteramente en la carne, pescados, y grasa. Un equipo de investigación estudió la salud de Stefansson que buscaba muestras que su dieta “inusual” había afectado al contrario su salud. El equipo no podía encontrar cualquier problema de salud en Stefansson y conocido que el Inuit ellos mismos también era absolutamente sano.

El Lancet: 1956

Kekwick y Pawan, 1956 condujeron un estudio de los temas que consumían las dietas 1000-calorie, un poco de proteína del 90%, un poco de grasa del 90%, y algunos carbohidratos del 90%. Ésos en la dieta de alto grado en grasas perdieron el la mayoría, los dieters de alto valor proteico perdidos algo menos, y el alto peso realmente ganado de los dieters del carbohidrato en promedio.

Los anales de la medicina interna: 1965

Un estudio conducido en 1965 en el hospital naval de Oakland (California) utilizó una dieta de 1000 calorías por día, arriba en grasa y los carbohidratos de la limitación a 10 gramos (40 calorías) de diario. Sobre un período de diez días, los temas en esta dieta perdieron más grasas de cuerpo que un grupo que ayunó totalmente (Benoit et. al. 1965). Algunos abogados de las dietas del bajo-carbohidrato han llamado esto la ventaja metabólica de tales las dietas.

Diario de la universidad americana de la nutrición: 2000

Anderson y otros., 2000 terminó un estudio basado en modelos de la computadora para predecir las ventajas relativas/daño de las varias dietas, lo más notablemente posible algunas de la dieta baja del carbohidrato. El papel indica las conclusiones siguientes.

Dietas gordas más altas son más altas en grasas y colesterol saturados que las pautas dietéticas actuales y su uso a largo plazo aumentarían niveles y el riesgo del colesterol de suero para CHD [enfermedad cardíaca coronaria]. Las dietas restringidas en producto del azúcar bajarían niveles del colesterol de suero y el riesgo a largo plazo para CHD; sin embargo, un carbohidrato más alto, una fibra más alta, dietas gordas más bajas tendría el efecto más grande de concentraciones del colesterol de suero que disminuyen y riesgo de CHD.

Esencialmente el artículo refuta las discusiones que bajar el producto del carbohidrato mejora salud y que el producto de alto grado en grasas puede ser seguro.
Es importante observar que este estudio fue basado enteramente en simulaciones de computadora y no en estudios clínicos de temas vivos.

Diario de Nueva Inglaterra de la medicina: 2003

Dos estudios importantes de NEJM a partir de este año se mencionan aquí. Samaha y otros., 2003 terminaron un estudio de 132 temas obesos que comparaban la eficacia del bajo-carbohidrato y de las dietas con poca grasa. Las conclusiones del artículo indican el siguiente.

Los temas seriamente obesos con un alto predominio de la diabetes o del síndrome metabólico perdieron más peso durante seis meses en una dieta carbohidrato-restricta que en una dieta de la caloría y gordo-restricta, con una mejora relativa en niveles de la sensibilidad y del triglyceride de la insulina, incluso después el ajuste para la cantidad de peso perdiera. Esto que encuentra se debe interpretar con la precaución, dada la magnitud pequeña de diferencias del guardapolvo y del entre-grupo en pérdida del peso en estos temas marcado obesos y la duración corta del estudio. Los estudios futuros que evalúan resultados cardiovasculares a largo plazo son necesarios antes de que una dieta carbohidrato-restricta pueda ser endosada.

Fomentar y otros., 2003 realizó a hombres obesos de un estudio 63 similares. Su conclusión era los siguientes.

Lo hizo la dieta del bajo-carbohidrato produjo una mayor pérdida del peso (diferencia absoluta, aproximadamente 4 por ciento) que la dieta convencional para los primeros seis meses, pero las diferencias no eran significativas en un año. La dieta del bajo-carbohidrato fue asociada a una mayor mejora en algunos factores de riesgo para la enfermedad cardíaca coronaria. La adherencia era pobre y el agotamiento era alto en ambos grupos. Estudios más largos y más grandes se requieren determinar la seguridad y la eficacia a largo plazo del bajo-carbohidrato, dietas de alto valor proteico, de alto grado en grasas.

Esencialmente estos estudios demostraron que, poniendo su naturaleza a corto plazo y algunas preguntas de seguridad a un lado, la dieta del bajo-carbohidrato era por lo menos algo más eficaz en pérdida del peso y en la mejora de otras ediciones de la salud en un demográfico importante.

Diario de la asociación médica americana: 2003

Dos artículos importantes a partir de este año se mencionan aquí. Kwiterovich y otros., 2003 terminaron un estudio de 141 niños jóvenes que estudiaban los efectos de una dieta de alto grado en grasas, ketogenic en niveles del colesterol en la sangre. El papel indica la conclusión siguiente.

Ketogenic de alto grado en grasas aumentos significativos producidos una dieta en las lipoproteínas apoB-que contienen atherogenic y una disminución del colesterol antiatherogenic de HDL. Otros estudios son necesarios determinarse si tal dieta afecta al contrario la función vascular endothelial y promueve la inflamación y la formación de lesiones atherosclerotic.

Este estudio demuestra los efectos peligrosos potenciales de una dieta de alto grado en grasas, sin embargo, las dietas usadas en esta dieta eran no sólo bajas en carbohidratos pero también bajo en proteína. Además, los investigadores se parecen haberse centrado en levantar el producto gordo más que bajando el producto del carbohidrato así que es confuso si las dietas dadas a los participantes serían consideradas “bajo-carbohidrato” por las definiciones de muchos autores.

Diario de la academia americana de neurología: 2003

Kossoff y otros., 2003 condujeron un estudio pequeño de seis pacientes epilépticos que estudiaban los efectos de la dieta de Atkins.

El extracto indica el siguiente.

La dieta ketogenic es eficaz para tratar asimientos en niños con epilepsia. La dieta de Atkins puede también inducir un estado ketotic, y ha sido utilizada con seguridad por millones de gente por todo el mundo para la per'rdida de peso. Comenzaron a seis pacientes, envejecidos 7 a 52 años, en la dieta de Atkins para el tratamiento de la epilepsia focal y multifocal insuperable. Cinco pacientes mantuvieron moderado al ketosis grande por períodos de 6 semanas a 24 meses; tres pacientes tenían reducción del asimiento y podían reducir medicaciones antiepilépticas. Esto proporciona evidencia preliminar que la dieta de Atkins puede tener un papel como terapia para los pacientes con epilepsia médicamente resistente.

En un artículo 2004 del Lancet, [14] el Dr. Kossoff también indicó eso
La dieta ketogenic es una proteína de alto grado en grasas, adecuada, la dieta baja del carbohidrato que se ha utilizado para el tratamiento de la epilepsia insuperable de la niñez desde los años 20… aunque menos es de uso general en décadas más últimas debido a la disponibilidad creciente de anticonvulsivos, la dieta ketogenic ha reaparecido como opción terapéutica.

Los anales de la medicina interna: 2004

Dos estudios significativos se pueden encontrar en los anales de la medicina interna en 2004. Yancy y otros., 2004 terminaron un estudio del exceso de peso 120, alto-lípido-cuentan los temas que comparaban la eficacia del bajo-carbohidrato y de las dietas con poca grasa. Las conclusiones del artículo indican el siguiente.
Comparado con una dieta con poca grasa, un programa de la dieta del bajo-carbohidrato tenía una retención mejor del participante y mayor pérdida del peso. Durante pérdida activa del peso, los niveles del triglyceride del suero disminuyeron más y el nivel de alta densidad del colesterol de la lipoproteína aumentó más con la dieta del bajo-carbohidrato que con la dieta con poca grasa.

Stern y otros., 2004 condujeron un estudio anual de 132 adultos obesos. Las conclusiones indican el siguiente:

Los participantes en una dieta del bajo-carbohidrato tenían resultados totales más favorables en 1 año que ésos en una dieta convencional. La pérdida del peso era similar entre los grupos, pero los efectos sobre dyslipidemia atherogenic y control glycemic seguían siendo más favorables con una dieta del bajo-carbohidrato después del ajuste para las diferencias en pérdida del peso.

Diario americano de la epidemiología: 2005

Ma y otros., 2005 terminaron un estudio anual de 572 adultos sanos que supervisaban su dieta y actividad física. El estudio concluyó el siguiente:

En la conclusión, los resultados de nuestro estudio sugieren que el índice glycemic dietético diario esté asociado independientemente y positivamente a BMI [índice total del cuerpo]. Esto que encuentra es constante con la hipótesis que con índice glycemic creciente, más insulina se produce y más gordo se almacena, sugiriendo que el tipo de carbohidrato se puede relacionar con el peso corporal. Nuestros datos no apoyaron la tendencia pública actual de bajar el producto total del carbohidrato para la pérdida del peso o de bajar la carga glycemic para la pérdida del peso, según lo sugerido por otros investigadores.

Este estudio refuta la sugerencia que la consumición total del carbohidrato correlaciona directamente con pérdida del peso pero apoya la noción que el índice glycemic de los alimentos consumidos correlaciona con pérdida del peso. El estudio no distingue específicamente entre la consumición nutritiva y no nutritiva del carbohidrato ni está claro que las dietas unas de los eran ketogenic (un factor dominante para la mayoría de las dietas del bajo-carbohidrato).

Diario de la nutrición y del metabolismo: 2005

Yancy y otros., 2005 terminaron un estudio de 28 temas gordos con el tipo 2 diabetes. La conclusión del estudio era los siguientes:

El LCKD [carbohidrato bajo, dieta ketogenic] mejoró control glycemic en pacientes con el tipo 2 diabetes tales que las medicaciones de la diabetes fueron continuadas o reducidas en la mayoría de los participantes. Porque el LCKD puede ser muy eficaz en bajar la glucosa de la sangre, los pacientes en la medicación de la diabetes que utilizan esta dieta deben estar bajo supervisión médica cercana o capaz de ajustar su medicación.

El artículo presta la ayuda a la discusión que las dietas bajas del carbohidrato pueden ser por lo menos un remedio parcial para algunas formas de diabetes (y puede prestar la ayuda a la discusión que algunas formas de diabetes se pueden de hecho causar por altas dietas del carbohidrato).

Diario de Nueva Inglaterra de la medicina: 2006

Halton y otros., 2006 terminaron un estudio que analizaba los efectos de salud a largo plazo (de 20 años) de las dietas del bajo-carbohidrato. El estudio fue limitado a las mujeres y siguió 82.802 temas. De acuerdo con los cuestionarios, el estudio determinó la correlación entre el producto del carbohidrato y el riesgo coronario de la enfermedad cardíaca.

La conclusión en el artículo indica el siguiente:

Nuestros resultados sugieren que las dietas bajen en carbohidrato y más alto en proteína y grasa no están asociados a riesgo creciente de la enfermedad cardíaca coronaria en mujeres. Cuando las fuentes vegetales de la grasa y de la proteína se eligen, estas dietas pueden reducir moderado el riesgo de la enfermedad cardíaca coronaria.

Este estudio refuta la discusión que las dietas del bajo-carbohidrato necesariamente causan a enfermedad cardíaca, por lo menos en mujeres. Quizás más perceptiblemente, sugiere que la dieta del bajo-carbohidrato pueda ser parte de una forma de vida sana, a largo plazo.
Notablemente, este artículo contesta a la una preocupación levantada en las conclusiones por Samaha y otros., 2003 (mencionado arriba).

Diario internacional del cáncer, 2006

Bravi y otros., 2006 terminaron un estudio de 2301 temas, 767 con el carcinoma renal de la célula (cáncer de los riñones), analizando los efectos de varios tipos de alimentos en el riesgo de desarrollar el cáncer. Los autores del papel concluyeron el siguiente.
Una tendencia directa significativa en riesgo fue encontrada para el pan (O = 1.94 para el más alto contra el producto más bajo quintile), y un exceso modesto del riesgo fue observado para las pastas y arroz (O = 1.29), y leche y yogur (O = 1.27). Las aves de corral (O = 0.74), la carne procesada (O = 0.64) y los vehículos (O = 0.65) fueron asociados inverso a riesgo de RCC [carcinoma renal de la célula].

Esto, en efecto, dice que la consumición del pan levantó el riesgo del cáncer por el 94% mientras que la consumición de las aves de corral y de los vehículos disminuyó el riesgo del cáncer por el 26% y el 35%, respectivamente
 
Aceite de pescado disminuye los triglicéridos, con poco o ningún efecto de la glucemia en diabéticos tipo 2

Los resultados de un metanálisis de 18 ensayos realizados durante un período de 10 años muestran que la administración de suplementos de aceite de pescado para los pacientes con diabetes tipo 2 disminuye los triglicéridos, pero no tiene un efecto estadísticamente significativo sobre el control de la glucemia.


"Este estudio desmiente la creencia de larga data de que la administración de suplementos de aceite de pescado afecta negativamente el control de la glucemia en pacientes con diabetes tipo 2," Dr Victor M. Montori dijo a



Dr Montori, de la Mayo Clinic y la Fundación, Rochester, Minnesota, y sus colegas recogieron datos sobre el control de la glucemia y niveles de lípidos en 823 pacientes con diabetes tipo 2 que tomaron suplementos de aceite de pescado, en dosis diarias que van de 3 gramos a 18 g. La mayoría de los pacientes, que fueron seguidos durante un promedio de 12 semanas, eran hombres de entre 55 y 65 años de edad que han tenido diabetes de tipo 2 de entre 5 y 10 años.


En cuestión de septiembre de Diabetes Care, los investigadores escriben que "la administración de suplementos de aceite de pescado no dio lugar a ninguna estadística o clínicamente significativo aumento de la glucosa en ayunas o de la hemoglobina glicosilada."


El principal efecto de la administración de suplementos de aceite de pescado fue "la reducción de los triglicéridos en un promedio de 0,56 mmol / L" Dr Montori dijo. En cambio, informó de un "pequeño aumento [0,21 mmol / mg en promedio] en las lipoproteínas de baja densidad colesterol."


Los aumentos en el colesterol LDL y la reducción de los triglicéridos fueron "máximo en los ensayos que reclutaron sujetos con hipertrigliceridemia y usaron dosis más altas de aceite de pescado," los investigadores escriben.


Señalan que los niveles de triglicéridos se redujeron hasta 4 mmol / mg en pacientes con hipertrigliceridemia.


Si bien el conjunto de los datos "no fue capaz de dilucidar el ideal dosis de aceite de pescado necesarias para lograr una gran disminución de los triglicéridos," dijo Dr Montori, sugiere que "el aceite de pescado puede ser seguro para añadir al arsenal de triglicéridos, la disminución de la medicación" Para personas con diabetes.
 
Por favor, PRUDENCIA.
Beti, entiendo perfectamente tu punto, he estudiado varios de los artículos que citás y me gusta mucho toda esta historia del metabolismo (es apasionante), pero no podemos hechar a Vanzai (con toda nuestra mejor intencion) a hacer un régimen alimentario extremo, en cambio tiene que ser balanceado.
Esto es como las escuelas de la psicología, river vs boca (soy de arg.), rubias - morochas, etc. cada grupo con sus seguidores y eternas controversias.
En los casos de las personas con problemas de salud se debe ser muy precabido, y valorar concienzudamente todos los aspectos de su problema porque si no imaginen... sería muy sencillo, "SOPLAR Y HACER BOTELLAS".
La buena nutriologa deberá hacerle una anamnesis, estudiar su historia clínica, consultar las posbilidades horarias y económicas que tiene Vanzai y en base a eso hacer el régimen (porque si saca un papel ya impreso de abajo del escritorio y ni siquiera preguntó por el nombre del paciente... chau, a otra nutricionista. Ojo porque quedan algunas asi, o de las que comprenden de forma incompleta el IG_susto_ pero deben ser las mas veteranas).
Y al final... yo creo que esto no se trata a ver quien tiene la razón o la última palabara, sino de aconsejar bien a un amigo con alguna dificultad en su salud.

SALUDOS

PD: Beti, estaría bueno juntarnos todos los que nos interesamos por estos temas a debatir, café de por medio, por supuesto.__cafe__
 
Última edición:
De verdad que no es mi intencion llevarte la contrario, y mas cuando celebro que eres uno de los pocos medicos que se dedican a estudiar mas alla de lo que enseña la medicina tradicional.

Y si, claro que es mejor ser prudentes, pero a veces los casos exremos (no digo que no lea el de nuestro amigo Vanzai) necesitan soluciones extremas. Muchas veces, seguro que por no recurrir a estas soluciones extremas muchos pacientes han acabado peor de lo que hubieran deseado.

El caso de Vanzai por ahora no parece entrañar un peligro inminente, y con ciertos retoques seguro que logra mejorar sus niveles analiticos.

La historia del metabolismo como bien dices, es apasionante. __genial__

Saludos __wave__
 
Pasumadre, cuanta informaciòn :D.
Pues llevo 3 dias con la dieta, basicamente e hecho esto:

Comer la mitad de lo que comia.

Comer atun con lechuga y limon
Un plato moderado de frijoles
El azucar la elimine por completo, nada de cafe, bebibas, ni frutas azucaradas y mucho menos refinada
Estoy tomando avena 2 veces al dia, en la mañana con agua, o leche descremada en polvo diluida en agua bastante


La verdad si me a costado, los dos primeros dias me daba un hambre terrible, ayer ya no la senti tan fuerte, y si eh notado cambios, me siento masligero, y sonara a broma, me enojo menos!
Siempre eh sido de enojarme muy rapido y andar haciendo corajes en todos lados, y me eh tranquilisado mucho!

Lo que planeo agregar a la dieta es:

Jamon de pechuga de pavo
Pan integral
Queso sin grasa, como requeson o Panela
Barritas de linaza

Una pregunta, estos cereales Kellogs multigrano, avena, salvado de trigo, linaza, etc, me caeran bien?
La verdad que ahora que mi dieta esta muy limitada me gustaria saber que cereales comerciales y barras puedo comer al gusto?

Muchas Gracias Beti y Alex y fewliz navidad :).
 
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