Maratón
Milcíades, avisado del desembarco persa, increpó a los atenienses a hacerles frente. Enviaron al corredor Filípides a Esparta para solicitar ayuda, recorriendo 220 kilómetros en un día a caballo, toda una hazaña. Los espartanos prometieron enviar ayuda, pero argumentaron que, por razones religiosas (ya que se encontraban en el noveno día del mes lunar), no podrían hacerlo sino hasta tres días después, en plenilunio. Milcíades no podía esperar tanto tiempo, y se lanzó al ataque contra los persas con los efectivos con los que contaba.
Las cifras de los atenienses fluctuaban probablemente entre los 10.000 y 15.000 combatientes, y las fuerzas persas con unos 20.000 hombres. Heródoto dice que los persas tenían 600 barcos, si bien otros autores griegos aumentan las fuerzas enemigas hasta el millón de efectivos, unos datos que son sin lugar a dudas exagerados e inverosímiles.
Pero los persas embarcaron su caballeria en los barcos y zarparon para Atenas,dejando su infanteria y arqueros para luchar con los atenienses.Luego de que la caballeria se fuera las fuerzas quedaron equilibradas para ambos bandos.
Los flancos griegos estaban dirigidos por Calímaco, en el derecho, y un general de Platea por la izquierda. Temístocles y Arístides dirigían el cuerpo central. Los griegos se acercaron a los persas (comandados por Artafernes), quienes respondieron con una lluvia de flechas, eludiendo los griegos éstas al precipitarse contra el enemigo, consiguiendo así forzar la disposición en cerradas formaciones de los persas. Esta acción resultó determinante, pues los persas no podían hacer mucho contra las largas lanzas de las fuerzas hoplitas, preparadas para un combate cuerpo a cuerpo, ya que sus arcos no les servían, y las espadas, puñales y espadas cortas no podían hacer gran daño a los griegos protegidos con coraza. Los persas ofrecieron, sin embargo, una gran resistencia, consiguiendo romper en un momento el cerco griego, pero reagrupados los flancos helenos, estos últimos les pusieron en fuga hasta el lugar del desembarco, donde se entabló la última parte del combate.
Los atenienses capturaron ocho barcos, insuficientes sin embargo para cortar la retirada del ejército enemigo, que había sido en gran parte masacrado. Las bajas ascendían a 6.000 por parte persa y sólo 192 por parte griega. Las tropas persas, derrotadas, regresaron al Asia, pero eso no significaba que estuviera solucionado el problema entre persas y griegos, pues pronto estallaría una nueva guerra.
Filípides, según cuenta la leyenda, fue mandado por Milcíades a recorrer los 42 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas para anunciar la victoria griega. Tras anunciar la victoria con la frase «¡Alegraos, atenienses, hemos vencido!», se derrumbó por el esfuerzo y murió.
Despues de la victoria conseguida los atenienses volvieron a Atenas para defenderla de la flota persa que se acercaba;cuando los persas llegaron no podian creer que las fuerzas atenienses triunfaran sobre las suyas, entonces volvieron a Persia. Al cabo de tres dias despues de la batalla los espartanos mandaron 300 hombres, pero ya habia acabado la batalla y solo quedaban los restos de los caidos.
Milcíades, avisado del desembarco persa, increpó a los atenienses a hacerles frente. Enviaron al corredor Filípides a Esparta para solicitar ayuda, recorriendo 220 kilómetros en un día a caballo, toda una hazaña. Los espartanos prometieron enviar ayuda, pero argumentaron que, por razones religiosas (ya que se encontraban en el noveno día del mes lunar), no podrían hacerlo sino hasta tres días después, en plenilunio. Milcíades no podía esperar tanto tiempo, y se lanzó al ataque contra los persas con los efectivos con los que contaba.
Las cifras de los atenienses fluctuaban probablemente entre los 10.000 y 15.000 combatientes, y las fuerzas persas con unos 20.000 hombres. Heródoto dice que los persas tenían 600 barcos, si bien otros autores griegos aumentan las fuerzas enemigas hasta el millón de efectivos, unos datos que son sin lugar a dudas exagerados e inverosímiles.
Pero los persas embarcaron su caballeria en los barcos y zarparon para Atenas,dejando su infanteria y arqueros para luchar con los atenienses.Luego de que la caballeria se fuera las fuerzas quedaron equilibradas para ambos bandos.
Los flancos griegos estaban dirigidos por Calímaco, en el derecho, y un general de Platea por la izquierda. Temístocles y Arístides dirigían el cuerpo central. Los griegos se acercaron a los persas (comandados por Artafernes), quienes respondieron con una lluvia de flechas, eludiendo los griegos éstas al precipitarse contra el enemigo, consiguiendo así forzar la disposición en cerradas formaciones de los persas. Esta acción resultó determinante, pues los persas no podían hacer mucho contra las largas lanzas de las fuerzas hoplitas, preparadas para un combate cuerpo a cuerpo, ya que sus arcos no les servían, y las espadas, puñales y espadas cortas no podían hacer gran daño a los griegos protegidos con coraza. Los persas ofrecieron, sin embargo, una gran resistencia, consiguiendo romper en un momento el cerco griego, pero reagrupados los flancos helenos, estos últimos les pusieron en fuga hasta el lugar del desembarco, donde se entabló la última parte del combate.
Los atenienses capturaron ocho barcos, insuficientes sin embargo para cortar la retirada del ejército enemigo, que había sido en gran parte masacrado. Las bajas ascendían a 6.000 por parte persa y sólo 192 por parte griega. Las tropas persas, derrotadas, regresaron al Asia, pero eso no significaba que estuviera solucionado el problema entre persas y griegos, pues pronto estallaría una nueva guerra.
Filípides, según cuenta la leyenda, fue mandado por Milcíades a recorrer los 42 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas para anunciar la victoria griega. Tras anunciar la victoria con la frase «¡Alegraos, atenienses, hemos vencido!», se derrumbó por el esfuerzo y murió.
Despues de la victoria conseguida los atenienses volvieron a Atenas para defenderla de la flota persa que se acercaba;cuando los persas llegaron no podian creer que las fuerzas atenienses triunfaran sobre las suyas, entonces volvieron a Persia. Al cabo de tres dias despues de la batalla los espartanos mandaron 300 hombres, pero ya habia acabado la batalla y solo quedaban los restos de los caidos.