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¿A quien no le gustaria estar todos los dias de su vida bronceado?
La moda del bronceado
El origen del bronceado parte de una necesidad de mejorar nuestro aspecto externo, especialmente el de la piel. Algo muy en boga durante la última mitad del siglo pasado.
Antaño, los cánones eran justamente los inversos. El tostado se asociaba a los trabajadores del campo que pasaban horas realizando numerosos esfuerzos bajo el Sol. Por contra la aristocracia y nobleza permanecía con la piel blanca inmaculada como reflejo de su ausencia a la exposición de luz solar y, por ende, de tener que trabajar en el campo para vivir.
¿A quién no le gusta estar moreno?
Actualmente en otras culturas orientales, como la China, predominan geles blanqueantes para la piel. Sin duda, una tendencia por la aproximación occidental que experimentan las razas occidentales hacia el blanco occidental.
En el resto del mundo, occidente e integrantes de las razas caucásica, eslava, latina y otras, como árabes, indias, etc. se ha encontrado que un cuerpo bronceado resulta especialmente agradable debido a la uniformidad de su color.
El bronceado evoca un look de playa que se asocia a un estilo de vida ocioso, cuidado y por supuesto musculado: la auténtica quintaesencia del culturismo.
La piel
La piel es el órgano vivo más amplio del cuerpo. Mide aproximadamente dos metros cuadrados. Por este motivo nos permite muchas posibilidades, variando nuestra imagen y estética al cambiar su tonalidad.
Un color dorado nos proporciona gran uniformidad, muestra una imagen impecable, da sombra y volumen óptico al músculo y además constata la superación puntual de quien lo luce contra la efimeridad que supone mantenerlo.
En función de los objetivos que buscamos con un bronceado escogeremos una metodología adecuada para llevarlo a cabo.
En el mundo del culturismo, podemos encontrar diversas facetas en las que un bronceado se hace más que necesario.
Duración
Lo primero antes de iniciar cualquier programa de bronceado es determinar la duración aproximada que deseamos mantenernos con color. Obviamente, los medios y los resultados son muy distintos si se trata de una sesión de fotografía muscular in-door, poses en una competición, mantenerlo simplemente por unos días por un acontecimiento o bien disfrutarlo durante varios meses, algo que además requiere una regularidad en el mantenimiento.
El bronceado es especialmente recomendable en culturistas durante el invierno, lo que provoca preocupación por el aspecto y un cuidado permanente, al carecer de la luz del Sol para obtener sus beneficios. Existen dos modos para obtener color: bien por exposición a rayos ultravioleta o bien coloreando la piel con geles y cosmética.
Respecto a la exposición a rayos UV, disponemos de la luz Solar y la inducida por lámparas artificiales, que trataremos después.
Sobre los cosméticos, contamos con geles colorantes, maquillaje, tintes y autobronceadores, que luego veremos en detalle.
Fototipos
Antes de nada, vamos a clasificar el tipo de piel según su color inicial y reacción a los UV, es decir, el fototipo:
• Tipo 1: Personas eslavas, pelo y ojos claros, piel clara. Se queman casi siempre y no se broncean con la exposición de rayos ultravioleta.
• Tipo 2: Personas de piel y ojos claros. Se queman algunas veces y suelen broncearse tras un enrojecimiento previo.
• Tipo 3: Personas de tez blanca, no demasiado clara, ojos marrones y pelo oscuro. No suelen quemarse y se broncean con facilidad.
• Tipo 4: Personas de piel oscura o negra, ojos oscuros. No se queman nunca con luz Solar y tampoco obtienen un tono bronceado.
Fotoprotectores
Para los tres primeros fototipos, si se exponen a los rayos UV, es recomendable el uso de fotoprotectores de una intensidad SPF predefinida con el fin de permitir una adaptación progresiva de la piel y asilarla de daños intensos en forma de enrojecimiento.
Un fotoprotector es cualquier producto con propiedades de protección solar. A menudo son cremas que se aplican por vía tópica y extienden sobre la piel, de una intensidad SPF (solar protection factor) a nivel comercial entre 2 y 60. A menor escala de fototipo, mayor SPF de fotoprotector.
No es posible orientar sobre su uso exacto, porque cada persona encaja más o menos en un fototipo, pero como norma general debe usarse hasta que se note un tono al 50% del máximo al que la piel puede colorearse y siempre de forma paulatina y constante.
Estos productos son sumamente aconsejables cuando la exposición puede durar horas, como en la playa o en nieve. Especialmente, porque los daños producidos son acumulativos durante toda la vida, pues la piel dispone de memoria y fotosensibilidad propia, algo que nos incurriría en un melanoma (mancha irregular, oscura, antiestética, de 1-2cm y que suele aparecer en zonas poco expuestas al Sol). Su extensión hace inevitable el cáncer de piel, por lo que la prevención siempre es necesaria. Además, se debe hacer una exploración regular en busca del caso más grave, el comentado del melanoma. Está muy relacionado con personas de gran abundancia de nevus.
El mal uso y abuso además pueden desencadenar alteraciones del ADN celular, reacciones fotoalérgicas y fototóxicas, lesiones actínicas (precursoras de lesiones tumorales), el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de cataratas.
Fotoprotectores particulares para zonas particulares como los labios son imprescindibles, así como para párpados y otras zonas muy poco expuestas al Sol. Especialmente delicado es el cuero cabelludo. El cabello tiene como misión aislarlo de la radiación. Tanto si se lleva corto, de longitud media o largo, se hace imprescindible el uso de fotoprotectores capilares. Son mucho menos aceitosos, vienen con vaporizador y sin perfume para no interactuar si usamos algún tipo de fragancia. Otra solución más rápida aunque menos estética en ocasiones, es el uso de una gorra.
Una vez conocidos los tipos de piel y sus protectores, vamos de lleno a los métodos para obtener el bronceado o color.
Medios para broncearse
Existen diversos medios para conseguir el color, englobados en dos grandes grupos, como hemos comentado. Vamos a detallarlos todos:
Toma el Sol con precaución.
Primer grupo: exposición a rayos UV
Disponemos de la luz solar y la inducida por las lámparas artificiales. En la exposición directa a la luz solar (lo que comunmente de denomina tomar el Sol) influyen los siguientes factores:
• Terrestres: por el reflejo terrestre del Sol con la litosfera (superficie terrestre) como la arena de la playa, el agua del mar o la nieve. También influye la ausencia o no de sombra.
• Climáticos: la intensidad o ausencia de viento, lluvia, nubes o el bajo grosor de la capa de ozono.
• Temporales: las horas de exposición, perpendicularidad de los rayos del Sol y las fechas en las que nos exponemos.
En este caso el color se produce como una reacción corporal de los melanocitos de la epidermis, los cuales oscurecen la zona para evitar daño de los rayos. No se puede determinar una intensidad y duración en este caso, puesto que hay factores incontrolables que lo determinan, y sobre todo debemos atender al fototipo.
Un fototipo 3 (el estándar en hispanos) requiere una primera exposición corta en las primeras y últimas horas del Sol. Tras dos días, la exposición puede ser mayor. Finalmente, después de una o dos semanas, la exposición puede transcurrir en las horas centrales, donde el Sol cae perpendicular, siempre usando un fotoprotector.
Lo corte pq era muy largooo
SALUDOS
La moda del bronceado
El origen del bronceado parte de una necesidad de mejorar nuestro aspecto externo, especialmente el de la piel. Algo muy en boga durante la última mitad del siglo pasado.
Antaño, los cánones eran justamente los inversos. El tostado se asociaba a los trabajadores del campo que pasaban horas realizando numerosos esfuerzos bajo el Sol. Por contra la aristocracia y nobleza permanecía con la piel blanca inmaculada como reflejo de su ausencia a la exposición de luz solar y, por ende, de tener que trabajar en el campo para vivir.
¿A quién no le gusta estar moreno?
Actualmente en otras culturas orientales, como la China, predominan geles blanqueantes para la piel. Sin duda, una tendencia por la aproximación occidental que experimentan las razas occidentales hacia el blanco occidental.
En el resto del mundo, occidente e integrantes de las razas caucásica, eslava, latina y otras, como árabes, indias, etc. se ha encontrado que un cuerpo bronceado resulta especialmente agradable debido a la uniformidad de su color.
El bronceado evoca un look de playa que se asocia a un estilo de vida ocioso, cuidado y por supuesto musculado: la auténtica quintaesencia del culturismo.
La piel
La piel es el órgano vivo más amplio del cuerpo. Mide aproximadamente dos metros cuadrados. Por este motivo nos permite muchas posibilidades, variando nuestra imagen y estética al cambiar su tonalidad.
Un color dorado nos proporciona gran uniformidad, muestra una imagen impecable, da sombra y volumen óptico al músculo y además constata la superación puntual de quien lo luce contra la efimeridad que supone mantenerlo.
En función de los objetivos que buscamos con un bronceado escogeremos una metodología adecuada para llevarlo a cabo.
En el mundo del culturismo, podemos encontrar diversas facetas en las que un bronceado se hace más que necesario.
Duración
Lo primero antes de iniciar cualquier programa de bronceado es determinar la duración aproximada que deseamos mantenernos con color. Obviamente, los medios y los resultados son muy distintos si se trata de una sesión de fotografía muscular in-door, poses en una competición, mantenerlo simplemente por unos días por un acontecimiento o bien disfrutarlo durante varios meses, algo que además requiere una regularidad en el mantenimiento.
El bronceado es especialmente recomendable en culturistas durante el invierno, lo que provoca preocupación por el aspecto y un cuidado permanente, al carecer de la luz del Sol para obtener sus beneficios. Existen dos modos para obtener color: bien por exposición a rayos ultravioleta o bien coloreando la piel con geles y cosmética.
Respecto a la exposición a rayos UV, disponemos de la luz Solar y la inducida por lámparas artificiales, que trataremos después.
Sobre los cosméticos, contamos con geles colorantes, maquillaje, tintes y autobronceadores, que luego veremos en detalle.
Fototipos
Antes de nada, vamos a clasificar el tipo de piel según su color inicial y reacción a los UV, es decir, el fototipo:
• Tipo 1: Personas eslavas, pelo y ojos claros, piel clara. Se queman casi siempre y no se broncean con la exposición de rayos ultravioleta.
• Tipo 2: Personas de piel y ojos claros. Se queman algunas veces y suelen broncearse tras un enrojecimiento previo.
• Tipo 3: Personas de tez blanca, no demasiado clara, ojos marrones y pelo oscuro. No suelen quemarse y se broncean con facilidad.
• Tipo 4: Personas de piel oscura o negra, ojos oscuros. No se queman nunca con luz Solar y tampoco obtienen un tono bronceado.
Fotoprotectores
Para los tres primeros fototipos, si se exponen a los rayos UV, es recomendable el uso de fotoprotectores de una intensidad SPF predefinida con el fin de permitir una adaptación progresiva de la piel y asilarla de daños intensos en forma de enrojecimiento.
Un fotoprotector es cualquier producto con propiedades de protección solar. A menudo son cremas que se aplican por vía tópica y extienden sobre la piel, de una intensidad SPF (solar protection factor) a nivel comercial entre 2 y 60. A menor escala de fototipo, mayor SPF de fotoprotector.
No es posible orientar sobre su uso exacto, porque cada persona encaja más o menos en un fototipo, pero como norma general debe usarse hasta que se note un tono al 50% del máximo al que la piel puede colorearse y siempre de forma paulatina y constante.
Estos productos son sumamente aconsejables cuando la exposición puede durar horas, como en la playa o en nieve. Especialmente, porque los daños producidos son acumulativos durante toda la vida, pues la piel dispone de memoria y fotosensibilidad propia, algo que nos incurriría en un melanoma (mancha irregular, oscura, antiestética, de 1-2cm y que suele aparecer en zonas poco expuestas al Sol). Su extensión hace inevitable el cáncer de piel, por lo que la prevención siempre es necesaria. Además, se debe hacer una exploración regular en busca del caso más grave, el comentado del melanoma. Está muy relacionado con personas de gran abundancia de nevus.
El mal uso y abuso además pueden desencadenar alteraciones del ADN celular, reacciones fotoalérgicas y fototóxicas, lesiones actínicas (precursoras de lesiones tumorales), el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de cataratas.
Fotoprotectores particulares para zonas particulares como los labios son imprescindibles, así como para párpados y otras zonas muy poco expuestas al Sol. Especialmente delicado es el cuero cabelludo. El cabello tiene como misión aislarlo de la radiación. Tanto si se lleva corto, de longitud media o largo, se hace imprescindible el uso de fotoprotectores capilares. Son mucho menos aceitosos, vienen con vaporizador y sin perfume para no interactuar si usamos algún tipo de fragancia. Otra solución más rápida aunque menos estética en ocasiones, es el uso de una gorra.
Una vez conocidos los tipos de piel y sus protectores, vamos de lleno a los métodos para obtener el bronceado o color.
Medios para broncearse
Existen diversos medios para conseguir el color, englobados en dos grandes grupos, como hemos comentado. Vamos a detallarlos todos:
Toma el Sol con precaución.
Primer grupo: exposición a rayos UV
Disponemos de la luz solar y la inducida por las lámparas artificiales. En la exposición directa a la luz solar (lo que comunmente de denomina tomar el Sol) influyen los siguientes factores:
• Terrestres: por el reflejo terrestre del Sol con la litosfera (superficie terrestre) como la arena de la playa, el agua del mar o la nieve. También influye la ausencia o no de sombra.
• Climáticos: la intensidad o ausencia de viento, lluvia, nubes o el bajo grosor de la capa de ozono.
• Temporales: las horas de exposición, perpendicularidad de los rayos del Sol y las fechas en las que nos exponemos.
En este caso el color se produce como una reacción corporal de los melanocitos de la epidermis, los cuales oscurecen la zona para evitar daño de los rayos. No se puede determinar una intensidad y duración en este caso, puesto que hay factores incontrolables que lo determinan, y sobre todo debemos atender al fototipo.
Un fototipo 3 (el estándar en hispanos) requiere una primera exposición corta en las primeras y últimas horas del Sol. Tras dos días, la exposición puede ser mayor. Finalmente, después de una o dos semanas, la exposición puede transcurrir en las horas centrales, donde el Sol cae perpendicular, siempre usando un fotoprotector.
Lo corte pq era muy largooo
SALUDOS