El SIDA carece de existencia real. No se ha presentado una sola evidencia científica de su existencia, y el criterio con el que se considera a una persona seropositiva varía según país. Las medicaciones que han servido para tratar a sus presuntos enfermos han resultado ser altamente tóxicas y son las que los han llevado finalmente a la muerte.
Muchos enfermos de sida y varios grupos científicos luchan contra la tesis oficial del SIDA, que enmascara una trama de intereses realmente macabra.
Si quieres exigir al plan nacional sobre el SIDA pruebas sobre su existencia, firma la petición aqui:
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Luego de la infección con el HIV, la progresión a la manifestación de la enfermedad, es decir, el SIDA, lleva un plazo de tiempo indeterminado.
Sin los actuales avances en el tratamiento antirretroviral, mucha gente habría evolucionado a SIDA y fallecido.
El virus HIV existe, no hay discusión científica alguna al respecto. Tiene ciertos receptores que le permite ingresar y replicarse en ciertas células del sistema inmune, en especial los linfocitos T CD4+.
A medida que pase el tiempo, la destrucción de estas células clave de la inmunidad lleva a adquirir todo tipo de enfermedades oportunistas, incluidos virus oncogénicos como el virus herpes humano 8 causante del sarcoma de Kaposi (el cual luego de los avances en las terapias antirretrovirales disminuyó significativamente su incidencia) y toda clase de virus, hongos y bacterias que normalmente no causan enfermedad a una persona sana.
Si la infección del HIV fuera inocua, no deberían destruirse las células a cargo de las defensas inmunológicas. Pero claramente no es así.
La tuberculosis por ej. que hace 30 años se creía que iba a desaparecer definitivamente resurgió fuertemente de la mano del SIDA y adquiriendo resistencia a los ATB, ahora es un problema que afecta además a otros sectores vulnerables.