La pequeña muerte
Párrafos extractados del libro El hombre multiorgasmico Mantak Chia
Los cuentos populares occidentales coinciden con los taoístas en cuanto a la importancia de conservar
la energía sexual. Los deportistas, que conocen desde hace mucho tiempo la debilidad y el letargo que
siguen a la eyaculación, se abstienen del contacto sexual la noche anterior a un «partido importante».
Los artistas también han comprobado cómo la eyaculación afecta a su trabajo. El conocido músico de
jazz, Miles Davis, lo explicaba en una entrevista publicada en la revista Playboy:
Davis: No puedes correrte y después pelear o tocar música. No se puede hacer. Cuando estoy a
punto de irme, me voy. Pero lo que no hago es irme y después tocar.
Playboy: Explícalo en términos más sencillos.
Davis: Pregúntaselo a Mohammed Alí. Si se va, no puede pelear ni dos minutos. ¡Mierda, no
podría ni conmigo!
Playboy: ¿Pelearías con Mohammed Alí en esas condiciones para demostrar tu afirmación?
Davis: Sí señor, sí que lo haría. Pero tiene que prometerme que va a follar primero. Si no folla, yo
no peleo con él. Cuando te corres das toda tu energía. Quiero decir que ¡la das toda! Por eso, si follas
antes de una sesión de jazz, ¿cómo vas a tener algo que dar cuando llegue el momento?
El 3 de diciembre de 1992 el New York Times informó en primera página de una sorprendente
investigación científica que parece confirmar la antigua comprensión taoísta sobre los costes que la
producción de esperma supone para el cuerpo masculino. El doctor Wayne Van Voorhies, de la
Universidad de Arizona, comentó: «Estos resultados eran lo que menos me esperaba cuando empecé el
experimento. Me sorprendieron tanto que los repasé cuatro veces para asegurarme de que eran
correctos. Básicamente implican que no podemos seguir manteniendo muchas de nuestras nociones
preconcebidas (sobre la sexualidad masculina)
El Dr. Van Voorhies estudia la vida de unos gusanos simples pero significativos llamados nematodos.
Tal vez te preguntes: «¿Y qué es lo que los gusanos tienen que ver con mi sexualidad?». Bueno, los
nematodos no son una variedad de gusanos común, como los del jardín. El Dr. Philip Anderson de la
Universidad de Wisconsin nos lo explica: «Los genes y los procesos bioquímicos de los nematodos
son los mismos que los de los humanos y otros mamíferos». Los nematodos suelen sustituir a los
sujetos humanos en los estudios científicos.
El Dr. Van Voorhies hizo pruebas con tres tipos de gusanos masculinos. Al primer grupo se le
permitió aparearse a voluntad, lo que requería que produjeran esperma continuamente: como media,
estos donjuanes sólo vivieron 8’1 días (en general, los nematodos tienen una vida breve). Al segundo
grupo no se les permitió aparearse: estos gusanos monásticos, por así llamarlos, vivieron una media de
11’1 días. Pero lo realmente sorprendente es que los del tercer grupo, el de gusanos multiorgásmicos
que no tenían que producir constantemente esperma aunque se les permitía aparearse a voluntad,
vivieron cerca de 14 días; es decir, ¡más de un 50 por ciento más que los que tenían que producir
esperma continuamente!
El Times concluyó: «Este nuevo trabajo sugiere que la producción ininterrumpida de esperma les sale
cara a los machos, quizá porque requiera el uso de complejos procesos bioquímicos y enzimáticos que
producen desechos metabólicos dañinos». En el artículo incluso se llega a sugerir que «la diferencia en
la longevidad de hombres y mujeres puede estar ligada a la producción de esperma. Como media, las
mujeres viven seis años más que los hombres»
También hay otras teorías que explican la diferencia en la esperanza de vida de hombres y mujeres en
base a los distintos estilos de vida y a las diferencias hormonales. Pero lo que es muy cierto sobre la
producción de esperma, acorte o no la vida, es que debilita la fuerza masculina.
Un examen simple de la aritmética implicada en la producción de esperma puede ayudamos a explicar
por qué la eyaculación puede resultar tan costosa para el cuerpo. Una eyaculación media contiene
entre 50 y 250 millones de espermatozoides (en teoría, si cada uno de ellos fertilizara un óvulo, ¡de
una a cinco eyaculaciones podrían repoblar todos los Estados Unidos!). Cada una de esas células
espermáticas es capaz de crear la mitad de un nuevo y completo ser humano. Cualquier fábrica que
produzca de 50 a 250 millones de productos necesita nuevos materiales y en este caso el material eres
tú mismo. Aunque tu cuerpo produce una gran cantidad de esperma cada día, su valor no debe ser
subestimado. Si tu cuerpo no necesita reabastecerse de esperma, según el Tao, esa energía podrá ser
usada para fortalecer tu cuerpo y tu mente.
Cada vez que eyaculas, tu cuerpo asume que se está preparando para crear una nueva vida. Según el
Tao, todos tus órganos y glándulas dan lo mejor de su energía, la llamada energía orgásmica. En
muchas especies, una vez que se ha dado esta energía, una vez que se ha perdido la semilla, el cuerpo
del animal comienza a deteriorarse. Los salmones, por ejemplo, mueren poco después de depositar sus
huevos. Cualquiera que haya practicado la jardinería sabe que las plantas mueren o reducen mucho su
actividad después de dar la semilla, y que aquellas a las que se impide producir semillas viven más
tiempo. En cualquier caso, nosotros, afortunadamente, no morimos después de eyacular; los taoístas
saben que somos parte de la naturaleza y que debemos entender sus leyes.
Según Sexual behaviour in the human male (popularmente conocido como el informe Kinsey), el
hombre tiene una media de cinco mil eyaculaciones durante su vida; y algunos hombres eyaculan
muchas, muchas más veces. En el curso de su vida sexual, un solo hombre eyacula (incluyendo las
veces en que se encierra en el cuarto de baño) un trillón de espermatozoides. Teniendo en cuenta que
algunas de estas eyaculaciones tienen lugar estando con una mujer, las probabilidades que tiene de
transmitir su código genético son muy elevadas. Por tanto no es necesario que la mayoría de las veces
que hacemos el amor (no para procrear sino por placer) derramemos nuestra semilla y agotemos
nuestro cuerpo.