El hombre se considera como un ser dormido llamado a despertar. Dormido por la carencia de un conocimiento real de sí mismo, de su propia esencia. El alma humana sería el instrumento que cumple la función de permitir a la esencia o espíritu operar en el mundo material. Para lo cual cuenta con tres centros desde los que dirigir su vida: el físico, el emocional y el intelectual. El hecho de que cada persona tenga desarrollado un centro más que otro depende ya de su estructura psíquica.
- A los que destacan por su dominio del cuerpo físico (la mayoría de los veteranos de este foro) se les denomina faquires. Su aprendizaje en ese aspecto suele ser muy rápido y vertebran su vida en torno a la acción. Suelen gozar de un gran sentido del ritmo y el movimiento. Se caracterizan también por ser irritables e ir al grano en los asuntos. De carácter práctico, encuentran en la acción el sentido a su vida. Trabajan con el espacio, el volumen y el movimiento. Su constitución física tiende a ser musculosa y atlética. La distorsión del faquir es el culturista carente de emoción y nulo intelecto que dedica su energía casi exclusivamente a cultivar el cuerpo.
- A las personas de predominio emocional se las conoce como monjes. Encuentran el sentido de su vida en el desarrollo del potencial emocional y tienen mucha conexión con la espiritualidad, la naturaleza y las artes, especialmente la música. Sus emociones siempre están a flor de piel, siendo maternales y protectores. Suelen comer mucho. Su mirada suele ser romántica y son muy sensibles a cuanto sucede pues su respuesta emocional lo amplifica todo. Su tipo físico tiende a formas redondeadas y a la obesidad. El monje en desequilibrio se vuelca en las pasiones románticas hasta la autodestrucción.
- A las personas con predominio intelectual se las llama yoguis. Suelen ser racionales y analíticas, cuya motivación es encontrar respuestas y averiguar su posición en el mundo. Pueden distanciarse emocionalmente frente a los acontecimientos y en general suelen ser pasivos físicamente. Su actividad mental interna es muy elevada pues habitan la esfera de las ideas y los conceptos. Físicamente suelen ser huesudos y delgados. La distorsión del yogui es el intelectualoide que cree que lo sabe todo y pretende dar solución a todos los problemas desde un análisis mental.
Para equilibrar el centro dominante de cada persona es necesario dedicar tiempo a actividades relacionadas con los otros dos centros y lograr así que la energía se distribuya a través de los tres. El Cuarto Camino es desarrollar esos tres potenciales del hombre de forma armónica y equilibrada: cuando nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras acciones van en la misma dirección todo nuestro ser se integra y somos quienes realmente somos.
- A los que destacan por su dominio del cuerpo físico (la mayoría de los veteranos de este foro) se les denomina faquires. Su aprendizaje en ese aspecto suele ser muy rápido y vertebran su vida en torno a la acción. Suelen gozar de un gran sentido del ritmo y el movimiento. Se caracterizan también por ser irritables e ir al grano en los asuntos. De carácter práctico, encuentran en la acción el sentido a su vida. Trabajan con el espacio, el volumen y el movimiento. Su constitución física tiende a ser musculosa y atlética. La distorsión del faquir es el culturista carente de emoción y nulo intelecto que dedica su energía casi exclusivamente a cultivar el cuerpo.
- A las personas de predominio emocional se las conoce como monjes. Encuentran el sentido de su vida en el desarrollo del potencial emocional y tienen mucha conexión con la espiritualidad, la naturaleza y las artes, especialmente la música. Sus emociones siempre están a flor de piel, siendo maternales y protectores. Suelen comer mucho. Su mirada suele ser romántica y son muy sensibles a cuanto sucede pues su respuesta emocional lo amplifica todo. Su tipo físico tiende a formas redondeadas y a la obesidad. El monje en desequilibrio se vuelca en las pasiones románticas hasta la autodestrucción.
- A las personas con predominio intelectual se las llama yoguis. Suelen ser racionales y analíticas, cuya motivación es encontrar respuestas y averiguar su posición en el mundo. Pueden distanciarse emocionalmente frente a los acontecimientos y en general suelen ser pasivos físicamente. Su actividad mental interna es muy elevada pues habitan la esfera de las ideas y los conceptos. Físicamente suelen ser huesudos y delgados. La distorsión del yogui es el intelectualoide que cree que lo sabe todo y pretende dar solución a todos los problemas desde un análisis mental.
Para equilibrar el centro dominante de cada persona es necesario dedicar tiempo a actividades relacionadas con los otros dos centros y lograr así que la energía se distribuya a través de los tres. El Cuarto Camino es desarrollar esos tres potenciales del hombre de forma armónica y equilibrada: cuando nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras acciones van en la misma dirección todo nuestro ser se integra y somos quienes realmente somos.