Cubano de acero
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¿Qué vestigios han dejado los hijos de Galicia en la vida de los cubanos? ¿Cuál ha sido su contribución en esta isla?, a estas y otras muchas interrogantes usted podrá dar respuesta en el libro “Los gallegos de La Habana”, de la periodista Ángela Oramas, este volumen es un digno homenaje a esa región española a la cual está dedicada la XVII Feria Internacional del Libro.
Los asistentes a la presentación de este volumen colmaron la sala José Lezama Lima de la otrora Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, ansiosos por conocer más sobre la presencia de la emigración gallega en la Habana. La ocasión también fue propicia para dar a conocer otros dos títulos publicados en idioma gallego: “Da vendima zafra” de Emilio Comas y “A voz do emigrante” de Olegario Sotelo.
Según Ángela Oramas este volumen es una suerte de ensayo, en el que se evidencia la investigación profunda que ha tenido que hacer sobre los gallegos y su estancia en la capital de Cuba. El ejemplar también está conformado por un grupo de testimonios y semblanzas y tiene un último capítulo dedicado a la gráfica.
En su afán por conocer más sobre esta interesante propuesta, que forma parte de las obras presentadas en el marco de la XVII Feria Internacional del Libro, Habana Radio pudo dialogar en exclusiva con la escritora de este volumen.
“El libro comienza hacia los finales del siglo XIX, pues ya desde ese entonces los hijos de Galicia se habían vinculado a nuestra sociedad. La mayoría de ellos nunca pudo volver a su tierra natal por cuestiones económicas, ya que jamás lograron comprar un pasaje de regreso, ni siquiera aquellos que habían sido traídos como soldados para la guerra Hispano-Cubana, muchos de los cuales se pasaron a las filas del Ejército Libertador. Un gran número de estos jóvenes se casaron aquí, crearon su propia familia: empezaron a tener sus raíces en Cuba.
“Como se conoce la emigración gallega hacia América tiene su origen en la desastrosa situación que existía en Galicia entre los siglos XIX y hasta casi la década del 70´ del XX. Hay que destacar que esta era una de las regiones más pobres de España y muchos de sus habitantes vinieron a este continente buscando el Dorado, sin embargo la mayoría no lo encontró. “El ejemplar también contempla la compleja situación que existía en la Isla y cómo esta realidad afectó a la inmensa colonia gallega. En La Habana comienza a ser un personaje casi emblemático: El Bodeguero Gallego, ya que muchos tenían despensas de víveres en esta ciudad. Es así como se inicia su fuerte presencia en la sociedad y el cubano comienza a ver a este extranjero como algo muy afín, muy familiar.
“Era tan fuerte la presencia gallega en La Habana que los cubanos comienzan a llamar gallego a cualquier español, aunque procediese de otra región del país ibérico. Y hay que destacar que en la actualidad aún muchos llaman gallegos a los españoles”.
Si no fuese por los gallegos...
“Cuando todavía no había sido fundada la villa de San Cristóbal de La Habana el primer gallego que pone un pie en esta zona es Sebastián de Ocampo. Él desembarca con sus hombres en el puerto de este territorio para realizar el mantenimiento a sus naves. Es precisamente Ocampo el que le pone el nombre que actualmente tiene este ancladero: Puerto Carena. Lo cual demuestra que La Habana, inclusive antes de su fundación, tenía ya presencia gallega.
“Los nacidos en Galicia y sus descendientes dejaron una fuerte impronta en la cultura, la sociedad y la política cubana. El matancero Miguel Failde, quien era hijo de un gallego, fue el creador del danzón, género musical emblemático de Cuba. Las mundialmente conocidas Cuevas de Bellamar (Matanzas) eran a finales del siglo XIX una finca propiedad de un gallego, el cual tenía un mozo de origen chino que cavando la tierra se le fue la lanza por un hueco y así es como se descubren las Cuevas de Bellamar. Es decir, el primer espeleólogo que tiene Cuba y el iniciador del turismo en la isla fue, precisamente, un gallego.
“El libro refleja además el aporte de ellos en la historia más reciente de Cuba, por ejemplo su participación en el Asalto al Cuartel Moncada en 1953. En el asalto entre descendientes y gallegos combatieron más de 15. Los dos principales jefes de esta acción revolucionaria, Fidel Castro y Abel Santamaría: son hijos de gallegos. En esta operación caen también algunos oriundos de Galicia, tal es el caso de Julio Trigo. Ya en la etapa de la Sierra Maestra hay tres hermanos gallegos que se lanzan a la lucha uno de ellos, el más pequeño, muere en combate. De estos tres hermanos aún hay uno que hoy se encuentra entre nosotros, me refiero a Manuel Díaz, quien es el único hijo de dicha región española que ostenta los grados de Comandante. Este volumen también recoge otras muchas historias que evidencian la participación de los gallegos en la historia y en la Revolución cubana.
“Termino el libro con el Caballero de París porque él no era francés sino gallego. La historia del personaje callejero más querido de La Habana la culmino cuando el historiador de esta ciudad, Eusebio Leal Spengler y el musicólogo Helio Orobio trasladan sus restos a la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, que es el lugar donde reposan hoy sus restos. A la entrada de este centro está la estatua del Caballero de París de la misma forma como él andaba La Habana, o sea el gesto típico de él. Esta figura de bronce es ya tan emblemática como lo es la Giraldilla. Yo por mi parte cuando camino por La Habana con mis nietos llegó hasta la estatua y les digo a ellos: «pídanle permiso al Caballero para entrar a caminar por La Habana Vieja».
Cuba: fuente de inspitración de los gallegos
“Esta Isla fue musa y hogar de grandes intelectuales de Galicia. Ramón Cabanillas, uno de los poetas gallegos más renombrados del siglo XX, vivió en Cuba. También en dos ocasiones Valle-Inclán visitó La Habana y quedó tan impactado con esta ciudad que realizó crónicas y otros trabajos en los cuales contaba sobre las vivencias que aquí había tenido; este hombre, incluso, defendió con ahínco la participación de los cubanos en su guerra de independencia: estuvo más del lado de los cubanos que de su propia España.
“Aquí también se creó La Sociedad Iniciadora y Protectora de la Real Academia de la Lengua Gallega, su creador fue José Fontenla Leal y este le pidió a Manuel Murguía, el gran historiador de Galicia, casado con la poetisa Rosalía de Castro, que por favor aceptara ser el primer presidente esta academia y así ocurrió.
“La Habana también fue fuente de inspiración para Rosalía de Castro. Aunque ella nunca estuvo aquí, en su extensa obra literaria, tanto en la prosa como en el verso, se refirió en varias ocasiones a esta tierra. Una de sus poesías más conocidas comienza diciendo: Galicia está pobre/ para La Habana me voy. Esta mujer además tuvo en la capital cubana mucho apoyo de la emigración gallega, ya que son estos fueron quienes le hicieron en 1889 la primera edición de su famoso libro de poesía Joyas nuevas. Ella en agradecimiento a esa iniciativa se lo dedicó al Centro Gallego.
“En el acápite de este libro que le reservo a las mujeres, hablo de Rosalía de Castro, ya que su presencia cultural aún en la actualidad está vigente a través de la sociedad que lleva su nombre, la cual es una escuela de baile y canto. En esta institución está lo mejor del folklore gallego”.
La historia del Himno gallego
“En el año 1906 los hijos de Galicia compraron el teatro Tacón (actual Gran Teatro Nacional de Cuba), aquí radicó el más importante centro de América en esa época. Fue ahí, precisamente donde se estrenó en 1907 el Himno Gallego. “El gallego José Fontenla Leal, quien había emigrado a la Isla con solo cuatro años de edad fue el máximo promotor de que su tierra natal tuviese su propio himno, ya que él nunca dejó de ser gallego y siempre pensó por su Galicia. Este hombre no solo fue el promotor de esta creación sino también de la Real Academia de la Lengua Gallega, y ya más recientemente me han dicho que también tuvo que ver con el diseño de la bandera de Galicia, pero hasta ahí no llego en mi libro. “A Fontela le urgía un himno, para así poder identificar a su patria. Entonces le escribe al famoso compositor gallego, Pascual Veiga, quien tenía una marcha desde 1880, la cual podía ser utilizada con el propósito de ponerle melodía a la canción con que se reconocería la ciudad española.
“Es el propio Veiga quien le escribe al poeta Eduardo Condal y le pide permiso para utilizar su poesía Os pinos, que es muy bella y donde se describe además el paisaje de Galicia, esta obra en verso está cargada también de esa nostalgia que acompaña siempre al gallego y que lo ha acompañado por día. “Entonces los dos maestros, Veiga y Condal, envían música y letra a Fontenla Leal. Este último le pide a la banda municipal de La Habana, la cual era dirigida en aquel entonces por el maestro Tomás Guillermo, que interprete el 20 de diciembre de 1907, hace más 100 años, el Himno de Galicia. Su estreno fue un acontecimiento muy emocionante para la inmensa colonia gallega que existía entonces en La Habana”.
Experiencia sobre la confección del libro
“La parte que yo le dedico a los testimonios fue muy difícil. Al principio yo tenía como primera pregunta: «¿le gustaría a usted regresar a Galicia?» Y a esas personas se le llenaban los ojos de lágrimas, porque ellos siguen teniendo a su patria en el corazón igual que tienen a La Habana. Por eso tuve que dejar esta pregunta para el final, porque me di cuenta que nunca el emigrado va olvidar a su tierra, siempre va a arrastrar de por vida esa nostalgia y ese amor tan profundo que viene incluso desde la cuna y esto lo pude evidenciar con mis entrevistados ya que muchos no han olvidado su lengua materna: la lengua gallega.
“Cuando yo les hacía esta interrogante muchos me respondían: «para qué volver si allí nadie nos espera, allá no tenemos familia, pero sin embargo seguimos amando a Galicia, la tenemos en el corazón». Al indagar sobre por qué habían emigrado, casi todos tenían el mismo incentivo: la pobreza de sus aldeas, hubo quienes me dijeron que hasta el año 1973, en sus pueblos no había electricidad. Ellos aquí han credo una familia, han amado y aman tanto a La Habana como a Galicia por eso piensan que ya no hay razón de regresar”.
Presente la cultura gallega
“Yo no soy de ascendencia gallega, sino que me lleva a investigar sobre ellos mi primer libro y es por este que empiezo a descubrir su fuerte presencia en nuestra historia. Actualmente existe la Federación Gallega de Cuba, en este lugar se celebran muchísimas actividades donde se vela porque lo más genuino de Galicia no sea olvidado, de alguna manera ellos tratan que sus costumbres no queden en la desmemoria. La colonia de los gallegos en estos momentos es muy pequeña, casi todos son bastante longevos, sin embargo hacen todo lo posible porque sus hijos y nietos conozcan las raíces de su pueblo, de Galicia. Su presencia no es tan fuerte como cuando se produjo la gran oleada de emigrantes hacia La Habana entre 1900 y 1930, pero yo creo que en la actualidad la pequeña colonia gallega sí sigue manteniendo sus costumbres, su cultura”.
Galicia en la Feria del Libro
“Para mí ha sido una sorpresa cuando yo escuché el año pasado que la letra invitada en la feria del libro de febrero de 2008 sería la letra gallega porque ya en esos momento yo tenía terminado mis tres libros sobre gallegos que son: Los gallegos de La Habana, Remembranzas de gallegas en La Habana y El arquitecto gallego de Colón, los tres volúmenes estuvieron terminados sin tener la menor idea de que una vez concluida la edición de ellos sería Galicia la invitada de honor. Para mí esto ha sido una sorpresa tremenda porque los libros no han sido escritos pensando en este acontecimiento de la Feria del Libro de La Habana, no tuvieron ese incentivo fueron hechos casi por azar”.
Para los lectores
“Yo pienso que es interesante para todo cubano, habanero o los que hemos tomado La Habana ya como nuestro lugar de residencia permanente, pues la presencia gallega es muy importante para conocer también la historia de La Habana. Y es que están presentes en etapas muy importantes de la vida social, política y cultural de nuestra capital, eso lo he tratado de recoger a manera de síntesis y utilizando tal vez las técnicas que nosotros en periodismo más empleamos. Está aquí la historia de la fuerte colonia gallega durante el siglo XX.
“Yo pretendo que el lector reciba Los gallegos en La Habana como una suerte de retrato espiritual del alma gallega habanera, capaz de revelar el difícil proceso de adaptación del emigrado en tierras cubanas. En un tiempo en que ni tampoco para ellos en mayoría fue fácil su vida en la capital cubana y me estoy refiriendo a esa etapa de la República, pero su idiosincrasia ha quedado muy fuertemente plasmada durante esa centuria en la sociedad habanera. Trato en estos escritos que el lector pueda conocer la identidad del gallego y al mismo tiempo de cómo La Habana ha agradecido también su impronta”.
Maydelis Gómez Samón y Lisset Argüelles Montesinos
Los asistentes a la presentación de este volumen colmaron la sala José Lezama Lima de la otrora Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, ansiosos por conocer más sobre la presencia de la emigración gallega en la Habana. La ocasión también fue propicia para dar a conocer otros dos títulos publicados en idioma gallego: “Da vendima zafra” de Emilio Comas y “A voz do emigrante” de Olegario Sotelo.
Según Ángela Oramas este volumen es una suerte de ensayo, en el que se evidencia la investigación profunda que ha tenido que hacer sobre los gallegos y su estancia en la capital de Cuba. El ejemplar también está conformado por un grupo de testimonios y semblanzas y tiene un último capítulo dedicado a la gráfica.
En su afán por conocer más sobre esta interesante propuesta, que forma parte de las obras presentadas en el marco de la XVII Feria Internacional del Libro, Habana Radio pudo dialogar en exclusiva con la escritora de este volumen.
“El libro comienza hacia los finales del siglo XIX, pues ya desde ese entonces los hijos de Galicia se habían vinculado a nuestra sociedad. La mayoría de ellos nunca pudo volver a su tierra natal por cuestiones económicas, ya que jamás lograron comprar un pasaje de regreso, ni siquiera aquellos que habían sido traídos como soldados para la guerra Hispano-Cubana, muchos de los cuales se pasaron a las filas del Ejército Libertador. Un gran número de estos jóvenes se casaron aquí, crearon su propia familia: empezaron a tener sus raíces en Cuba.
“Como se conoce la emigración gallega hacia América tiene su origen en la desastrosa situación que existía en Galicia entre los siglos XIX y hasta casi la década del 70´ del XX. Hay que destacar que esta era una de las regiones más pobres de España y muchos de sus habitantes vinieron a este continente buscando el Dorado, sin embargo la mayoría no lo encontró. “El ejemplar también contempla la compleja situación que existía en la Isla y cómo esta realidad afectó a la inmensa colonia gallega. En La Habana comienza a ser un personaje casi emblemático: El Bodeguero Gallego, ya que muchos tenían despensas de víveres en esta ciudad. Es así como se inicia su fuerte presencia en la sociedad y el cubano comienza a ver a este extranjero como algo muy afín, muy familiar.
“Era tan fuerte la presencia gallega en La Habana que los cubanos comienzan a llamar gallego a cualquier español, aunque procediese de otra región del país ibérico. Y hay que destacar que en la actualidad aún muchos llaman gallegos a los españoles”.
Si no fuese por los gallegos...
“Cuando todavía no había sido fundada la villa de San Cristóbal de La Habana el primer gallego que pone un pie en esta zona es Sebastián de Ocampo. Él desembarca con sus hombres en el puerto de este territorio para realizar el mantenimiento a sus naves. Es precisamente Ocampo el que le pone el nombre que actualmente tiene este ancladero: Puerto Carena. Lo cual demuestra que La Habana, inclusive antes de su fundación, tenía ya presencia gallega.
“Los nacidos en Galicia y sus descendientes dejaron una fuerte impronta en la cultura, la sociedad y la política cubana. El matancero Miguel Failde, quien era hijo de un gallego, fue el creador del danzón, género musical emblemático de Cuba. Las mundialmente conocidas Cuevas de Bellamar (Matanzas) eran a finales del siglo XIX una finca propiedad de un gallego, el cual tenía un mozo de origen chino que cavando la tierra se le fue la lanza por un hueco y así es como se descubren las Cuevas de Bellamar. Es decir, el primer espeleólogo que tiene Cuba y el iniciador del turismo en la isla fue, precisamente, un gallego.
“El libro refleja además el aporte de ellos en la historia más reciente de Cuba, por ejemplo su participación en el Asalto al Cuartel Moncada en 1953. En el asalto entre descendientes y gallegos combatieron más de 15. Los dos principales jefes de esta acción revolucionaria, Fidel Castro y Abel Santamaría: son hijos de gallegos. En esta operación caen también algunos oriundos de Galicia, tal es el caso de Julio Trigo. Ya en la etapa de la Sierra Maestra hay tres hermanos gallegos que se lanzan a la lucha uno de ellos, el más pequeño, muere en combate. De estos tres hermanos aún hay uno que hoy se encuentra entre nosotros, me refiero a Manuel Díaz, quien es el único hijo de dicha región española que ostenta los grados de Comandante. Este volumen también recoge otras muchas historias que evidencian la participación de los gallegos en la historia y en la Revolución cubana.
“Termino el libro con el Caballero de París porque él no era francés sino gallego. La historia del personaje callejero más querido de La Habana la culmino cuando el historiador de esta ciudad, Eusebio Leal Spengler y el musicólogo Helio Orobio trasladan sus restos a la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, que es el lugar donde reposan hoy sus restos. A la entrada de este centro está la estatua del Caballero de París de la misma forma como él andaba La Habana, o sea el gesto típico de él. Esta figura de bronce es ya tan emblemática como lo es la Giraldilla. Yo por mi parte cuando camino por La Habana con mis nietos llegó hasta la estatua y les digo a ellos: «pídanle permiso al Caballero para entrar a caminar por La Habana Vieja».
Cuba: fuente de inspitración de los gallegos
“Esta Isla fue musa y hogar de grandes intelectuales de Galicia. Ramón Cabanillas, uno de los poetas gallegos más renombrados del siglo XX, vivió en Cuba. También en dos ocasiones Valle-Inclán visitó La Habana y quedó tan impactado con esta ciudad que realizó crónicas y otros trabajos en los cuales contaba sobre las vivencias que aquí había tenido; este hombre, incluso, defendió con ahínco la participación de los cubanos en su guerra de independencia: estuvo más del lado de los cubanos que de su propia España.
“Aquí también se creó La Sociedad Iniciadora y Protectora de la Real Academia de la Lengua Gallega, su creador fue José Fontenla Leal y este le pidió a Manuel Murguía, el gran historiador de Galicia, casado con la poetisa Rosalía de Castro, que por favor aceptara ser el primer presidente esta academia y así ocurrió.
“La Habana también fue fuente de inspiración para Rosalía de Castro. Aunque ella nunca estuvo aquí, en su extensa obra literaria, tanto en la prosa como en el verso, se refirió en varias ocasiones a esta tierra. Una de sus poesías más conocidas comienza diciendo: Galicia está pobre/ para La Habana me voy. Esta mujer además tuvo en la capital cubana mucho apoyo de la emigración gallega, ya que son estos fueron quienes le hicieron en 1889 la primera edición de su famoso libro de poesía Joyas nuevas. Ella en agradecimiento a esa iniciativa se lo dedicó al Centro Gallego.
“En el acápite de este libro que le reservo a las mujeres, hablo de Rosalía de Castro, ya que su presencia cultural aún en la actualidad está vigente a través de la sociedad que lleva su nombre, la cual es una escuela de baile y canto. En esta institución está lo mejor del folklore gallego”.
La historia del Himno gallego
“En el año 1906 los hijos de Galicia compraron el teatro Tacón (actual Gran Teatro Nacional de Cuba), aquí radicó el más importante centro de América en esa época. Fue ahí, precisamente donde se estrenó en 1907 el Himno Gallego. “El gallego José Fontenla Leal, quien había emigrado a la Isla con solo cuatro años de edad fue el máximo promotor de que su tierra natal tuviese su propio himno, ya que él nunca dejó de ser gallego y siempre pensó por su Galicia. Este hombre no solo fue el promotor de esta creación sino también de la Real Academia de la Lengua Gallega, y ya más recientemente me han dicho que también tuvo que ver con el diseño de la bandera de Galicia, pero hasta ahí no llego en mi libro. “A Fontela le urgía un himno, para así poder identificar a su patria. Entonces le escribe al famoso compositor gallego, Pascual Veiga, quien tenía una marcha desde 1880, la cual podía ser utilizada con el propósito de ponerle melodía a la canción con que se reconocería la ciudad española.
“Es el propio Veiga quien le escribe al poeta Eduardo Condal y le pide permiso para utilizar su poesía Os pinos, que es muy bella y donde se describe además el paisaje de Galicia, esta obra en verso está cargada también de esa nostalgia que acompaña siempre al gallego y que lo ha acompañado por día. “Entonces los dos maestros, Veiga y Condal, envían música y letra a Fontenla Leal. Este último le pide a la banda municipal de La Habana, la cual era dirigida en aquel entonces por el maestro Tomás Guillermo, que interprete el 20 de diciembre de 1907, hace más 100 años, el Himno de Galicia. Su estreno fue un acontecimiento muy emocionante para la inmensa colonia gallega que existía entonces en La Habana”.
Experiencia sobre la confección del libro
“La parte que yo le dedico a los testimonios fue muy difícil. Al principio yo tenía como primera pregunta: «¿le gustaría a usted regresar a Galicia?» Y a esas personas se le llenaban los ojos de lágrimas, porque ellos siguen teniendo a su patria en el corazón igual que tienen a La Habana. Por eso tuve que dejar esta pregunta para el final, porque me di cuenta que nunca el emigrado va olvidar a su tierra, siempre va a arrastrar de por vida esa nostalgia y ese amor tan profundo que viene incluso desde la cuna y esto lo pude evidenciar con mis entrevistados ya que muchos no han olvidado su lengua materna: la lengua gallega.
“Cuando yo les hacía esta interrogante muchos me respondían: «para qué volver si allí nadie nos espera, allá no tenemos familia, pero sin embargo seguimos amando a Galicia, la tenemos en el corazón». Al indagar sobre por qué habían emigrado, casi todos tenían el mismo incentivo: la pobreza de sus aldeas, hubo quienes me dijeron que hasta el año 1973, en sus pueblos no había electricidad. Ellos aquí han credo una familia, han amado y aman tanto a La Habana como a Galicia por eso piensan que ya no hay razón de regresar”.
Presente la cultura gallega
“Yo no soy de ascendencia gallega, sino que me lleva a investigar sobre ellos mi primer libro y es por este que empiezo a descubrir su fuerte presencia en nuestra historia. Actualmente existe la Federación Gallega de Cuba, en este lugar se celebran muchísimas actividades donde se vela porque lo más genuino de Galicia no sea olvidado, de alguna manera ellos tratan que sus costumbres no queden en la desmemoria. La colonia de los gallegos en estos momentos es muy pequeña, casi todos son bastante longevos, sin embargo hacen todo lo posible porque sus hijos y nietos conozcan las raíces de su pueblo, de Galicia. Su presencia no es tan fuerte como cuando se produjo la gran oleada de emigrantes hacia La Habana entre 1900 y 1930, pero yo creo que en la actualidad la pequeña colonia gallega sí sigue manteniendo sus costumbres, su cultura”.
Galicia en la Feria del Libro
“Para mí ha sido una sorpresa cuando yo escuché el año pasado que la letra invitada en la feria del libro de febrero de 2008 sería la letra gallega porque ya en esos momento yo tenía terminado mis tres libros sobre gallegos que son: Los gallegos de La Habana, Remembranzas de gallegas en La Habana y El arquitecto gallego de Colón, los tres volúmenes estuvieron terminados sin tener la menor idea de que una vez concluida la edición de ellos sería Galicia la invitada de honor. Para mí esto ha sido una sorpresa tremenda porque los libros no han sido escritos pensando en este acontecimiento de la Feria del Libro de La Habana, no tuvieron ese incentivo fueron hechos casi por azar”.
Para los lectores
“Yo pienso que es interesante para todo cubano, habanero o los que hemos tomado La Habana ya como nuestro lugar de residencia permanente, pues la presencia gallega es muy importante para conocer también la historia de La Habana. Y es que están presentes en etapas muy importantes de la vida social, política y cultural de nuestra capital, eso lo he tratado de recoger a manera de síntesis y utilizando tal vez las técnicas que nosotros en periodismo más empleamos. Está aquí la historia de la fuerte colonia gallega durante el siglo XX.
“Yo pretendo que el lector reciba Los gallegos en La Habana como una suerte de retrato espiritual del alma gallega habanera, capaz de revelar el difícil proceso de adaptación del emigrado en tierras cubanas. En un tiempo en que ni tampoco para ellos en mayoría fue fácil su vida en la capital cubana y me estoy refiriendo a esa etapa de la República, pero su idiosincrasia ha quedado muy fuertemente plasmada durante esa centuria en la sociedad habanera. Trato en estos escritos que el lector pueda conocer la identidad del gallego y al mismo tiempo de cómo La Habana ha agradecido también su impronta”.
Maydelis Gómez Samón y Lisset Argüelles Montesinos