Lo triste es la visión en que sólo es posible un "0 grasa", a no ser que se sea una verdadera bestia que se puede permitir una normalidad adiposa.
Es decir, el individuo medianamente musculoso, de buena apariencia, no gordo, pero no definido, está afuera como meta. Y generalmente ese despreciado "individuo normal" es un tipo saludable y productivo.
La estética al parecer se entiende como diferentes niveles musculares, y la magreza llevada al extremo. Evidentemente, es algo de cada uno, no me afecta, y no me toca modificarlo. Pero sí constatarlo y observar la visión que prende la vida de mucha gente a metas no sustentables y tampoco de alcanzarse, que muy poca diferencia significativa hacen en la mayoría de los aspectos frente a lo que se obtendría con un poco menos de extremismo.
Los derechos de las personas, son respetables, cada quien puede querer hasta cambiar de sexo, color o parecer un delfín, el tema es a veces la utilidad de todo eso y la seriedad o no con que se analizaron las metas elegidas.