Ventajas de contar con el amparo de en una discográfica:
Financiación
Promoción
Red de contactos
Experiencia
Contar con el apoyo de empresas especializadas en la promoción musical y que cuentan con los medios financieros con los que no cuentan los artistas, desde luego que es tentador. Sin embargo, muchas de estas empresas, sobre todo las grandes discográficas, están cerca de la quiebra y hasta que no definan nuevos modelos de ingresos, seguirán siendo muy reacias a invertir en valores artísticos noveles. Han llegado a este dilema por no adaptarse a las reglas de juego que se han impuesto en el sector y aferrarse a modelos obsoletos que han dejado de funcionar.
La música no está en crisis, lo están las discográficas y su red de distribución
Aún así, la mayoría de los grupos sigue creyendo que es la vía óptima, sin tener en cuenta lo que realmente significa. La falta de desarrollo artístico, la devolución de los adelantos, el desfavorable porcentaje que le corresponde y los derechos cedidos, acaban condenando a muchos de ellos. Cada vez más, pretenden que se cedan derechos que nada tienen que ver con la actividad de las compañías discográficas en sí, bajo condiciones poco favorables y contratos 360°, pero que son de suma importancia para los grupos, como lo puede ser el merchandising, la venta de entradas o los acuerdos publicitarios. Mantener las estructuras de esas compañías, sus canales de distribución y sus empleados, tiene un coste con el que obviamente corren todos sus artistas. Cabe por lo tanto plantearse si llegado el momento no sería más conveniente crear una empresa propia, adaptada a las necesidades particulares del proyecto.
Que la venta de música está muriendo es un hecho y todo apunta a que también morirán gran parte de las compañías discográficas como hoy las conocemos, pues en la venta de vinilo y plástico se basaba su negocio, es inevitable. Obviamente, abandonar un modelo basado en la venta de CDs, con un margen limpio del 90%, para cambiar a uno experimental en el que no hay reglas definidas, donde todo gira alrededor del contexto más que del contenido y cuya dependencia ya no sea en primera instancia el volumen de inversión, no es nada fácil. Debemos comprender que desde el punto de vista económico, nuestros archivos de audio por sí sólos, ya no representan un valor económico principal, son simplemente una componente más de nuestra estrategia.
Inevitablemente surge la pregunta si realmente son necesarias estas compañías en un mundo tan global y conectado, donde el mayor valor es la comunicación directa entre individuos y en el que, con un buen producto, una buena estrategia y mucho ingenio, se puede alcanzar la masa crítica necesaria para vivir de la música. La respuesta es sencilla, ¡NO!
Ahora es más fácil que nunca autogestionar tu propia carrera musical.
Ventajas de la autogestión:
Optimización de los recursos
Fomento del ingenio creativo y de las aptitudes emprendedoras
Poder de decisión absoluto
Conservación del conjunto de los derechos
Reparto justo de ingresos
Obtención de mayores márgenes por eliminación de intermediarios
Mayor flexibilidad y capacidad de respuesta ante cambios
Para esclarecer la diferencia entre las dos opciones en números, referirámonos a un ejemplo modelo, comparando a grosso modo un caso típico de reparto económico derivado de la venta de música. Pasa parecido con el resto de fuentes de ingresos como el merchandising, las licencias de sincronisación, contratos de publicidad, streaming o los ingresos por venta de entradas:
Artistas representados:
63% Distribución
24% Sello Discográfico
13% Artista
Infografía Reparto de Ingresos
Artistas autogestionados:
70-85% Artista
30% Distribución por tiendas online
15% Distribución directa Direct-To-Fan
De manera que de cada 1.000€ de beneficios, al artista representado le corresponden 130€ frente a los 700-850€ de los artistas autoproducidos. Este enorme margen le permite a las bandas independientes replantear sus modelos de negocio e incorporar a personas expertas que les ayuden a maximizar el desarrollo de sus carreras, ya sea por contratación o a cambio de participaciones en los beneficios.
Las discográficas son organismos del siglo pasado, cuando producir un disco costaba una fortuna y por lo tanto se necesitaba un respaldo económico potente. Proyectos autoproducidos pueden ser mucho más ágiles y requieren menos capital, está en cada cual decidir si su meta es ser “contratado” por una discográfica o emprender su propio camino, es un buen momento para emprender en el sector de la música.
Quién se decida por una carrera libre de ataduras, necesitará una buena base estructural, rodearse de gente especializada y ensamblar su propio equipo. El primer paso en este sentido será encontrar un buen apoyo técnico que proporcione el respaldo necesario para producir contenido con la suficiente calidad y continuidad para comenzar a andar. Encontrar a personas cualificadas y dispuestas en el área técnico de sonido, vídeo, diseño gráfico, etc. no es muy complicado, puesto que en la última década ha habido un boom en estas profesiones aún cuando el mercado laboral escasea.
Un “Musical CEO” o Manager debería ser el siguiente componente a integrar en el equipo, probablemente sea este uno de los pasos más decisivos para vuestra carrera. Conviene esmerarse en encontrar a la persona adecuada, basándonos en factores como la química personal, que sea una persona organizada, que crea ciegamente en el proyecto, esté dispuesto a hacer todo lo posible para verlo crecer, tenga tacto para el sector, se interese por lo que se cuece en la esfera online, sea optimista y perciba los cambios de la industria como oportunidades, no como riesgos. Tendrá que poseer ciertos conocimientos legales, necesitará buenas dotes de comunicación y de negociación, pero sobre todo, debe ser honesto y estar profundamente motivado.
Más adelante y en dependencia de las particularidades de cada proyecto, habrá que determinar cómo cubrir las necesidades que van surgiendo y si conviene delegarlas en personas físicas o en empresas. La contratación de conciertos es uno de estos aspectos fundamentales, pues en la mayoría de los casos representa la fuente principal de ingresos de los grupos y es una actividad compleja, que a partir de cierto nivel de producción requiere conocimientos, experiencia y contactos.
Claro que existe una cuota alta de “fracaso” entre los emprendedores, pero esto no justifica que se abandone la apuesta por nuevos proyectos, ni empresariales ni musicales.
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