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!!!..Mestre..!!!
La miel, sin lugar a dudas, es el alimento energético por excelencia y un estupendo remedio para muchas enfermedades y dolencias como veremos más adelante. La espectacular acción positiva que ejerce sobre el organismo se debe a sus componentes, como los azúcares, oligoelementos orgánicos y minerales, las hormonas y las vitaminas, sustancias vivas que desempeñan un papel de poderosos catalizadores, capaces de liberar la energía contenida en potencia en otros elementos.
La miel, producto natural, es un alimento incomparable para los lactantes, niños, ancianos y reconstituyente para los deportistas y personas que se sientan fatigados. Además la miel es un producto que entra a formar parte de numerosas recetas de cosmética y belleza natural.
Se dice que el simple consumo regular de miel ejerce una acción positiva sobre los corazones castigados por el "stress". La miel es una fuente de ahorro para un corazón fatigado. La miel aumenta la cantidad de glucógeno disponible en el hígado y ejerce una acción hepato-protectora.
La miel no necesita una digestión previa. Actúa muy favorablemente en enfermedades de estómago. Su consumo regular aumenta la tasa de la hemoglobina de la sangre al mismo tiempo que el peso del cuerpo. La miel es un sedante que actúa sobre todo el cuerpo.
Composición
En la composición de la miel entran más de setenta sustancias distintas, dependiendo de la variedad de la miel; muchos de estos elementos todavía no se han estudiado en profundidad.
- 20% de agua. Si la miel sobrepasa esta cantidad, no es recomendable porque el deterioro vitamínico y enzimático se acelera.
- 0,7% de materias nitrogenadas. Entre ellas destacan las proteínas y aminoacidos. Se cree que los péptidos presentes podrían ser los responsables de algunas de sus propiedades medicinales.
- 60-80% de monosacáridos. Estos azúcares simples, asimilables directamente por el organismo, evitan procesos fermentativos en el tubo digestivo. Los principales son la fructosa y la glucosa o dextrosa. Se ha demostrado que la fructosa estimula el metabolismo del hígado y favorece los procesos de desintoxicación.
- 1,7% de sacarosa.
- 4,8% de dextrina y 0,2% de gomas. Ambas sustancias impiden que la miel granule o retrase su cristalización.
- 3% de ácidos orgánicos. Son los responsables de la acidez de la miel, pues su PH se sitúa entre 3,6 y 4,2. La mayor parte de ácidos se forman por la acción de las secreciones salivares de la abeja. En la miel se hallan los ácidos fosfórico, fórmico, málico, cítrico, láctico y oxálico.
- 0,5% de minerales. Entre ellos destaca el potasio, sobre todo en ¡a oscura miel de bosque, y el fósforo, que facilitan la metabolización de los hidratos de carbono en el organismo. También se han identificado diversos oligoelementos: silicio, aluminio, boro, radio, níquel, litío, cromo, estaño, titanio, plomo, cinc y cadmio.
- Vitaminas. Su presencia es mínima, pero son importantes en determinados procesos vitales. Entre ellas se encuentra la vitamina C, vitaminas hidrosolubles del grupo B y ácido pantoténico.
- Enzimas. La miel, por su doble origen vegetal y animal, contiene enzimas propios de la planta y del insecto. Los principales son las diastasas y las invertasas, enzimas de las glándulas faríngeas de la abeja, gracias a los cuales se asimilan los azúcares propios de la miel y no se producen trastornos digestivos.
- Inhibinas. Estas sustancias ejercen una acción antibiótica y se hallan, aunque en mínimas cantidades, en la miel. Junto con los mono-sacáridos y la acetilcolina, facilitan la acción curativa de la miel sobre las heridas, ya que favorecen el riego sanguíneo. Las inhibinas se destruyen por la acción del calor (400C) y de la luz.
- 0,7% de polen y cera.
Miel y nutrición
La miel es uno de los primeros alimentos del hombre. Debido a su fácil digestibilidad, es bien tolerada por la mayoría de las personas. Si bien los diabéticos deben tener una evidente precaución en su uso, su energía se asimila mejor que la sacarosa (azúcar común) en caso de diabetes azucarada (Diabetes mellitus).
Se trata de un alimento esencialmente energético, ya que posee unas 300 kcal por cada 100 g. Se recomienda a aquellas personas que necesitan un aporte energético extra, como niños, ancianos, deportistas, convalecientes y personas con exceso de trabajo o estrés.
La glucosa es el alimento principal de las células musculares. El aporte nutritivo es conveniente cuando los músculos deben realizar un gran esfuerzo, pero también cuando algún músculo funciona de forma deficiente, como el miocardio en caso de fatiga del corazón. La fructosa penetra en los vasos capilares y se almacena en el hígado en forma de glucógeno, hasta que el organismo lo necesita. Cuando faltan hidratos de carbono en el aporte alimentario o hay que realizar un intenso trabajo muscular, ese glucógeno almacenado se transforma en glucosa y se reparte entre los músculos que la precisan.
Propiedades medicinales
La miel es nutritiva, antiséptica, diurética y demulcente. Se utiliza en las afecciones urinarias, en la preparación de lociones e irrigaciones, y también se elaboran excelentes preparados para la tos y los episodios febriles.
La miel tiene un notable efecto antiséptico, mucho más allá del simple elemento conservador del azúcar. La miel no se contamina porque, en principio, su contenido en azúcares actúa de conservante del mismo alimento. Sin embargo, el efecto antiséptico observado en el tratamiento de ulceraciones y llagas parece indicar la existencia de alguna otra sustancia que sería secretada por la abeja, posiblemente enzimas como las diastasas, invertasas, catalasas, peroxidasas y lipasas. Estas tienen una acción antibiótica y antiséptica propia que se transmite a la miel.
La mayoría de expertos atribuyen a estos enzimas o fermentos muchas de las propiedades medicinales de la miel. En ciertos estudios se pusieron en contacto microbios particularmente virulentos con muestras de miel pura. En menos de 24 horas, los gérmenes patógenos sucumbieron a los efectos de la miel. A partir de estas investigaciones se llegó a la conclusión de que tenía un efecto similar a la penicilina.
Con la miel se preparan excelentes cataplasmas. Se recomienda, por ejemplo, poner cataplasmas de miel en los senos si se quiere reducir la secreción de leche. Además es un buen remedio para las fisuras del pezón y para todo tipo de úlceras. En algunos países europeos existe en el mercado un parche de miel esterilizado para aplicar en caso de ulceraciones, ya que cicatriza las llagas.
Diluida en agua, la miel se emplea en gargarismos y para ablandar la garganta en caso de irritación bucal, laríngea o faríngea, o en ulceraciones de la boca. Casi siempre se suele mezclar con leche para aminorar su sabor tan dulce. En general, se considera a la miel como depurativa y restauradora del tono vital. La miel rosada, preparada con extracto fluido de miel, se considera un remedio excelente en forma de gargarismos bucales. Entre sus propiedades destaca una acción ligeramente astringente y estimulante.
La miel ha entrado en la formulación de jarabes para la tos y trastornos del aparato respiratorio durante siglos. Evidentemente, posee un efecto pectoral, antitusígeno, que facilita la expectoración, ya que los monosacáridos que contiene fluidifican las mucosidades bronquiales.
La miel se recomienda, además, a las personas que padecen úlcera de estómago. En ayunas, se puede tomar una cucharadita de miel pura, se ensaliva bien y se espera como mínimo una hora antes de tomar el desayuno. También se indica en casos de inflamación digestiva. No se recomienda, en cambio, si se sufren procesos diarreicos importantes,103pero sí cuando empiezan a ceder, momento en el cual la miel puede ejercer su efecto protector sobre las mucosas inflamadas. La miel ha demostrado su beneficiosa influencia sobre el corazón.
Los monosacáridos realizan una acción energética general, pero particularmente sobre el funcionamiento del músculo cardíaco. La miel también favorece la producción hepática de fosfatos orgánicos, que combaten los trastornos del ritmo cardíaco: regulan los latidos y facilitan el riego coronario.
En caso de fiebre, se recomienda preparar un remedio a base de miel, aceite de oliva y zumo de limón. Se mezclan a partes iguales y se toma en dosis de varias cucharaditas al día. Al ser un remedio azucarado, no es conveniente para personas diabéticas.
Se han discutido bastante sus efectos antirreumáticos, relacionados en principio con su contenido en ácido fórmico. Como es un alimento rico en minerales y oligoelementos, puede solucionar carencias o deficiencias ligadas al mecanismo inflamatorio de los trastornos reumáticos. Actúa como reconstituyente debido a la gran energía que aporta, con la gran ventaja de no someter al organismo a un proceso digestivo laborioso. Por su estimulación del metabolismo hepático, la miel ejerce una acción desintoxicante, tanto en el caso de intoxicaciones causadas por venenos endógenos como exógenos. Debido a su utilización como alimento, la miel provoca en algunos individuos un cólico o dolor intestinal, frecuentemente flatulento, que con facilidad puede derivar en diarrea. Se trata de una sensibilidad posiblemente causada por estímulos de tipo alérgico e inmunitario.
Tipos de miel
Se calcula que, para obtener un kilo de miel, las abejas han de visitar millones de flores. En la transformación del néctar de las flores a miel influyen una serie de circunstancias. La miel es diferente dependiendo de la cantidad de flores de que dispongan las abejas para libar; si su número es más bien escaso, el proceso se enriquecerá de sustancias segregadas por las abejas, y estas son las mieles con mayores virtudes medicinales. Si se dispone de muchas flores, el proceso de transformación se realiza más rápidamente y, por tanto, las abejas tienen menos tiempo para segregar sustancias activas: se consigue más cantidad de miel, pero de menor calidad medicinal. Existen numerosos tipos de mieles, tantos como flores libadas por las abejas. Puede provenir mayoritariamente de una sola clase, si tiene un contenido mínimo del 51% del néctar de una flor en concreto, e proceder de varias especies de flores (milflores). En este último caso puede designarse por el lugar de recolección: mieles de prado, de bosque, de huerta, de montaña, etc.
También se clasifican según las regiones (miel de la Alcarria, etc.) o el modo de preparación: miel de panal (se comercializa con su envoltura de origen y perfectamente pura), de extracción (obtenida mediante extracción centrífuga), etc.
La gran variedad de aspectos, del líquido al sólido, y del color blanco o amarillo hasta el verde oscuro, depende también de la planta de origen, la composición de azúcares, el grado higrométrico y la temperatura ambiental.
La miel, producto natural, es un alimento incomparable para los lactantes, niños, ancianos y reconstituyente para los deportistas y personas que se sientan fatigados. Además la miel es un producto que entra a formar parte de numerosas recetas de cosmética y belleza natural.
Se dice que el simple consumo regular de miel ejerce una acción positiva sobre los corazones castigados por el "stress". La miel es una fuente de ahorro para un corazón fatigado. La miel aumenta la cantidad de glucógeno disponible en el hígado y ejerce una acción hepato-protectora.
La miel no necesita una digestión previa. Actúa muy favorablemente en enfermedades de estómago. Su consumo regular aumenta la tasa de la hemoglobina de la sangre al mismo tiempo que el peso del cuerpo. La miel es un sedante que actúa sobre todo el cuerpo.
Composición
En la composición de la miel entran más de setenta sustancias distintas, dependiendo de la variedad de la miel; muchos de estos elementos todavía no se han estudiado en profundidad.
- 20% de agua. Si la miel sobrepasa esta cantidad, no es recomendable porque el deterioro vitamínico y enzimático se acelera.
- 0,7% de materias nitrogenadas. Entre ellas destacan las proteínas y aminoacidos. Se cree que los péptidos presentes podrían ser los responsables de algunas de sus propiedades medicinales.
- 60-80% de monosacáridos. Estos azúcares simples, asimilables directamente por el organismo, evitan procesos fermentativos en el tubo digestivo. Los principales son la fructosa y la glucosa o dextrosa. Se ha demostrado que la fructosa estimula el metabolismo del hígado y favorece los procesos de desintoxicación.
- 1,7% de sacarosa.
- 4,8% de dextrina y 0,2% de gomas. Ambas sustancias impiden que la miel granule o retrase su cristalización.
- 3% de ácidos orgánicos. Son los responsables de la acidez de la miel, pues su PH se sitúa entre 3,6 y 4,2. La mayor parte de ácidos se forman por la acción de las secreciones salivares de la abeja. En la miel se hallan los ácidos fosfórico, fórmico, málico, cítrico, láctico y oxálico.
- 0,5% de minerales. Entre ellos destaca el potasio, sobre todo en ¡a oscura miel de bosque, y el fósforo, que facilitan la metabolización de los hidratos de carbono en el organismo. También se han identificado diversos oligoelementos: silicio, aluminio, boro, radio, níquel, litío, cromo, estaño, titanio, plomo, cinc y cadmio.
- Vitaminas. Su presencia es mínima, pero son importantes en determinados procesos vitales. Entre ellas se encuentra la vitamina C, vitaminas hidrosolubles del grupo B y ácido pantoténico.
- Enzimas. La miel, por su doble origen vegetal y animal, contiene enzimas propios de la planta y del insecto. Los principales son las diastasas y las invertasas, enzimas de las glándulas faríngeas de la abeja, gracias a los cuales se asimilan los azúcares propios de la miel y no se producen trastornos digestivos.
- Inhibinas. Estas sustancias ejercen una acción antibiótica y se hallan, aunque en mínimas cantidades, en la miel. Junto con los mono-sacáridos y la acetilcolina, facilitan la acción curativa de la miel sobre las heridas, ya que favorecen el riego sanguíneo. Las inhibinas se destruyen por la acción del calor (400C) y de la luz.
- 0,7% de polen y cera.
Miel y nutrición
La miel es uno de los primeros alimentos del hombre. Debido a su fácil digestibilidad, es bien tolerada por la mayoría de las personas. Si bien los diabéticos deben tener una evidente precaución en su uso, su energía se asimila mejor que la sacarosa (azúcar común) en caso de diabetes azucarada (Diabetes mellitus).
Se trata de un alimento esencialmente energético, ya que posee unas 300 kcal por cada 100 g. Se recomienda a aquellas personas que necesitan un aporte energético extra, como niños, ancianos, deportistas, convalecientes y personas con exceso de trabajo o estrés.
La glucosa es el alimento principal de las células musculares. El aporte nutritivo es conveniente cuando los músculos deben realizar un gran esfuerzo, pero también cuando algún músculo funciona de forma deficiente, como el miocardio en caso de fatiga del corazón. La fructosa penetra en los vasos capilares y se almacena en el hígado en forma de glucógeno, hasta que el organismo lo necesita. Cuando faltan hidratos de carbono en el aporte alimentario o hay que realizar un intenso trabajo muscular, ese glucógeno almacenado se transforma en glucosa y se reparte entre los músculos que la precisan.
Propiedades medicinales
La miel es nutritiva, antiséptica, diurética y demulcente. Se utiliza en las afecciones urinarias, en la preparación de lociones e irrigaciones, y también se elaboran excelentes preparados para la tos y los episodios febriles.
La miel tiene un notable efecto antiséptico, mucho más allá del simple elemento conservador del azúcar. La miel no se contamina porque, en principio, su contenido en azúcares actúa de conservante del mismo alimento. Sin embargo, el efecto antiséptico observado en el tratamiento de ulceraciones y llagas parece indicar la existencia de alguna otra sustancia que sería secretada por la abeja, posiblemente enzimas como las diastasas, invertasas, catalasas, peroxidasas y lipasas. Estas tienen una acción antibiótica y antiséptica propia que se transmite a la miel.
La mayoría de expertos atribuyen a estos enzimas o fermentos muchas de las propiedades medicinales de la miel. En ciertos estudios se pusieron en contacto microbios particularmente virulentos con muestras de miel pura. En menos de 24 horas, los gérmenes patógenos sucumbieron a los efectos de la miel. A partir de estas investigaciones se llegó a la conclusión de que tenía un efecto similar a la penicilina.
Con la miel se preparan excelentes cataplasmas. Se recomienda, por ejemplo, poner cataplasmas de miel en los senos si se quiere reducir la secreción de leche. Además es un buen remedio para las fisuras del pezón y para todo tipo de úlceras. En algunos países europeos existe en el mercado un parche de miel esterilizado para aplicar en caso de ulceraciones, ya que cicatriza las llagas.
Diluida en agua, la miel se emplea en gargarismos y para ablandar la garganta en caso de irritación bucal, laríngea o faríngea, o en ulceraciones de la boca. Casi siempre se suele mezclar con leche para aminorar su sabor tan dulce. En general, se considera a la miel como depurativa y restauradora del tono vital. La miel rosada, preparada con extracto fluido de miel, se considera un remedio excelente en forma de gargarismos bucales. Entre sus propiedades destaca una acción ligeramente astringente y estimulante.
La miel ha entrado en la formulación de jarabes para la tos y trastornos del aparato respiratorio durante siglos. Evidentemente, posee un efecto pectoral, antitusígeno, que facilita la expectoración, ya que los monosacáridos que contiene fluidifican las mucosidades bronquiales.
La miel se recomienda, además, a las personas que padecen úlcera de estómago. En ayunas, se puede tomar una cucharadita de miel pura, se ensaliva bien y se espera como mínimo una hora antes de tomar el desayuno. También se indica en casos de inflamación digestiva. No se recomienda, en cambio, si se sufren procesos diarreicos importantes,103pero sí cuando empiezan a ceder, momento en el cual la miel puede ejercer su efecto protector sobre las mucosas inflamadas. La miel ha demostrado su beneficiosa influencia sobre el corazón.
Los monosacáridos realizan una acción energética general, pero particularmente sobre el funcionamiento del músculo cardíaco. La miel también favorece la producción hepática de fosfatos orgánicos, que combaten los trastornos del ritmo cardíaco: regulan los latidos y facilitan el riego coronario.
En caso de fiebre, se recomienda preparar un remedio a base de miel, aceite de oliva y zumo de limón. Se mezclan a partes iguales y se toma en dosis de varias cucharaditas al día. Al ser un remedio azucarado, no es conveniente para personas diabéticas.
Se han discutido bastante sus efectos antirreumáticos, relacionados en principio con su contenido en ácido fórmico. Como es un alimento rico en minerales y oligoelementos, puede solucionar carencias o deficiencias ligadas al mecanismo inflamatorio de los trastornos reumáticos. Actúa como reconstituyente debido a la gran energía que aporta, con la gran ventaja de no someter al organismo a un proceso digestivo laborioso. Por su estimulación del metabolismo hepático, la miel ejerce una acción desintoxicante, tanto en el caso de intoxicaciones causadas por venenos endógenos como exógenos. Debido a su utilización como alimento, la miel provoca en algunos individuos un cólico o dolor intestinal, frecuentemente flatulento, que con facilidad puede derivar en diarrea. Se trata de una sensibilidad posiblemente causada por estímulos de tipo alérgico e inmunitario.
Tipos de miel
Se calcula que, para obtener un kilo de miel, las abejas han de visitar millones de flores. En la transformación del néctar de las flores a miel influyen una serie de circunstancias. La miel es diferente dependiendo de la cantidad de flores de que dispongan las abejas para libar; si su número es más bien escaso, el proceso se enriquecerá de sustancias segregadas por las abejas, y estas son las mieles con mayores virtudes medicinales. Si se dispone de muchas flores, el proceso de transformación se realiza más rápidamente y, por tanto, las abejas tienen menos tiempo para segregar sustancias activas: se consigue más cantidad de miel, pero de menor calidad medicinal. Existen numerosos tipos de mieles, tantos como flores libadas por las abejas. Puede provenir mayoritariamente de una sola clase, si tiene un contenido mínimo del 51% del néctar de una flor en concreto, e proceder de varias especies de flores (milflores). En este último caso puede designarse por el lugar de recolección: mieles de prado, de bosque, de huerta, de montaña, etc.
También se clasifican según las regiones (miel de la Alcarria, etc.) o el modo de preparación: miel de panal (se comercializa con su envoltura de origen y perfectamente pura), de extracción (obtenida mediante extracción centrífuga), etc.
La gran variedad de aspectos, del líquido al sólido, y del color blanco o amarillo hasta el verde oscuro, depende también de la planta de origen, la composición de azúcares, el grado higrométrico y la temperatura ambiental.