En general, ambos son malos, pero especialmente para los deportistas, a continuación, información objetiva, sobre las contraindicaciones de ambos:
*Tabaco*
El humo del tabaco se compone de una corriente primaria o principal, que es la que inhala directamente el fumador, y una corriente secundaria, generada mediante la combustión espontánea del cigarro. Se han identificado más de 4.000 sustancias nocivas en el humo del cigarrillo, de los cuales al menos 60 son probables carcinógenos humanos, como los 4-aminobifenoles, benceno, níquel, otras sustancias tóxicas son monóxido de carbono, dióxido de carbono, nitrosamidas, amoníaco, y otras están como partículas en suspensión (alquitranes y nicotina).
Tabaco y cáncer
La primera evidencia que se tiene de su relación fue sugerida en 1761 por John Hill, que describió el desarrollo de pólipos laríngeos en los consumidores de rapé; dos de los casos que describió presentaban una trasformación maligna; esta asociación ha sido corroborada en multitud de ocasiones desde esa época.
En 1941 los trabajos de Yamagawa e Ichikawa, demuestran por primera vez la naturaleza carcinógena de diferentes hidrocarburos del humo de cigarrillos. Posteriormente en 1950 y 1952 los trabajos de Doll y Hill publicados en BMJ y usando metodología del tipo estudio caso-control ya sugieren que el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón.
El tabaco se ha relacionado con diferentes cánceres: cáncer de pulmón, laringe, orofaringe, esófago, estómago, páncreas, hígado, colon, recto, riñón, vejiga, mama, aparato genital, linfático. En el humo del tabaco se encuentran numerosos compuesto químicos cancerígenos que provienen de la combustión, como el benceno, el benzopireno, el óxido nítrico, los derivados fenólicos y nitrosaminas, además de ser una fuente importante de la nicotina, que se considera un fármaco psicoadictivo.
Se cree que el causante del 85% de los cánceres a causa del tabaco es el alquitrán que contienen los cigarrillos estándar. En su cubierta se pueden observar una serie de finas líneas. Estas líneas son del alquitrán que la marca posiciona cada cierta distancia para que el cigarro no llegue a apagarse y siga consumiéndose de forma continua. Dicha concentración provoca que un fumador de cigarrillos estándar tenga hasta 5 veces más probabilidades de contraer cáncer con respecto a otro que fume puros o en pipa.
Tabaco y patología vascular
Las enfermedades del aparato circulatorio constituyen la primera causa de muerte en la sociedad occidental. Los dos componentes más importantes son las enfermedades cerebrovasculares y la enfermedad isquémica del corazón o enfermedad coronaria.
Está demostrado que la mortalidad por enfermedades vasculares aumenta en los fumadores. El tabaco multiplica por cuatro la probabilidad de padecer una enfermedad coronaria o cerebrovascular.
Entre las múltiples sustancias del humo del cigarrillo, las que presentan un mayor efecto adverso son la nicotina y el monóxido de carbono (CO).
Tabaco y enfermedad respiratoria no tumoral
Los efectos del tabaco sobre las vías respiratorias se han descrito tanto a nivel de estructuras (vías aéreas, alveolos y capilares) como en los mecanismos de defensa pulmonar. Provocando, en los fumadores, sintomatología respiratoria y deterioro de la función pulmonar. El tabaco causa hipersecreción, lo que da origen a tos y expectoración crónica en los fumadores
* Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica
* Síndrome de apnea obstructiva durante el sueño
Se ha descrito otras enfermedades respiratorias en relación con el tabaco como la fibrosis pulmonar idiopática, bronquiolitis obliterante con neumonía organizativa (BONO), granuloma eosinófilo, hemorragia pulmonar y enfermedad pulmonar metastásica. Existe evidencia de que el tabaquismo es un factor predisponente importante en el neumotórax espontáneo. Es un factor constante en la Histiocitosis X. La neumonía intersticial descamativa también está asociada al consumo del tabaco.
A fecha de 1997, los europeos y los chinos son los principales consumidores de tabaco per cápita del mundo, según el periódico alemán Nassauische Neue Presse, de Frankfurt. El 42% de los hombres y el 28% de las mujeres de la Unión Europea son fumadores, pero estos porcentajes son mucho más altos en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 39 años. El tabaquismo siega anualmente la vida de 100.000 personas en Alemania y 100.000 más en Gran Bretaña. En fechas recientes a 1997, el presidente de la República Checa, Václav Havel, fumador empedernido durante muchos años, recibió tratamiento contra el cáncer de pulmón. De acuerdo con el diario Süddeutsche Zeitung, el presidente escribió al movimiento europeo denominado Tabaquismo o Salud para expresar su admiración por cualquiera que logre abandonar el hábito.
Tabaco y patología dermatológica
Fundamentalmente con un efecto de envejecimiento precoz y aparición de arrugas faciales (rostro de fumador). Para evitar este problema los fumadores deben beber aproximadamente un 50% más de agua que los no fumadores, ya que el fumar produce un cierto grado de deshidratación. Igualmente un estudio detecto que el 42,2 por ciento de las adictas al tabaco desarrollaron acné no inflamatorio; dolencia caracterizada por presencia de poros cerrados, quistes y puntos blancos y negros.
Otras
El consumo de tabaco se ha asociado con la gastritis, úlcera gastroduodenal, esofagitis por reflujo, hipertrofia de papilas gustativas con déficit del sentido del gusto, y los cánceres de boca, lengua, laringe, esófago y páncreas.
Falsas creencias sobre el consumo de tabaco (documental realizado por "El Mundo")
1. La gente es libre de decidir si fuma o no
"Todos creemos que somos criaturas con completa libertad de decisión. Sin embargo, en el caso del tabaco, esta libertad queda trastornada por los anuncios y la adicción", señala los autores del ensayo, procedentes del Departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York.
El texto resalta que el dinero que los fabricantes gastan en publicidad suele superar, con creces, las sumas invertidas para controlar el tabaquismo. Y añade que "la industria tabaquera se asegura de que haya suficiente nicotina en cada cigarrillo para mantener la adicción de las personas".
2. Todo el mundo sabe lo malo que es fumar
Muchas personas saben que el tabaco no es sano pero todavía quedan ciertos grupos desinformados. En China, por ejemplo, esta falta de conocimiento viene asociada con un alto índice de consumo.
Además, según los expertos, "relativamente pocas mujeres son conscientes de los peligros relacionados con su sexo, entre los que se encuentra el riesgo de padecer cáncer cervical, osteoporosis, menopausia temprana, abortos, embarazo ectópico -fuera del útero- e infertilidad.
3. Unos pocos cigarrillos al día no hacen daño
El cáncer de pulmón -explica el documento- sí guarda relación con la dosis; a más cigarrillos fumados, mayor riesgo de padecer este tipo de tumor. Sin embargo, otras enfermedades, como las cardiovasculares, no presentan esta característica y la probabilidad de sufrirlas aumenta aún consumiendo bajas cantidades (a partir de tres pitillos al día).
4. Los cigarrillos 'light' son menos dañinos
Los autores insisten en que esta clase de productos son tan peligrosos como el resto. Aunque las máquinas sí detectan niveles menores de nicotina y alquitrán, los autores insisten en que los consumidores fuman de una manera distinta a las máquinas, con lo que las cifras acaban siendo las mismas. De forma inconsciente, y para compensar los menores niveles, los consumidores fuman más cigarrillos, inhalan el humo más fuerte y profundamente, bloquean los orificios de ventilación.
5. Si quieres es fácil dejarlo
Es posible dejar de fumar pero no siempre es una tarea sencilla. El ensayo recalca la naturaleza adictiva de la nicotina y la asemeja con la de otras drogas como la heroína, la cocaína y el alcohol.
6. Los medicamentos específicos no funcionan
Las terapias sustutitivas de la nicotina -parches, chicles y comprimidos- y el bupropion -un antidepresivo- sí son eficaces a la hora de propiciar el cese del consumo, señalan los especialistas de Nueva York. La combinación de estos tratamientos con un apoyo psicológico suele resultar determinante.
7. Un fumador siempre será un fumador
El documento combate esta falsa creencia de manera rotunda: "Más de la mitad de los americanos que han fumado alguna vez ya lo ha dejado".
8. Los fumadores sólo pierden un par de años de vida
Las personas que fallecen a causa del tabaco pierden una media de 14 años de vida, matiza el artículo. "No fumar alarga la vida, incluidos los años libres de discapacidad, y comprime esta invalidez a un menor periodo de tiempo [...] Nunca es demasiado tarde para dejarlo, incluso las personas que lo abandonan tras décadas de consumo mejoran su salud y sus expectativas de vida", añade.
9. El tabaco ambiental no mata
Treinta minutos de exposición pasiva al humo de tabaco son suficientes para que el sistema circulatorio del no fumador se comporte de manera similar al de un consumidor, explican los expertos. Esta circunstancia aumenta el riesgo de sufrir, entre otras patologías, un trastorno cardiaco.
10. El tabaco es bueno para la economía
Los costes sociales del tabaco a largo plazo superan los beneficios, explican los autores del texto. Aseguran que si este producto desapareciese de la economía de EEUU, el dinero "se invertiría en otros bienes y servicios que generarían el suficiente empleo y actividad económica para reemplazar lo que podría haberse perdido de la industria tabaquera".
11. El problema del tabaco ya está solucionado
El trabajo aclara esta creencia errónea de forma tajante: "Globalmente, unos 1.300 millones de personas son fumadores -más que nunca en la historia- y, este siglo, más de 1.000 millones morirán de causas relacionadas con el tabaco, a no ser que se actue urgentemente a nivel local, nacional e internacional".
12. La industria ya no se dirige a los jóvenes
La mayor parte de los consumos se inician entre los 12 y los 17 años. Los fabricantes de cigarrillos son conscientes de ello y, por eso, continúan dirigiéndose a los más jóvenes. La presencia del tabaco en el cine o los materiales promocionales (camisetas, gorras) son dos de las vías empleadas para llegar a los más jóvenes, plantean los especialistas.