Hay 2 visiones en este tipo de cosas:
1) la reingeniería, que consiste en elaborar un modelo teórico supuestamente optimizado, e ir con eso aún poniendo todo de cabeza. Si funciona, se esperan los mejores resultados, si por algún motivo "la realidad no se ajustó al modelo" se carga con las consecuencias.
Se necesita, para ponerla en práctica, toda la información posible para no errar en el modelo optimizado, y encaminar todos los recursos al cambio.
2) la operación evolutiva, que parte de una situación plausible, que funciona aunque sea mal, y se procura mejorarla gradualmente, manteniendo el control de las variables. Puede llegar más lento a la situación óptima, o no llegar. y quedar en un patamar inferior, aunque mejor que la condición inicial. Necesita menos cantidad de información, menos intensidad de recursos y presenta menos riesgos de fallar o de dar problemas. Permite un control mejor del proceso y también el propio proceso produce información de primera sobre sí.
Para el caso, creo mejor esta segunda. Una dieta "radicalmente óptima" como vemos en los programas de televisión, no sólo puede ser difícil de cumplir, sino que puede también, siendo cumplida alterar algunas variables físicas importantes, y producir incluso pérdida de estructura útil. Un entrenamiento teóricamente óptimo, podría tener también consecuencias ruines.
En mi opinión, el primer paso es reorganizar la alimentación, pero gradualmente para no producir desnutrición ni desbalances bruscos. Para eso es necesario conocer en qué consiste la alimentación actual, aún cuando tenga cosas que sean "medio vergonzantes" como tortas o dulces. Eso sería muy bueno, porque ya es media solución del problema.
El segundo, comenzar a entrenar, pero moderadamente. Para quien pesa 115 kilos, sólo caminar ya es un buen aeróbico, y correr es comprar todos los números para lesiones.
Gimnasio, un plan para iniciantes de 2 veces por semana, funciona lo más bien.