Eres suficientemente inteligente para entender lo que te digo.
Lo malo es que tu afán por llevar siempre razón te nubla.
Para ti la perra gorda.
Venga me la guardo con el pin.
Obviamente con este tema es muy fácil tirar de demagogia pero si nos vamos a la realidad pura y dura es que ayer (antes de la ley) el 100% de los bares eran una nube tóxica de humos. Hoy son espacios libres de humos.
Ayer el 100% de las personas que acudian a un bar se veian sometidas a una agresión (la gravedad de la misma es discutible) a su salud. Fumadores y no fumadores.
Hoy esto no sucede.
Para conseguir un beneficio del 100% de los visitantes de bares y cafeterías (niños, mujeres embarazadas y personas aquejadas de afecciones respiratorias entre ellos) nos encontramos dos perjuicios. El 30% de la población ya no puede fumar donde perjudique a terceros (cosa que en un mundo perfecto no haría falta legislar porque nadie con dos dedos de frente y un poco de educación fumaría donde su humo llegue a otra persona del mismo modo que no se tira pedos en la cara de la gente o mea en la pierna del de al lado) y los hosteleros sufren una péridida económica aún por determinar (lo del 20% no se lo cree nadie por la sencilla razón de que todos los implicados en cualquier tema inflan sus cifras por interes. Lo hace la sgae con la piratería, los políticos con las manifestaciones...todos).
Respecto al primer perjuicio me parece un precio muy pequeño por el beneficio conseguido. A un lado personas que se libran de humos, al otro lado fumadores que deben caminar 3 metros para poder seguir fumando)
Respecto al segundo es muy pronto para dar una opinión realista del impacto que la ley ha tenido en la economía del sector hostelero, pero si nos fijamos en las cifras de otros paises con legislaciones semejantes (o más restrictivas) la caida será razonable aunque, eso sí, en periodo de crisis como estamos cualquier caida es jodida y dolorosa.
Si nos guiamos por cifras de otros paises y vemos la incidencia en cuanto a enfermedades relacionadas con el tabaco y su caida a los pocos meses de la entrada en vigor de la ley creo que es un precio muy pequeño a pagar. Te invito a que consultes esas cifras, es algo impresionante.
Luego ya podemos divagar durante dias sobre el derecho del hostelero a poner las normas que le saga del pijo en su bar, pero la realidad, una vez más, es que un bar es un local público (aunque de titularidad privada) y está sujeto a montones de normas de sanidad (entre otras) que nadie discute porque, probablemente, ni se conocen. Un hostelero no puede hacer lo que le apetece en montones de factores que atañen a su negocio. No veo porque prohibir una sustancia tóxica debería tener un tratamiento especial. Nadie obliga a nadie a ir a un bar, es cierto ( y demagógico) pero es que esa no es la cuestión (y es una cuestión que se olvida de los trabajadores del bar y su salud). La cuestión es que todo el mundo tiene derecho a ir y hay ciertas cosas que no son tolerables. Nadie dice que un bar tenga que pintar la pared del color que yo quiera, pero sí debe asegurar unas ciertas condiciones mínimas de salubridad. Nadie me obliga a ir a un bar con el baño sucio, pero sanidad obliga a mantener ciertos mínimos.
Y todo eso partiendo de que según mi concepto de la educación no debería hacer falta prohibir fumar para que nadie fume a mi lado como no hace falta prohibir que me tiren pedos en la cara para que no lo hagan. O que lo hagan y que yo les haga comerse una silla entre los aplausos de quienes ahora ven esta ley como una agresión a sus derechos.
Los hosteleros tienen toda mi simpatía y colaboración para que se les compense por posibles perdidas (realistas) y se les ayude a superar el bache. Bache que tengo la certeza de que será temporal. Pero no tienen mi apoyo para conseguir una ley que va en beneficio de mi salud y de la de todos.