Voy a ser políticamente incorrecto, además de breve.
Yo creo que la cuestión no es si el ministro del ramo ha de ser experto o no en la materia sobre la cual "ministriza". Lo que es evidente es que al menos ha de tener una mínima formación intelectual y como gestor.
Es decir, es vergonzoso (siendo generoso) que gente como Pepiño, Aído, Pajín, Corbacho, Caldera, Maleni, la Sinde y otros/as que todos conocemos hayan llegado no ya a ministros, sino simple y llanamente a algo más que limpiadores/as de escalera, dicho sea esto con un absoluto respeto para quienes trabajan en esa ocupación.
Y tan vergonzoso como que ellos lleguen es que nosotros (generalizando) lo hayamos permitido e incluso en algún caso, lo jaleemos.
Del presidente, mejor ni hablamos.
Saludos.
Completamente de acuerdo, excepto en que pienso que el ministrable sí debe tener una especial sensibilización y conocimiento acerca de lo que "ministriza". No digo que deba ser necesariamente un gurú del ramo en cuestión, pero pienso que no es conveniente que sea lego en la materia, más que nada por concienciación sobre lo que dirige.
Me explico. Considero a Rosa Aguilar una persona inteligente y que ha demostrado ser una eficaz gestora de los cargos que le ha tocado desempeñar, dejando ideas políticas a un lado. Le he escuchado en innumerables tertulias (por ejemplo en "La Ventana", con Gemma Nierga) y es una tía despierta y con cierta categoría. En ese sentido, les da cincuenta vueltas a los Corbacho, Caldera y Sinde que has nombrado. Y no hablemos ya de la Pajín y la Aído (madre mía del amor hermoso, cómo es posible...)
Pero creo que su posible talento se ve "desperdiciado" en un Ministerio como el de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, basicamente porque no es algo en lo que haya desarrollado actividad alguna. Es que manda huevos.
Así que el golpe de efecto que busca Zapatero nombrando ministros de cierto renombre (hablo de los recientes. De los anteriores, mejor no hablar) puede que se haya dado (lo reconocía Cospedal en voz bajita cuando pensaba que nadie le oía), pero este presidente tan poco útil, por utilizar un eufemismo, vuelve a conseguir malgastar lo que tiene. Tal cual. En eso, es el puto amo.
Al hilo de lo que decía Dan, por supuesto que un Ministro de Exteriores debe saber idiomas. Estamos de acuerdo cien por cien.
Lo que yo digo es que a mí no me importa excesivamente si tiene un título como el Proficiency o un diploma por la Universidad de Oxford, o bien ha aprendido inglés un año que estuvo perdido por Wisconsin. Lo que me importa es que hable bien el inglés. Y si habla francés, y se defiende en alemán, la chorra ya.
Pero todavía me importa mucho más que sea un tío, o tía, inteligente, que sepa granjearse simpatías y buscar apoyos, que se mueva bien entre bambalinas. Vamos, que sepa de qué va eso de la diplomacia. Y para eso, debe venir avalado por una carrera profesional que certifique esas aptitudes.
Vamos, es lo que pienso. Con todos mis respetos, no sé que coño de experiencia tiene Trinidad Jiménez en relaciones internacionales. Es que yo no entiendo nada, la verdad. Pero bueno, es lo que hay.
En fin, nada nuevo bajo el sol.
Por cierto, esto también ocurría en otras épocas. Casi mejor no hablamos de un tal Ángel Aceves, por ejemplo. Y mejor no hablamos de la pareja que formaba con Zaplana. Parecían ambos salidos de una peli tipo "los bingueros". Recuerdo también a un tal Miguel Ángel Rodríguez que... Ojú.
Resumiendo. Si los diferentes Presidentes de Gobierno que en este país han sido consideran que han fichado a la élite española al fichar a sus ministros, sólo cabe pensar: "madre mía, cómo está España".