PROGRESIVO
New member
Hola a todos. Antes de irme de vacaciones me he propuesto dejaros este post, que podria ser interesante.
Por mi trabajo, últimamente estoy observando que mucha gente no es demasiado consciente de la importancia de una correcta protección ocular contra la luz solar, ya que con demasiada frecuencia llegan a mis manos gafas de sol para reparar que son auténticas birrias en cuanto a protección y materiales utilizados para fabricarlas.
El ojo humano posee diversos mecanismos de defensa naturales para protegerse de la luz. Estas defensas naturales son insuficientes, por eso son necesarios los filtros solares, que reducen la intensidad de la luz directa y eliminan los reflejos parásitos y la radiación nociva (U.V. y HEV) por absorción.
La luz azul, también llamada HEV (High Energy Visible) cubre las longitudes de onda entre 380 y 500 nm. Es la más energética del espectro visible, siendo por este motivo la que más se dispersa en la atmósfera. Una exposición prolongada a la luz azul incrementa el riesgo de DMAE ( Degeneración Macular asociada a la edad, al tanto Pureta). Esta es una enfermedad degenerativa de los ojos. Las células de la mácula están dañadas impidiéndose la focalización a través del area central de nuestra visión. La DMAE se ha convertido en la 1ª causa de ceguera en los países desarrollados. Hay que tener en cuenta que los protectores naturales de nuestros ojos disminuyen a lo largo de los años, siendo nuestra retina más sensible a los daños producidos por los U.V. y HEV, y que además las agresiones de la radiación solar sobre la retina se acumulan a lo largo de los años.
Aproximadamente un tercio de las gafas de sol que se venden en España no pasa ningún control de calidad.
Deberíamos saber que las lentes más oscuras no son las que más protegen. La protección depende del filtro U:V. de la lente y ese filtro es transparente. Existen cinco categorías de filtro, van 0 a 4 en función de su capacidad de absorción a la luz.
En caso de no utilizar la protección adecuada, la radiación U.V. que llega a los ojos podría producir trastornos oculares como conjuntivitis, cataratas prematuras, queratitis, etc. Al mismo tiempo, las lentes de mala calidad pueden provocar mareos, dolor de cabeza y daños oculares.
Así que, lo dicho, de la misma manera que protegemos nuestra piel al tomar el sol, hagamos lo mismo con nuestros ojos.
Por mi trabajo, últimamente estoy observando que mucha gente no es demasiado consciente de la importancia de una correcta protección ocular contra la luz solar, ya que con demasiada frecuencia llegan a mis manos gafas de sol para reparar que son auténticas birrias en cuanto a protección y materiales utilizados para fabricarlas.
El ojo humano posee diversos mecanismos de defensa naturales para protegerse de la luz. Estas defensas naturales son insuficientes, por eso son necesarios los filtros solares, que reducen la intensidad de la luz directa y eliminan los reflejos parásitos y la radiación nociva (U.V. y HEV) por absorción.
La luz azul, también llamada HEV (High Energy Visible) cubre las longitudes de onda entre 380 y 500 nm. Es la más energética del espectro visible, siendo por este motivo la que más se dispersa en la atmósfera. Una exposición prolongada a la luz azul incrementa el riesgo de DMAE ( Degeneración Macular asociada a la edad, al tanto Pureta). Esta es una enfermedad degenerativa de los ojos. Las células de la mácula están dañadas impidiéndose la focalización a través del area central de nuestra visión. La DMAE se ha convertido en la 1ª causa de ceguera en los países desarrollados. Hay que tener en cuenta que los protectores naturales de nuestros ojos disminuyen a lo largo de los años, siendo nuestra retina más sensible a los daños producidos por los U.V. y HEV, y que además las agresiones de la radiación solar sobre la retina se acumulan a lo largo de los años.
Aproximadamente un tercio de las gafas de sol que se venden en España no pasa ningún control de calidad.
Deberíamos saber que las lentes más oscuras no son las que más protegen. La protección depende del filtro U:V. de la lente y ese filtro es transparente. Existen cinco categorías de filtro, van 0 a 4 en función de su capacidad de absorción a la luz.
En caso de no utilizar la protección adecuada, la radiación U.V. que llega a los ojos podría producir trastornos oculares como conjuntivitis, cataratas prematuras, queratitis, etc. Al mismo tiempo, las lentes de mala calidad pueden provocar mareos, dolor de cabeza y daños oculares.
Así que, lo dicho, de la misma manera que protegemos nuestra piel al tomar el sol, hagamos lo mismo con nuestros ojos.