De los valores que podáis leer en las etiquetas de las proteínas comerciales, en general, echaros a temblar. No es el primer ni segundo análisis en los que cazan fraudes como una casa de grandes en cuanto a los valores que rezan las etiquetas, es una lotería. El problema reside en que hacer análisis cuesta dinero, y este es un sector donde la picaresca está a la orden del día, y poco controlada; lo cuál lleva a muchos envasadores y distribuidores a campar por sus anchas y aprovechar el desconocimiento o ignorancia por parte de un amplio abanico de consumidores sobre lo que están consumiendo.
Con respecto a lo que preguntan, además de lo que han dicho de humedad, grasa, lactosa y minerales, hay que fijarse tb especialmente en las "cenizas" (ash) que son residuos que resultan del proceso de obtención de la proteína.
Esto es, si tuviérais acceso al certificado de origen o datasheet de la proteína láctea (materia prima) que el envasador utiliza para su producto (imaginarons como una denominación de origen), ahí podríais comprobar con exactitud las características técnicas exactas; al menos con fiabilidad equivalente a la de un producto alimentario destinado entre otros a nutrición en clínicas medicas o infantil, que dista mucho de acercarse a la que son sometidos muchas de las proteínas comerciales y sumplementos, a pesar de tener los papeles en regla.
Como decía, si tenéis este certificado, podéis calcular la cantidad real de proteína por 100gr, descontando 1) la humedad, 2)hidratos(lactosa), 3) grasa, 4) minerales y 5) cenizas. A lo que os resulte de esta resta, ese es el valor de proteína real. Luego como decía, hay mucha picaresca, y hay estrategias como la de indicar la proteína en condiciones de seco (sin especificar esto último), que es la cantidad de proteína por 100gr de producto en seco, es decir, sin contar la humedad, lo que eleva obviamente el resultado final de proteína, y aunque resulta un tanto más engañoso, sí es más atractivo a la hora de venderse comercialmente.