Opinión sobre artículo de opinión.

Atonito

New member
Pues estaba preparando un spot dirigido al público masculino y he tropezado con este blog que habla sobre el machismo y las relaciones pero no desde una feminista, sino desde el punto de vista de un chico, de Valencia, para más señas.

Y yendo de un lado a otro del blog me he tropezado con este artículo:

Hombres musculosos | Verdadera Seduccion

A mí no me convencen las opiniones de todo el blog en general. No por las conclusiones a las que se llega sino por los razonamientos, poco razonados, y muy poblados de tópicos y afirmaciones gratuitas. Pero en este artículo creo que el autor ha patinado bastante con frases como:

"Si alguien que va al gimnasio y se machaca a pesas dice que lo hace por salud, por que le gusta o entretenerse, el 99,99% de las veces es mentira, lo hace porque quiere verse con mejor aspecto, lo hace porque su visión de si mismo es baja y quiere aumentarla machacándose a pesas y siendo uno de esos hombres musculosos".

Creo que su reflexión, aunque poco novedosa, encierra algo de verdad. Me parece ingenuo pensar que los que nos tomamos el gimnasio un poco en serio no lo hacemos para tener mejor aspecto físico. Pero también es verdad que si esa fuera nuestra única motivación lo hubiéramos dejado hace tiempo puesto que los cambios llegan de forma tan discreta y gradual que si la única motivación fuera estética, hubiéramos desistido a los pocos meses (como hace mucha gente que se apunta).

El artículo sigue enumerando tópicos como la escasísima vida interior de los musculosos, que las pesas machacan la autoestima -¿ein?- y que somos individuos especialmente sugestionables que nos dejamos llevar por el culto a la imagen.

También hace una jerarquía de valores humanos como si los conceptos abstractos fueran señoras en la cola del supermercado: el intelecto antes que la fuerza y la belleza. Esta forma de separar dimensiones es propia de tiempos prefreudianos, no de cómo concebimos ahora la psicología y el mismo cerebro. El autor piensa que esto es el siguiente paso en la evolución humana gracias a la "autoayuda", fomentando así la creación de un "rico mundo interior de autoestima" -¿ein?-.

Este tipo de artículos muestran más del opinador que del objeto opinado. Y como los argumentos que ahí se desbrozan no merecen mucha mas refutación me apetece ser malo. Me huele que este chico, que fue al gimnasio con demasiado fervor, es de los que perdieron fuelle al ver que no ligaban más. Ahora pretende que los que sí conservan la afición tienen un problema de autoestima que él ha superado -se nota, se nota- y a cambio ha conseguido algo mucho más precioso: el mundo interior y el intelecto, materializado en forma de blog de opinión. Ya.

En comentarios no han tardado en contestarle, con bastante educación. Personalmente, estoy de acuerdo con una opinión: hay que tener la autoestima "sana" para acudir con regularidad al gimnasio y tener confianza en las posibilidades del propio atractivo.

Y ahora, me vais a dejar que hable de mi caso, ¿puedo?

En mi caso, cuando era un chaval pacato y lleno de complejos, jamás hubiera pisado un gimnasio y me refugiaba en mi propio mundo intelectual, ya que el social-sexual lo creía vedado para mí. Y claro, esa vida ascética, silenciosa y reflexiva, era muy parecida a la imagen que se tiene de alguien con "mundo interior". Pero en realidad ese pretendido "mundo interior" sólo era timidez patológica y evasión de los problemas prácticos. Escribía, programaba, dibujaba, componía, en fin, muchas cosas, la mayoría sin disciplina ni calidad. Pura divagación que espantaba los fantasmas y ayudaban a construirme un personaje.

Por mucho que me esforzara en convertirme en un chico "profundo" que trascendía los apetitos comunes, no dejaba de ser un adolescente con las necesidades y anhelos secretos de un adolescente. Popularidad, sexo, aventura, videojuegos, éxitos... Hablando de los gimnasios, que es lo que toca, me entraba ansiedad al compararme con los cachas, ansiedad que creía neutralizar proyectando sobre ellos todo tipo de taras emocionales e intelectuales, carencias de dones de los que yo creía disfrutar en abundancia. Racionalmente tener un cuerpo poco atractivo sólo implica tener un cuerpo poco atractivo y siempre será mejor tenerlo atractivo. Ahora lo sé pero por entonces me armé de autoengaños y prejuicios, más propios de una mente miedosa que de alguien fuerte.

En mi caso, ese sistema de autodefensa burdo y dañino se relajó cuando, gracias a unos amigos brillantes, aprendí a reirme, a liberarme de los miedos y a apreciar el valor de lo extraño. Al apreciar lo extraño y perdonar los defectos de los otros aprendes a perdonar y quererte a ti mismo. No hace falta autoayuda filosófica ni libros de gurús: todo el mundo es un maestro, la letra con cariño entra. Lo importante es que el alumno quiera aprender y no mostrar lo que sabe. Cuando empecé a reeducarme en ese aspecto, me rapé al cero, me hice un piercing, me puse lentillas, eliminé todo lo superfluamente intelectual que me había adherido y... me apunte al gimnasio. Y hasta hoy.

Edito que quiero completar y concluir:

No lo he abandonado todo por el gimnasio, ni muchísimo menos. He incorporado el gimnasio, la disciplina física y estética a todo lo demás. Por ejemplo: la inminente exposición -cuyo montaje llevo fatal, por cierto- trata sobre esto. Seguramente si no hubiera sido capaz de explotar mi líbido y mi narcisismo corporal no hubiera llegado a un auténtico discurso estético, genuino, que parte de la estricta libertad personal, cosa de la que me doy cuenta ahora, a posteriori. Cuando estaba en la facultad emprendía proyectos condenadamente retorcidos pero sin vida, mera apariencia. Otros campos que no he sabido armonizar, como la escritura, los llevo fatal porque todavía permanecen en un territorio estanco, no he sabido armonizarlos. Todo se queda en un ejercicio de habilidad, no se materializa en un verdadero acto creativo.

La conclusión es que no sólo somos músculo, obvio, pero también somos músculo, y estética, y narcisismo, y apariencia. Tan limitado como ser un vigoréxico plano es ser sólo un cerebro o sólo un corazón. Repasad las grandes figuras:

Warhol, Wilde o Sade además de agudos observadores de su tiempo eran grandes seductores, narcisistas, libidinosos y coquetos. Sin esto último, no se comprendería su potencia intelectual.

Einstein o Galileo eran hombres apasionados, emocionales y de fuertes convicciones. Sin estas cualidades, no hubieran dado el salto intuitivo que es preciso para romper un paradigma científico.

Ghandi o Mandela era seres con un gran corazón y compromiso social pero se olvida que eran estrategas de sólida formación y condenadamente astutos. Sin las herramientas de su intelecto, sus buenas intenciones se hubieran quedado en eso.

En fin: no dejéis que os digan que poseer una virtud acarrea deficiencias en otro aspecto. Es un absurdo lógico y la experiencia demuestra lo contrario. Somos el resultado más o menos armónico de una gran complejidad. Y en esa complejidad entra el atractivo corporal.
 
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Muy buen tocho Atonito.


Me lo leí todo. En un ratito más dejo mi opinión, mientras, estoy estudiando y de ahí me aprovecho de leer el blog ese. A ver que tal...

Pero tu reflexión es bastante atinada y cierta.
 
Yo cuncluiria que este tipo tenia prisa por terminar el articulo, y se limito a contar sus propios complejos. Parece mentira que a estas alturas de la vida se sigan teniendo cliches tan estupidos.
 
Los valores, motivaciones, creencias, costumbres y aptitudes rara vez son mutuamente excluyentes. Pero, como decían los Schelling y compañía del 19, el entendimiento y sus reflexiones tienden a separar, categorizar y distinguir esencialmente cosas que están tan conectadas y enlazadas que es propio de un pensamiento débil o patológico no darse cuenta. Y esto lo decía el hombre como por intuición, por así decirlo.

Por supuesto, no todos tienen la suerte de acertar con sus reflexiones. Hoy por hoy, como a todo se le llama artículo, uno puede exponer ante el público sus pensamientos fruto de una noche de verano. Si una persona piensa que alguien que va al gimnasio excluye automáticamente todas las posibilidades de reflexionar, leer, ver la 2 y todas esas cosas que tópicamente hacen a alguien intelectual, esa persona está en un error. Las posibilidades de ir al gimnasio y poseer eso que se dice... cultivo interior, ¿no?, no se excluyen. Quien cree que se excluyen tal vez lo crea porque pierde tanto el tiempo que sólo puede dedicarse a una de esas dos cosas.

Es como si hubiera una batalla entre intelectuales y amantes de la estética, o como narices quiera llamarlo alguien. Una batalla parecidísima a la que hay entre humanistas y científicos, y esa batalla ya la conocemos todos. Yo remitiría a tan bienhalladas personas a alguno de los viejos diálogos de Platón, de esos en los que Sócrates aparece yendo a la palestra para ver entrenar a los mozalbetes. O remitiría a las teorías de Schiller sobre la necesidad de armonizar las facultades humanas, o a las ideas de Rousseau sobre la educación, o a las de Montaigne. Sobre cosas como estas siempre ha hablado alguien a lo largo de toda la vida de Occidente, y no es nada nuevo que haya alguien corto de miras que piensa que determinadas cosas son mutuamente excluyentes. ¡Ay, si lo fueran, cómo podría usted pensarlas juntas!

Me parece que desear desarrollar la musculatura por fines estéticos, mismamente, no es producto de no se qué problema de autoestima vaya usted a saber enraizado en qué parte de un inconsciente caducado. Y desear desarrollar la musculatura por fines estéticos no excluye que haya también interés en conservar la salud. También me parece que ser alguien que asiste al gimnasio asiduamente con la idea de sacar unas mazas de leñador no necesariamente tiene que tener un grave problema de autoestima.

Todos sabemos que encontrarse opiniones muy desafortunadas por la red está a la orden del día. Desde esa perspectiva bien puede uno considerar que la cultura de la comunicación occidental, y por lo tanto la cultura occidental como tal ha fracasado.. Porque una cultura debe conservar y crear, pero también está en su mano destruir y negar. Y cuando una opinión puede publicarse sin aranceles, ahí no se niega nada y todo está permitido.
 
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me ha tocado un poco tu reflexion, yo tambien llegue a ser muy cerrado, aun lo soy pero ya trato de salir un poco mas,
preferia quedarme en casa a leer, investigar etc, es x eso q tambien encontre este foro,
saludos antonio
 
Aunque este vídeo apenas toca el tema del culturismo, creo que tiene una conexión, sutil, pero importante. Es Jull Bolte Taylor, neuroanatomista que sufrió un derrame cerebral con afasias en su hemisferio izquierdo. Después de 8 años de rehabilitación, nos cuenta una experiencia equivalente al Nirvana, que ella llama "La La Land" que le sobrevino de forma accidental. También la interpretación y explicaciones fisiológicas qué le da y las conclusiones personales a las que llego tras la experiencia, las de una mujer espiritual al tiempo que de una persona de ciencia. Os lo recomiendo:

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A ver qué opináis.
 
Concuerdo en que la opinión de este autor (no entiendo el texto como un artículo) es erronéa y está plagada de razonamientos, argumentos y conclusiones muy vagas y muy poco agudas.

Me parece buena la analogía que hace un usuario que compara el ir al gimnasio, por una autoestima baja, con el cuidado que le dan a su imagen las mujeres. O sea, que no tiene pies ni cabeza la tésis.

Lo que quiero decir es, que anexar la baja autoestima a sólo la apariencia, es una visión demasiada pragmática para catalogarla de esa forma. El autor deja entrever (de forma clara) que fracasó con querer llegar al prototipo de apariencia deseada; y que aún posee una personalidad relativamente insegura y bastante influenciable tanto por ciertos medios como personas (demasiado sensible a relaciones transferenciales), mencionando frases como:

- "Los bombardeos publicitarios, la sociedad… nos enseñan que estando fuertes, fibrados, cachas… vamos a ser mucho mejor vistos, más guapos...".

- "En este aspecto yo conseguí encontrar un equilibrio y superar la esclavitud del físico".

Y luego, él completa esto, con oraciones y frases que dejan vislumbrar que aún intenta autoconvencerse de que fracasó en "elevar" su autoestima y que alcanzar esa belleza deseada era el "camino incorrecto". Sobretodo al hacer variadas intervenciones en primera persona (que se supone, en un texto de este carácter debieran ser lo más sutiles o nulas posibles):

Si vas al gimnasio que sea por salud, quizás por verte un poco más guapo pero eso si, teniendo un mundo rico interior de autoestima pero jamás vayas como única solución o como algo obsesivo por tu físico. Hazlo porque te gusta, porque quieres descargar adrenalina, simplemente porque te gusta un cuerpo bien fornido (pero para ti), hay muchas razones pero por favor, que esas razones no sean estéticas y para los demás porque es ahí dónde pierdes todo tu potencial.
Sin embargo si una persona con seguridad, autoestima y un rico mundo interior se presenta al puesto de trabajo, comienza a hablar, a ganarse al entrevistador, a generar buenas emociones esa persona probablemente será contratada antes que la otra con buen físico. Yo he usado muchas técnicas así en entrevistas de trabajo y me ha ido muy bien, no me han cogido en todas pero la respuesta ha sido muy positiva.
_________________


Hace tiempo que aprendimos que el intelecto supera a la fuerza, ahora tenemos que aprender que el intelecto supera a la belleza. Realmente como humanos nos falta mucho que aprender pues casi todos tienen problemas bastante graves de autoestima que afectan a su vida personal y a los demás
.
A mí entender, no se debiera poner nunca el intelecto por sobre la belleza, ni mucho menos reprimirla.

La belleza está acondicionada a sentimientos y emociones excitadas, que en consecuencia producen un pensamiento o razonamiento determinado. Esto varía de una persona a otra. Por lo tanto, decir que el intelecfo debiera superar a la belleza es una reflexión un tanto superflua, ya que una correcta mente racional siempre se correlaciona a lo que percibe o estimula la mente emocional del sujeto. Una Inteligenia Emocional armónica y equilibrada.
 
Concuerdo en que la opinión de este autor (no entiendo el texto como un artículo) es erronéa y está plagada de razonamientos, argumentos y conclusiones muy vagas y muy poco agudas.

Me parece buena la analogía que hace un usuario que compara el ir al gimnasio, por una autoestima baja, con el cuidado que le dan a su imagen las mujeres. O sea, que no tiene pies ni cabeza la tésis.

Lo que quiero decir es, que anexar la baja autoestima a sólo la apariencia, es una visión demasiada pragmática para catalogarla de esa forma. El autor deja entrever (de forma clara) que fracasó con querer llegar al prototipo de apariencia deseada; y que aún posee una personalidad relativamente insegura y bastante influenciable tanto por ciertos medios como personas (demasiado sensible a relaciones transferenciales), mencionando frases como:

- "Los bombardeos publicitarios, la sociedad… nos enseñan que estando fuertes, fibrados, cachas… vamos a ser mucho mejor vistos, más guapos...".

- "En este aspecto yo conseguí encontrar un equilibrio y superar la esclavitud del físico".

Y luego, él completa esto, con oraciones y frases que dejan vislumbrar que aún intenta autoconvencerse de que fracasó en "elevar" su autoestima y que alcanzar esa belleza deseada era el "camino incorrecto". Sobretodo al hacer variadas intervenciones en primera persona (que se supone, en un texto de este carácter debieran ser lo más sutiles o nulas posibles):



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A mí entender, no se debiera poner nunca el intelecto por sobre la belleza, ni mucho menos reprimirla.

La belleza está acondicionada a sentimientos y emociones excitadas, que en consecuencia producen un pensamiento o razonamiento determinado. Esto varía de una persona a otra. Por lo tanto, decir que el intelecfo debiera superar a la belleza es una reflexión un tanto superflua, ya que una correcta mente racional siempre se correlaciona a lo que percibe o estimula la mente emocional del sujeto. Una Inteligenia Emocional armónica y equilibrada.

Entertainer, te leo y me río imaginando al autor siendo implacablemente diseccionado por un ¡culturista mucho más joven que él! A veces me das miedo, monstruo _abrazo_

Noor, me han interesado tus referencias pero mi cultura no llega para seguirte el razonamiento. Ahora debo informarme en Google acerca de esos autores, jeje. Gracias.
 
Citar autores, épocas y planteamientos ha sido como de mecanismo, de reacción ante lo-que-uno-oye-siempre. De hecho, si leo lo que pongo me siento muy pedante. Total, para decir lo que otros del foro han dicho con claridad y nitidez sin necesidad de tener que recurrir a los libros, mejor me ahorro lo escrito.
 
Citar autores, épocas y planteamientos ha sido como de mecanismo, de reacción ante lo-que-uno-oye-siempre. De hecho, si leo lo que pongo me siento muy pedante. Total, para decir lo que otros del foro han dicho con claridad y nitidez sin necesidad de tener que recurrir a los libros, mejor me ahorro lo escrito.

Líbreme Dios de llamarte pedante por compartir tus recursos, Noor. Por si no lo he dejado claro, te agradezco y me interesa tu aporte.
 
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