Los resultados se aprecian a simple vista (Chronica) “Esto no es una Operación Bikini, no es una cosa de tres meses. David lo entendió desde el primer día”. El que pronuncia estas palabras es el responsable de la transformación que ha experimentado Bustamante en los últimos tiempos.
Hace un año y cuatro meses, el cantante de San Vicente de la Barquera se puso en contacto con Martin Giacchetta, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, profesor de Educación Física y entrenador superior de Triatlón, quien le planteó un cambio radical en sus hábitos.
Comenzó entonces un largo y duro trabajo que ha dado sus frutos, tal y como puede apreciarse en el artista, quien, según el propio Giacchetta, estaba “pasado de peso y bajo en forma física” cuando lo conoció. Por eso, este entrenador personal de celebrities está convencido de que “si él pudo, todos podemos”.
Lo más difícil era el tema de la alimentación. “Tenía malos hábitos, yo creo que como todos. Hay que tener en cuenta que David procede de una zona de España en la que se come mucho, y muy rico, y estaba mal acostumbrado a comer platos con mucho contenido calórico”.
Lo que Giacchetta siempre tuvo claro es que no quería quitarle nada de forma radical. Por eso, incluso le permite de vez en cuando tomarse alguna licencia, pero son ocasiones puntuales, en las que el cantante aprovecha quizá para disfrutar de un buen cocido montañés de su tierra o de una fabada de la de su mujer, Paula. “En Navidad, por ejemplo, le permití darse algún lujo. También ahora puede aprovechar, pues tiene como 15 días para relajarse antes de que empecemos fuerte con la temporada de verano, de cara a la próxima gira. Entrenamiento del cantante a su calendario laboral. Hay que tener en cuenta que él no vive de su cuerpo, sino de su voz, por lo que tampoco hay que obsesionarse”.
“Nunca me habló de tirar la toalla”
Giacchetta sonríe al recordar los primeros entrenamientos del cantante. “Coincidieron con el embarazo de su mujer y eso le vino muy bien para concienciarse de la importancia de cuidarse”. ¿Y ella? “Paula también, pero en el tema de la alimentación. Ella engordó 21 kilos con el embarazo, un poco más de lo normal”, confiesa a Vanitatis.
Pero, por muy duros que le parecieran a Bustamante los primeros momentos, nunca pensó en tirar la toalla. “Nunca me habló de ello, aunque sí le vi sufrir mucho con los cambios que afectaban a la alimentación”.
Entre esos cambios se encuentra el número de comidas. “Hacemos 35 a la semana, es decir, cinco al día. Así, él juega con varios comodines, por decirlo de alguna manera, a media mañana y a media tarde”. El mantenimiento, en la actualidad, sigue en la misma línea: dejar las proteínas para la noche y los hidratos de carbono para los días que toca hacer deporte de forma intensiva. “Y, además, beber mucha, muchísima agua”.
¿Y cómo sería un menú tipo de un día cualquiera en la vida de Bustamante? “Para desayunar, una tostada con pavo o jamón york y un kiwi o un zumo. A media mañana, una pieza de fruta y un vaso de agua. Para el almuerzo, un plato de pasta con gambas, por ejemplo, pero sin salsa. A media tarde, un yogur y fruta o un poco de pechuga de pavo. Y para la cena un pescado a la plancha acompañado de algo de verdura, (un tomate, por ejemplo).
Parece fácil, pero en una cultura como la española, es complicado erradicar ciertas costumbres o hábitos relacionados con la comida. “Aquí todo lo celebran comiendo. Pero yo creo que hoy en día se está dando un paso muy importante, y es evidente que casos como el de David ayudan”.
No sólo la idiosincrasia influye, también hay que tener en cuenta el ritmo de vida actual. Giacchetta entiende que no todo el mundo tiene tiempo –ni dinero- para dedicárselo al cuerpo como se debiera. Por ello, no se olvida en su libro El camino del cambio (Chronica) –en el que recoge la experiencia de Bustamante y que acaba de publicarse- de la gente “de a pie”, como él dice, y aconseja, fundamentalmente, prestar atención a la alimentación. En cuanto al ejercicio, es consciente de que existe “un desorden de las prioridades en el ritmo de vida actual, por lo que “bastaría con dedicar media hora o una hora al día a hacer algo de deporte. También sirven cosas como apurar el paso para ir al metro, utilizar las escaleras en lugar de los ascensores o dedicar cinco minutos a hacer abdominales un día, al siguiente trabajar los bíceps…”.
El entrenador de las celebrities rechaza de plano ciertos hábitos que considera dañinos. “Esa actitud de darse premios a través de la comida es un grandísimo error”.
“No tiene nada que ver el ser o no famoso, el ejercicio es una cuestión de actitud. Claro que hay sacrificios, pero también muchos beneficios. Después te sientes mejor”, concluye Giacchetta.
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