Los chemtrails es una tema más viejo que el mear en pared. Está de rabiosa actualidad desde 1940 cuando Wilhem Reich, un físico alemán al que se le fue la cabeza completamente, decidió que toda la ciencia estaba ciega y que él había visto la verdad: la energía orgón.
La energía orgón está en una dimensión invisible e indetectable por los aparatos de los científicos pero el bueno de William lo veía claramente: dentro de su mente. El orgón negativo, que bautizó "DOR", es contrario a la vida, hace que las personas enfermen, se odien mutuamente y las plantas mueran. El neutral se llama "OR" y no especificó para qué servía y por último está el positivo, llamado "POR".
El orgón positivo, "POR", es fácil de generar. Consiga resina industrial a partir de dos líquidos que se endurecen mutuamente y dentro del molde ponga una espiral metálica, da igual de qué metal, y un cuarzo blanco. Además se puede poner purpurina, limaduras de otros metales y elementos decorativos varios. Ya está, ya lo tiene: una fuente ilimitada de orgón: El ORGONITE.
El orgonite desprende energía positiva sin parar, nunca se agota. ¿Radiación del ordenador? Ponga un orgonite. ¿Le duele la cabeza? Orgonite. ¿Se pelea con su mujer? Orgonite en la cama conyugal.
Contrariamente a las leyes fundamentales de la física, es una energía ilimitada que se crea en sí misma, sin necesidad de combustible ni de ningún tipo de reacción. Sólo a partir del pisapapeles o colgante que se ha elaborado de esta manera. Y adivinen qué: mucha gente los vende por internet.
Esta es la misma gente que cuelga los vídeos de los chemtrails. Esto es la estela de vapor de agua resultado de la descompresión y los gases que dejan los aviones a reacción. Pero para los iniciados en el orgón, esta estela es energía orgón negativa, "DOR", que los gobiernos nos echan encima para que de una forma silenciosa y gradual, acabemos enfermando, suicidándonos o matándonos entre nosotros.
Y claro, los orgonites precisamente sirven para protegerse del Nuevo Orden Mundial que es como se llama el malvado plan de Los Gobiernos para aniquilarnos. ¿Cómo funciona? Proyectando un orgonite, resina con un cuarzo y un metal dentro, hacia el cielo. Si se quiere mayor precisión, con un tubo para dirigir el chorro de orgón positivo y así neutralizar a los chemtrails que: ¡milagro! acaban disipándose.
Si no fuera porque mucha gente se lo cree y se gasta el dinero y el tiempo en esto, sería un relato cómico estupendo.